Labios (Tacto)

Quiero llevarte a comer ramen.
el calor, el sabor, la delicia.
(me nace un nudo en la garganta)
.
.
.
Le temo al momento de la muerte
(como si en algún momento hubiera estado vivo)
a dejar de sentir el cariño de tus labios
matrona de mis lágrimas.

La gente nunca deja de morir


Ya está asfaltado el tramo final 

La gente nunca deja de morir

(camino al cementerio)

Deja fragmentos de su historia.

Caen de sus cabezas como caspa.

(y me rio)


Los pétalos embarran el piso

(y los pasos)

del camino.


Las historias de siguen deshojando

Las pieles descamando.


Caen los cabellos y me sereno

El mapa dice que todo camino acaba.


La existencia se descascara en el camino

y yo me aterro porque comprendo

lo que significa aquello que con tanto empeño

intentan plasmar


mapas

instrucciones

recetas


Lo que es necesario comprender se comprende

cuando ya los rostros se descomponen

mientras caen los dientes y las pupilas apagadas

se pierden entre los pasos de la funesta procesión.


Se construye un piso adicional en la murienda multifamiliar

Esperando a los nuevos inquilinos

Cruzando la calle se agolpa la vecindad

Entre visitantes que importunan sin poder evitar querer.


Por qué te fuiste?

Por qué se la llevaron?


Son preguntas que se dejan en la puerta

Como flores que ornamentan

y se renuevan en cada visita.


Al amanecer, cerveza, llantos y cobardías

bautizan la tierra sacra.

Mal abono para la vida

buen motivo para mudarse al otro barrio.

Prisa

Este mundo se apaga

como la llama se tambalea

(frente a mi)


igual se tambalea el mundo

parpadeas, y el mundo cesa por instantes


lo veo sin observarlo


el fin

(del mundo?)

de todas las cosas.


*


una sonrisa se cansa en mi rostro 

y no sé por qué.


no hay desesperación 

tampoco alegría.


quizás alivio?

no, es mi pereza que me engaña.


Una niña buena 

demasiado buena 

para este mundo.

Fuerza Natural

Tiene 100 años, solo florece una vez

... en tu nombre

Cerati, G.

que se haga jardín cada boca

que tu nombre transite

Puesto que no quedan lágrimas

(en este mirar desierto)


Que sean en su lugar

suspiro

susurro

gemido

alarido

tu nombre agua

que rebalsa incontenible

(en este respirar desierto)


Apenas este estrujo en el corazón

esta incompleta respiración.

(en este vivir desierto)

Corresponsal de guerra

Fui destacado durante los últimos días del conflicto. Eso me dijeron. Cuando llegué todo estaba en calma detenido. Quise mantener la imparcialidad así que busqué recabar todos los testimonios posibles. No había nadie. Aproximadamente cada 100 metros distinguía a lo lejos alguna silueta inclinada sobre montículos de basura o aferrándose a un arma. Decir que se disolvían en el aire al fijar la vista en ellos es una forma poética de decir que se alejaban en cuanto notaban que me dirigía hacia ellos. Como si, más que el dolor o el cansancio, les moviera la vergüenza de haber tenido parte en este momento de la historia.

*

Siento que si no llevo un registro cronológico de las imágenes que vuelven a mi cabeza rememorando aquellos dias me perderé. He leido frases como esas antes:

Perderse

En recuerdos

Sonaba tan poético

tan trágico

Pero en este momento estoy aquí, en vivo y en directo, al borde de la locura. Y no es agradable este vértigo que me llama a donde yo sé que hace tiempo debiera estar.

Eludir la responsabilidad

Un día voy a escribir. Voy a desenmascarar 

A este mundo equivocado en el que no estás.

*

Voy a denunciar

(J’accuse)

Este mundo no puede seguir tranquilo sus crímenes 

*

Imágenes de alguien soñando

Que abraza entre sabanas llorantes

El cuerpo amado que corresponde al cariño

Despertar por segunda vez 

Al mundo equivocado 

*

Tengo que salir de aquí. Este lugar pone recuerdos ajenos en mi cabeza. Insiste en hacerme responsable de las cosas que sucedieron en las que yo no tuve nada que ver. Me pregunto cuantos de aquellos a los que llamaba para entrevistar habrán estado en la situación que yo estoy ahora. Creyendo que no son responsables. Tratando de calmar sus consciencias del peso de la muerte. La honestidad no me permite liberarme de la culpa. No hice nada.

- Pero si yo no hice nada!

- oh Dios! por qué no hice nada!

Mi relación con el invierno

Mi relación con el invierno

(de Lima)

es acuática y complicada

porque me trae a la memoria el frio

de habitaciones de niñez

lejana, obscura y solitaria

tres adjetivos que pueden sonar alarmantes

cuando le suceden al crio sustantivo.

El status quo está para ser modificado.

Pero qué sabe un niño de esas cosas?

aquél solo sabe que el frio es parte de la vida,

como respirar o como mirar

la realidad.

Cosas que suceden

Cosas que son

Las explicaciones las excusas las justificaciones

vienen después


Post Facto


El entorno ha cambiado

Pensamos primero en sobrevivir

Hay que adaptarse al entorno

Luego veremos cómo cambiarlo

Logramos sobrevivir

Volver al paso 1

Empezamos a cambiar el entorno

(sabes que nunca vas a llegar a este paso, verdad?)


Digreso


Habíamos dejado la acción

en mi relación con el invierno

es complicada, dije.

Conocí el cuerpo ajeno

hasta que no lo fue más


Hay 2 respuestas para este acertijo.

Ambas son correctas.


Empecé presentando al cuerpo en esta historia

Quizás porque es lo primero que percibimos del prójimo.

Luego viene el prójimo en persona.

En risas y llantos

En cóleras y contentos.

En sueños y en pesadillas.


oh, y cuando eso sucede

(agarrate Catalina!)

ya no sé distinguir la propiedad

Puesto que mis sueños y los tuyos

se convierten en nuestros

y por algún encanto o engaño

se ven más cerca, alcanzables incluso.

Los malos sueños, combatibles, quizás hasta vencibles.

Pero oh, las pesadillas.

oh, señor las pesadillas

grito desconsolado sin aliento

no quiero que nadie sufra mis pesadillas

piensa cada uno por su cuenta.


Despertar llamando a gritos.

Llorar al despertar.


Notar con dolor como vuelve

la ajenidad a los cuerpos

y son dos, sentados al borde de una cama.


La cerrazón del corazón

La resequedad de la piel

La imposibilidad de dos gotas de agua

de formar un mar


Digreso

(toma 2)


Oh, si. El invierno.

Era feliz cuando el frio rodeaba nuestros cuerpos sin alcanzarlos.

Estaré siendo inteligible?

Un ojo cercano al mío.

Una pestaña bajando ruborosa, para unos ojos que decidían explorar mi pecho y seguir adelante.

La tensión de los músculos y el compás de la respiración.

La calma. La danza constante. El no transcurrir del tiempo.

Un nuevo aroma a cabello, que se empieza a reconocer como propio.

Aspirar y reconocer en el aire la presencia.

Beber el breve sudor de su frente, las incrédulas lágrimas y la saliva generosa.

Su suave y cada vez más constante desplomarse.

Y mi abrazo listo para recibirla en cada caída.

.

.

.

Mi relación con el invierno?

oh, al día de hoy es rencorosa y distante. Intento aceptar que no le importo.

Que es igual con todos aunque eso suponga mi destrucción diaria.

Pero ahí andamos.

Aún con miedo...

 Podría haberte dado todo lo que soy 

Pero no

(Estoy demasiado cómodo aquí)


No es justo 

Pero es lo que quiero 

Mi permanencia aquí es evidencia suficiente para afirmar que no hay justicia 

Entonces 

(Hay que trabajar con lo que se tiene)


Por hacer justicia quiero lastimarme 

Recordar mis faltas 

(Que son tantas)

Pero recuerdo que no hay justicia 


Pero es un bello día este

En el que puedo pensar en ti 

Y despedirte una vez mas 


En este momento no quiero llorar 

(Tengo toda la vida para eso)

Tengo cada respiración para eso


Aun con miedo tengo que avanzar 

Aun con miedo voy a avanzar

Excusas

 Oh, yo sé

(y no divulgaré alguna novedad)

La soledad es insoportable


El estante de libros

que ya no reciben caricias

6,  7, 8 pasos bastarían


para ganar el valor suficiente y decir

"terminamos"


extender la mano y atreverse a desentrañar alguno

(cualquiera)

y decir las palabras que describan la realidad

"esto ya está muerto"


La habitación vacía

con una cama extensa en una esquina

País desolado

donde los dedos de tus pies

no rasgarán ya las vestiduras

de estas sábanas

que ya no es necesario cambiar

con la misma frecuencia


El alarmado preguntaría el porqué

por qué dejaste que esto pasara?

por qué no cuidaste este amor?


Describo ausencias

Papeles recortados

Donde las figuras se conocen por su no estar

Una entidad nueva conformada por fragmentos proteos

que sollozan pidiendo quedamente

muerte y olvido


"Una flor que no puede sobrevivir por si misma no logrará nada"

(instintos maternales)

se me cae la cara de vergüenza

(no puedo ponérmela de nuevo)

Observen el inconveniente dolor

no aparten la mirada

(no sean como yo)


El amor que intenta enseñar lecciones caducas

destinado a causar dolor

("la pedagogía del dolor")

escudándose en el "así es mejor, para que no sufra tanto"

(oh, el sentido original)


En algún momento finalmente me enfrié

No fue fatídico

(pero tampoco paulatino)


Simplemente dejé de hacer preguntas

("ando muy apurado, el fin de semana de repente...")

Una semana de oficina me ganaba la excusa de quedarme

todo el fin de semana

en casa

en cama

en coma

apenas respirando

con la esperanza

de prescindir

(de esto ultimo)

La niña que necesitaba un abrazo

 La niña

El niño

El adulto 

La mujer 

El momento 

El suspiro 

El calor

La garganta 

El nudo

Aspiración 

Pausa

Grito

Llamado

Mamá!


El borde de la cama

El rincón de la habitación 

El fondo de la noche

El corazón

Que no responde

(cuando llaman lista)


La mirada 

Está borracha

El desdén

La vergüenza 

El hartazgo 


Deseos de estar en otro lugar 


Retorno 

Pausa

Llanto

Ojos abiertos 

Inanimada


Que fácil

Sin atisbo de juicio 

On off

Era solo un tramite 

Es decir 

Ya no quedaba mas por hacer 

(Los doctores saben)


Se apaga una vida

(… no tienen por qué saber)


Que ya estaba apagada 

Off

Despídanse

Apaguen la luz

Hagan lo necesario 

Para avanzar 


La comprensión llega

(demasiado tarde)

Luego de leer el diario 

Analizando 

Desde lejos 

Cuando ya es inútil

Evidencia

 El deseo

De volverte a ver

DESEO

(Afirmación que no se ve atada a razón alguna)

Cierro los ojos

Observo a mi corazón latir

Indeciso 

Buscando motivos para cada paso 

(Pero, fue alguna vez diferente?)

Abrir los ojos

Que el acto de levantar los párpados tenga una razón valedera

La luz del sol sobre tu figura 

Risa que invita a la vida

Tu aliento esquivo en las mañanas

Testimonio de ausencia 

Perdido

Primera persona

Se oyen risas y chocar de vasos (o botellas?). Desvío el paso y evito levantar la mirada. El cielo ha despertado y el aroma a tierra seca recibiendo la pluvial bendición se eleva hasta embotar mis sentidos.

No debería estar aquí. Reproche? No es que rechace la situación, o el lugar. Es solo que no me reconozco como parte del paisaje. Gris el polvo bajo mis pies. Gris cada pared que atesora huesos que el olvido reclamará. Gris el cielo que nos regala su indiferencia. En medio de todo, un alma gris en la tibieza de su indecisión, entre el morir o matar.

Mis pasos imitan el cauce del rio desbordado, buscando algún rastro de camino que los lleven a la salida.

Estoy perdido. No hay molestia. Quizás desconcierto. Apenas una pincelada de disculpa con la persona que observa, preocupada, sin animarse a preguntar.

Intento darle voz a aquellos huesos prisioneros, en un ejercicio de ventriloquia que me salve del corazón parlante, que ha decidido que ya basta de ser. Sus gritos destrozan mis oídos mientras busco la salida, tambaleándome. Intento inventarles voces a los muertos, para que acallen siquiera un poco a este corazón alarido.

Segunda persona

Aún puedes lograrlo. Mantén la calma: No creas que no comprendo. Sé que es insoportable. Por favor, no lo hagas. No tienes que sobrevivir hasta mañana. Solo tienes que calmarte y respirar. Este momento es todo lo que importa. Solo respira. No importa nada más. No habrá mañana si no sobrevives hoy. Sé que con esta voz calmada que intenta apaciguar en algo tu dolor no hago más que encender la ira de la incomprensión. Olvida tus pies. Olvida tus ojos. No prestes atención al frio del viento sobre tu piel ni a los cuchillos que se insertan bajo tus uñas. Deja que tu cuerpo se desplome de ser necesario, pero no huyas. Aunque sea enfócate en odiarme por insistir. No los llames...

Tercera persona

Cándido nigromante, que cree ser más listo que el sistema...

No, no se puede ser tan estúpido.

Ya ha decidido su destino. El encantamiento lo traslada a la entrada (o salida?) del laberinto. Es de noche y abre los ojos somnoliento. Recuerda el sonido grotesco de huesos rayando el cemento, piedras removidas y el olor a rio revuelto...

No hay nada que se le parezca en los alrededores. Se incorpora lentamente y la brisa nocturna se lleva rápidamente las preocupaciones de la horrenda deuda que acaba de firmar.

Empecinado en sobrevivir, ha asegurado la propia perdición, Conminado a escribir contra el tiempo, para no ser llevado por los espectros, aún con la certeza de que al final, todos los muertos reclamarán su parte del trato. Así pues, escribe para mantenerlos con vida. Les da vida para poder sobrevivir un día más, hasta que suceda lo esperado. El ciclo natural que no puede ser aplazado.

Dedica su pluma a contarse historias en las que salen de su prisión y se maravillan de los que pudieron haber sido. Cree que los alivia. No quiere aceptar que la furia de los huesos contra las paredes no se ha aplacado ni un poco desde aquella vez. Cree que contarles una vida es darles una oportunidad de vivirla. Oh, qué divertido es ver a alguien engañándose a sí mismo.. El lugar está en ruinas, pero el no quiere creer. Tampoco quiere volver, para comprobarlo. Mirar atrás significará aceptar la perdida de aquello que alguna vez hubo amado.

Ciudad extraña

Habíamos viajado tan lejos y estábamos tan alejados de todo puerto seguro 

Cuando paseaba por las calles de Trujillo, recordé la vez que nos peleamos

(Paseando por las calles de Trujillo)

Cada uno se fue a caminar por su lado 

(No es cierto, yo te dejé sola, sentada en una banca en las afueras del centro comercial)

E intenté regresar a la habitación que habíamos alquilado

Aplastante como era el sol trujillano del mediodía, era ínfimo en comparación con el sentido de culpa. No por tener o no la razón. Era mas bien el saber de que te estarías sintiendo tan mal como yo 

(Y yo me sentía terrible)

No quería que te sintieras así 

Nadie en el mundo debería sentir ese dolor 

Ese dolor no debería existir 



 Quien esté dispuesto a infligir dicho dolor no debería existir 

(Pienso, mientras rechinan mis dientes)

Caí en la cuenta de que, en esta ciudad extraña, no tenia(mis) a donde regresar 

Sino el uno al otro.

No nos quedaba otra opción que seguir intentando 

Puesto que estabamos solos

Y solo mos teniamos el uno al otro 

En una ciudad extraña 

Y por irónico que parezca, creo que eso era lo necesario para no darnos por vencidos


Soñar contigo

No sucede ya aquello de “esto es imposible, ah… es un sueño…”, seguido por la inundación de sensaciones que son arrasadas rápidamente por los sonidos de la mañana. Experimenté nuevamente el peso de tu cuerpo y el calor de tu piel. No exento de vergüenza, intenté saborear nuevamente tu sabor en mis dedos

La realidad llegó

Reality quickly washed the shore of the senses

(oh, cuanto cambia el sentido/sensatez agregar u olvidar una S al final de la oración)

y con un movimiento de su mano reemplazó tu existencia con la realidad

(que buen truco)

Tu curiosidad y tu sonrisa me mantuvieron anclado a la fantasía.

(seguía viendo sábanas, una bata de hospital y mangueras para fluidos)

Y por algún motivo, parte de mí prefiere aún

(

no escribir el resto de aquella oración, que no es sano. Esfuérzate por quienes te rodean

...

Y creen que no mencionar algo equivale a su no existencia.

A ellos, les espera el infierno que se están construyendo

El infierno que bien se merecen

)

.

.

.

“con él si podría pasar el resto de mis días”

(“hasta viejitos” decías)

.

.

.

Karma Police, your system is a joke

Karma Police, please kindly go fuck yourself

Afasia

Seguir con mi vida

Pues claro que sigue 

No sé que intentas expresar con esa frase 

Acaso no ha abrazado el polvo las veredas?

Acaso no han invadido las canas mi cabellera?

.

.

.

Expresion de amor

El alimentar a los seres queridos no es expresión, es consecuencia. De ahí el error de creer que hay que alimentar para demostrar amor

No

Nuevamente, se comete el error de hacer los signos por gritar que se ama

Alimento porque amo

No tengo intención de hacer las cosas por demostrar 

.

.

.

Salían a comer caldo de gallina

Y los pechos se henchían de alegría

porque no había un mañana, solo el calor en los estómagos

Y en los corazones

Iluminando la noche de regreso a casa

Eran estrellas fugaces

negando la obscuridad

con sus juegos y risas

Camino a Casa

Orbitas en deterioro

Me contaste una vez, que bajabas a aquel parque a jugar. Paseábamos juntos, observando las calles cambiadas, tratando de reconocer un trozo de pasado del cual sujetarnos. La vida avanzaba a una velocidad vertiginosa; velocidad a la que fingíamos habernos acostumbrado.

Me contaste cómo solías trepar a aquel árbol del parque, junto a una construcción para distribución de agua que hay en tantos parques en Lima. Un parque en el que seguramente yo también merodeara 8 años atrás. Antes de llegar aquí habías surcado mares de horror que alguna vez conocí.

Quizás no debí confesarte que también fui llevado a conocerlos. Apenas llevado. Tú, sin embargo, arrastrada y ahogada hasta que el obscuridad invadiera los pulmones.

No quedó sino optar por lo más sano: cerrar los ojos y pretender que se estaba en la superficie, viviendo como si nada hubiera pasado. Era, después de todo, lo mismo que hacían quienes te rodeaban

Cerrar los ojos ante su fracaso, de la tarea de protegerte.

.

.

..

La inamovilidad es un imposible

Basta con observar un buen rato para caer en la cuenta de que somos pasajeros en este navío.

Observa otro buen rato, para descubrir que la trayectoria que creías línea recta es en realidad una curva.

Espera otro rato más y descubrirás que en realidad es una órbita.

.

.

.

Cuando pensé en estas parábola, esta mañana, creí que era mi órbita la que se deterioraba, permitiendo que finalmente nuestros caminos se encontraran. Ahora pienso que tal vez era tuya la  celeridad, cada vez mayor, apremiada por todo aquello de lo que había que huir. Nos encontramos, finalmente. Recorríamos juntos los lugares por los que pensábamos nos podríamos haber encontrado antes. Nos contábamos las historias que no le contamos a nadie nunca y nuestras iras ardían como una sola flama.

Olvidamos (olvidé) que el milagro de tu velocidad, que te trajo hasta mí continuaba ejerciendo. Creí que orbitábamos juntos (cómo pude?). Me alcanzaste. Amaste. Te diste cuenta de las cosas. Dejaste todo en orden.

Te observé, estrella fugaz, ardiendo, bella y breve. Observé tu caída, en un parpadeo.

Yo sigo orbitando

(sin saber ya para qué)

He aquí...

 ... mi ineficaz rebelion:

Actuar como alguien que insiste en creer

(que hay futuro)

Ante la certeza del dia nuevo

(y su consiguiente final)


Hacer planes

Escribir

Gritar


Insistir en esta idea

De que algo debe perdurar

no ya en memoria

(buena cosa sería aquella)

sino en la posibilidad

de la existencia


Te vi bailando tantas veces esta noche

(como venganza de todas las danzas que te negué)

y mi corazón, imposible de contenerte

luchaba por logiciar

(por piedad, detengan esto)

Mi existencia y la negación de la tuya.


Y es estúpida esta rebelión pues

(rechinan mis dientes en cólera inabarcable)

Navego en este espacio a pesar de que haya desaparecido todo


Aun después de acabada la fiesta

(idas las luces, callada la música)

buscando aun, fragmentos de tu espejismo

Saltando entre los bordes de mis ojos

presto a la huida

No vaya  ser que encuentre el camino 


la lógica me dice algo

y el porcentaje de certeza es del 100%

pero persiste ese otro 0.01%

que bien podría ser 0.0000000000000000000000000000000001% y seria igual de sorprendente.

no más, no menos... sorprendente: qué puede quedar si en un brazo de la balanza está el 100%?

Bájate de ahí, muchacho, que no existes!

(y aun así...)

Rebelion

"Entonces… ¿estás contento?"


Contento. Conforme. Satisfecho.

Palabras que se adhieren a un cuerpo inasible e inconmensurable, como boyas advirtiendo de alguna mina en alta mar.

"Advertencia: hay un objeto no visible en las cercanias"


Lanzamos palabras por no acercarnos al peligro del sentimiento real. Palabras que se acercan pero no llegan. Plantamos las advertencias:

"La gente debe andar con cuidado por aquí"

.
.
.

 Cuando me encontré con la muerte aquella noche, me preguntó por ti. Entre fingir sorpresa u ocultar mi desesperación creí poder elegir (Fue apenas un instante), pero la gélida sonrisa acercó inmediatamente sus labios a mi corazón:

"...oh, así que aquí estaba"



Observo

... las grietas que se forman al doblar las articulaciones de mis dedos. Un movimiento que recuerdo de hace tiempo y que, por el contrario, no recuerdo jamas haber abandonado. Quizás se le pueda calificar como una costubre. Eso, si se pudiera calificar como costumbre al acto de respirar.

Me dispongo entonces

a respirar

Memoria 

No es un poder que ejerzo

Es mas bien

Uno al que estoy a merced de

.

.

.

Así que no me felicites 

Guarda tus palmadas al hombro 

Y calla. Ejerce el poder del silencio

En el que todo se detiene 

Atemporal en el susurro 

De la añoranza 


(Y como todo poder, no es sino mero espejismo)


no quiero ser cinico

pero tampoco deshnonesto

para aceptar otra razón

solo por cansancio

porque en fin... tu partida es tan inevitable como tu llegada

(pero, entonces?)

cómo aceptar la existencia simultanea de ambas verdades?

qué juego dialectico las coloca en polos opuestos?

Es el problema de abrazar la lógica:

el abrazo de vuelta termina invariablemente despedazando al amante.


Mientras tanto, enciendo una vez mas

una llama

dejo inclinados los palillos contra la pared y observo

al tiempo, en presta huida

llevarse entre sus alforjas, codicioso

todos y cada uno de tus suspiros

Huyendo

La tristeza es patrimonio de los que quedamos vivos

Así que arriba esa sonrisa.

Tenomos toda la vida para llorar

Caia la tarde y no se me ocurría mejor frase para contarte esto que te voy a contar. Estoy cansado, disculparás la falta de cuidado. El micro nos permitia ver la costa, carcomida por transeuntes mientras los dos, callados, no sabíamos si debiamos hablar o dejar que el silencio lo devore todo, una vez más.

- ¿Ya despertaste?

El transcurso de mis recuerdos se podría comparar al transcurrir de una aguja sobre el vinilo maltratado. Llega un punto en la canción en el que se sucede un salto y estoy nuevamente junto a tí, en ese silencio incómodo pero ...

Crisis

... en el que sé que cada movimiento decidirá el resto de mi vida.

- no estaba dormido... bajamos un rato a la playa?

No dije nada de esto. Solo observé el brillo del sol, entre los cabellos que cubrian tu frente. Era enceguecedor. Quizás era cierto que estaba dormido. De qué otra forma explicar la pereza de mis párpados y el deslumbrarse ante tan breve fulgor. ... estabamos regresando, cierto?

- bueno, tú estás regresando ...

sonries, como si la explicación fuera sencilla y yo no... quizás si, quizás me hayas sorprendido en pleno sueño.

- yo acá me bajo

Perplejo, intento comprender lo que está pasando. El vehiculo avanza, tranquilo en la soledad en la pista, inexorable en la existencia fuera del tiempo.

Es apenas un parpadeo, sus pasos dirigiendose a la salida y el breve empujón del microbus reanudando su camino.

Bajar. Abrir los ojos. Llenar los pulmones. La aguja saltando para invadir el surco ya recorrido. Todo es uno.

Estas lineas, las tareas, las conversaciones. Las caminatas grises. Todo ello existe entre la repetición. Sigo dirigiendome hacia aquello de lo que huyo.

El vehiculo de desplaza en silencio y la tarde se despliega plena a través de las ventanas del bus.

- ¿Ya despertaste?

No hay desesperación. Realmente no estoy asustado. Si se me pidiera que me explique diría que estoy avergonzado. Pienso que intentar hacer algo distinto por el mero deseo de romper el ciclo sería deshonesto.

- ¿significa que quieres corregir las cosas?

- no...

- ... deshonesto sería no aceptar que eso es lo que realmente deseas...

Hay gente afuera, caminando en el mismo sentido que nosotros...

- mira, fijate. No hay nadie que esté caminando en sentido contrario

- cuando bajes, seguirás caminando en la misma dirección también?

Ries con ganas, en una explosión breve que reemplaza al sol que nos abraza desde la ventana.

- sabes que no vamos en la misma dirección...

- ... pero ya ves, no hay nadie que vaya en dirección contraria...

Acercas tu mano a mi rostro, al tiempo que te pones de pie y te dispones a la salida.

- yo acá me bajo

Intento mantener la mirada en ella nientras baja los escalones. La puerta se cierra con el sonido del gas al cerrar la puerta. Sus pies han tocado la vereda y se da la vuelta para despedirse. Pero no lo hace. Su rostro vacio queda a merced del sol ahora que el carro termina de retomar el camino. Una certeza gélida recorre mi espina dorsal y fijo mi mirada al frente del camino, incapaz de soportar la realidad.

Una aguja salta

quiero cerrar los ojos pero siento que tengo los globos oculares a punto de estallar.

La tarde, impasible. El peso de un cuerpo junto al mio. El sol, gritando que algo no anda bien.

me forcé un momento a dejar de ver a la izquierda, a todos aquellos caminando bajo el sol. Al otro lado, todos aquellos otros que alguna vez bajaron, detenidos en paraderos pero sin esperar, con el rostro vacío enfrentando al sol.

- ¿Ya despertaste?

Alivio

En este lugar

Las tardes son silenciosas. Se puede arrastrar una silla a la entrada y esperar el descenso del sol en el horizonte. Acoger a la obscuridad con una pequeña fogata y esperar a que las bestias, atraidas por el aroma del alimento se congreguen alrededor. La leña seca no se deja avasallar por el viento y resiste lo suficiente para alimentar el fuego al centro de la reunión. La familiar batalla entre la vida y el frio se lleva a cabo diariamente, sin tomar prisioneros. Las madrugadas por el contrario, son inundadas por un silbido agudo y constante, inaudible para aquellos que no han vivido lo suficiente (o quizas, solo audible para quienes hayan vivido demasiado). En este lugar, no es común sobrevivir más de una estación. Para qué vivir más? preguntan los mas jovenes, dejando imperceptiblemente que el cinismo de los viejos se transmute en conclusión lógica hacia los imberbes. En este lugar es un poco mas dificil alcanzarte cada mes. Los vehiculos ya no andan y debo levantarme antes de que salga el sol para caminar las horas que me separan de ti. Paso lista a todo lo necesario, esperando alguna vez olvidar el corazón y decir huy, voy un rato a recogerlo, asi desandar el camino, regresar a casa sin llegar a verte y acostarme en la cama a dejarme morir nuevamente. El rencor no es algo nuevo en esta tragedia. Lo insensato seria tratar de negar la existencia de todos estos sentimientos en este corazón que trato de perder en algun lugar.

Recojo la piedra y me repito la pregunta: para qué vivir más? juego con ella entre mis dedos, que toman nota del desgaste de su superficie. Termino devolviendola a su lugar dentro de mi pecho y suspiro al reiniciar el camino andado.

En este dia

Las bestezuelas que se acogen cada noche al calor del fuego descubrieron los rastros de mis pisadas, que los llevaron a la puerta abierta de mi casa. Se acercaron cautelosamente a olisquear la silla desde la que suelo observar el atardecer. Curiosas, se internan en la unica habitacion que es dormitorio, cocina y comedor; guiados por sus punti y agudas narices. Para ser criaturas tan curiosas, me sorprendió la rapidez con la que pasaron de rebuscar los muebles y objetos a buscar aromas en los alrededores. Me ofendió un poco que no encontraran nada digno de su atención. Me ofendió otro poco que un par de ellas hicieran ademán de excavar para tratar de cubrir de tierra algún cuerpo en descomposición. No hubo mayor novedad pero ne recordó la importancia de no bajar la guardia y de borrar los rastros de mi paso por este mundo.

Evidencia

Quizás en realidad si estuvieran tratando de hacer lo sanitario: enterrar un cadaver que, hipócrita, se mofa de su simpleza, pero al que ni siquiera se le ha ocurrido caer en la cuenta de su (ya no tan novedosa) condición. Suspiro un pecho inerte que duerme a la espera de la siguiente puesta de sol.