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Encuentro cosas nuevas

 En esta habitación que amaste

(que aún no sé apreciar)

qué te llamó la atención?

El silencio compartido de la tarde?

El sonido del viento en las noches?

La modorra pegajosa de los amaneceres?

tal vez las risas las miradas el apuro

el ajetreo de la media mañana

.

.

.

Quizás solo la prisa constante de las madrugadas compartidas.


*

Confecciono este listado, tratando de encontrar otra razón que me sea menos dolorosa

(racionalizar, le llaman)

A JE TRE O... (y las sílabas golpean mi pecho, auscultando el sonido, esperando hallar evidencia de un órgano latiente)

.

.

.

Pánico a la idea de encontrarme

en medio de un mar

sin costas.

Labios (Tacto)

Quiero llevarte a comer ramen.
el calor, el sabor, la delicia.
(me nace un nudo en la garganta)
.
.
.
Le temo al momento de la muerte
(como si en algún momento hubiera estado vivo)
a dejar de sentir el cariño de tus labios
matrona de mis lágrimas.

Corresponsal de guerra

Fui destacado durante los últimos días del conflicto. Eso me dijeron. Cuando llegué todo estaba en calma detenido. Quise mantener la imparcialidad así que busqué recabar todos los testimonios posibles. No había nadie. Aproximadamente cada 100 metros distinguía a lo lejos alguna silueta inclinada sobre montículos de basura o aferrándose a un arma. Decir que se disolvían en el aire al fijar la vista en ellos es una forma poética de decir que se alejaban en cuanto notaban que me dirigía hacia ellos. Como si, más que el dolor o el cansancio, les moviera la vergüenza de haber tenido parte en este momento de la historia.

*

Siento que si no llevo un registro cronológico de las imágenes que vuelven a mi cabeza rememorando aquellos dias me perderé. He leido frases como esas antes:

Perderse

En recuerdos

Sonaba tan poético

tan trágico

Pero en este momento estoy aquí, en vivo y en directo, al borde de la locura. Y no es agradable este vértigo que me llama a donde yo sé que hace tiempo debiera estar.

Eludir la responsabilidad

Un día voy a escribir. Voy a desenmascarar 

A este mundo equivocado en el que no estás.

*

Voy a denunciar

(J’accuse)

Este mundo no puede seguir tranquilo sus crímenes 

*

Imágenes de alguien soñando

Que abraza entre sabanas llorantes

El cuerpo amado que corresponde al cariño

Despertar por segunda vez 

Al mundo equivocado 

*

Tengo que salir de aquí. Este lugar pone recuerdos ajenos en mi cabeza. Insiste en hacerme responsable de las cosas que sucedieron en las que yo no tuve nada que ver. Me pregunto cuantos de aquellos a los que llamaba para entrevistar habrán estado en la situación que yo estoy ahora. Creyendo que no son responsables. Tratando de calmar sus consciencias del peso de la muerte. La honestidad no me permite liberarme de la culpa. No hice nada.

- Pero si yo no hice nada!

- oh Dios! por qué no hice nada!

Mi relación con el invierno

Mi relación con el invierno

(de Lima)

es acuática y complicada

porque me trae a la memoria el frio

de habitaciones de niñez

lejana, obscura y solitaria

tres adjetivos que pueden sonar alarmantes

cuando le suceden al crio sustantivo.

El status quo está para ser modificado.

Pero qué sabe un niño de esas cosas?

aquél solo sabe que el frio es parte de la vida,

como respirar o como mirar

la realidad.

Cosas que suceden

Cosas que son

Las explicaciones las excusas las justificaciones

vienen después


Post Facto


El entorno ha cambiado

Pensamos primero en sobrevivir

Hay que adaptarse al entorno

Luego veremos cómo cambiarlo

Logramos sobrevivir

Volver al paso 1

Empezamos a cambiar el entorno

(sabes que nunca vas a llegar a este paso, verdad?)


Digreso


Habíamos dejado la acción

en mi relación con el invierno

es complicada, dije.

Conocí el cuerpo ajeno

hasta que no lo fue más


Hay 2 respuestas para este acertijo.

Ambas son correctas.


Empecé presentando al cuerpo en esta historia

Quizás porque es lo primero que percibimos del prójimo.

Luego viene el prójimo en persona.

En risas y llantos

En cóleras y contentos.

En sueños y en pesadillas.


oh, y cuando eso sucede

(agarrate Catalina!)

ya no sé distinguir la propiedad

Puesto que mis sueños y los tuyos

se convierten en nuestros

y por algún encanto o engaño

se ven más cerca, alcanzables incluso.

Los malos sueños, combatibles, quizás hasta vencibles.

Pero oh, las pesadillas.

oh, señor las pesadillas

grito desconsolado sin aliento

no quiero que nadie sufra mis pesadillas

piensa cada uno por su cuenta.


Despertar llamando a gritos.

Llorar al despertar.


Notar con dolor como vuelve

la ajenidad a los cuerpos

y son dos, sentados al borde de una cama.


La cerrazón del corazón

La resequedad de la piel

La imposibilidad de dos gotas de agua

de formar un mar


Digreso

(toma 2)


Oh, si. El invierno.

Era feliz cuando el frio rodeaba nuestros cuerpos sin alcanzarlos.

Estaré siendo inteligible?

Un ojo cercano al mío.

Una pestaña bajando ruborosa, para unos ojos que decidían explorar mi pecho y seguir adelante.

La tensión de los músculos y el compás de la respiración.

La calma. La danza constante. El no transcurrir del tiempo.

Un nuevo aroma a cabello, que se empieza a reconocer como propio.

Aspirar y reconocer en el aire la presencia.

Beber el breve sudor de su frente, las incrédulas lágrimas y la saliva generosa.

Su suave y cada vez más constante desplomarse.

Y mi abrazo listo para recibirla en cada caída.

.

.

.

Mi relación con el invierno?

oh, al día de hoy es rencorosa y distante. Intento aceptar que no le importo.

Que es igual con todos aunque eso suponga mi destrucción diaria.

Pero ahí andamos.

Perdido

Primera persona

Se oyen risas y chocar de vasos (o botellas?). Desvío el paso y evito levantar la mirada. El cielo ha despertado y el aroma a tierra seca recibiendo la pluvial bendición se eleva hasta embotar mis sentidos.

No debería estar aquí. Reproche? No es que rechace la situación, o el lugar. Es solo que no me reconozco como parte del paisaje. Gris el polvo bajo mis pies. Gris cada pared que atesora huesos que el olvido reclamará. Gris el cielo que nos regala su indiferencia. En medio de todo, un alma gris en la tibieza de su indecisión, entre el morir o matar.

Mis pasos imitan el cauce del rio desbordado, buscando algún rastro de camino que los lleven a la salida.

Estoy perdido. No hay molestia. Quizás desconcierto. Apenas una pincelada de disculpa con la persona que observa, preocupada, sin animarse a preguntar.

Intento darle voz a aquellos huesos prisioneros, en un ejercicio de ventriloquia que me salve del corazón parlante, que ha decidido que ya basta de ser. Sus gritos destrozan mis oídos mientras busco la salida, tambaleándome. Intento inventarles voces a los muertos, para que acallen siquiera un poco a este corazón alarido.

Segunda persona

Aún puedes lograrlo. Mantén la calma: No creas que no comprendo. Sé que es insoportable. Por favor, no lo hagas. No tienes que sobrevivir hasta mañana. Solo tienes que calmarte y respirar. Este momento es todo lo que importa. Solo respira. No importa nada más. No habrá mañana si no sobrevives hoy. Sé que con esta voz calmada que intenta apaciguar en algo tu dolor no hago más que encender la ira de la incomprensión. Olvida tus pies. Olvida tus ojos. No prestes atención al frio del viento sobre tu piel ni a los cuchillos que se insertan bajo tus uñas. Deja que tu cuerpo se desplome de ser necesario, pero no huyas. Aunque sea enfócate en odiarme por insistir. No los llames...

Tercera persona

Cándido nigromante, que cree ser más listo que el sistema...

No, no se puede ser tan estúpido.

Ya ha decidido su destino. El encantamiento lo traslada a la entrada (o salida?) del laberinto. Es de noche y abre los ojos somnoliento. Recuerda el sonido grotesco de huesos rayando el cemento, piedras removidas y el olor a rio revuelto...

No hay nada que se le parezca en los alrededores. Se incorpora lentamente y la brisa nocturna se lleva rápidamente las preocupaciones de la horrenda deuda que acaba de firmar.

Empecinado en sobrevivir, ha asegurado la propia perdición, Conminado a escribir contra el tiempo, para no ser llevado por los espectros, aún con la certeza de que al final, todos los muertos reclamarán su parte del trato. Así pues, escribe para mantenerlos con vida. Les da vida para poder sobrevivir un día más, hasta que suceda lo esperado. El ciclo natural que no puede ser aplazado.

Dedica su pluma a contarse historias en las que salen de su prisión y se maravillan de los que pudieron haber sido. Cree que los alivia. No quiere aceptar que la furia de los huesos contra las paredes no se ha aplacado ni un poco desde aquella vez. Cree que contarles una vida es darles una oportunidad de vivirla. Oh, qué divertido es ver a alguien engañándose a sí mismo.. El lugar está en ruinas, pero el no quiere creer. Tampoco quiere volver, para comprobarlo. Mirar atrás significará aceptar la perdida de aquello que alguna vez hubo amado.

Soñar contigo

No sucede ya aquello de “esto es imposible, ah… es un sueño…”, seguido por la inundación de sensaciones que son arrasadas rápidamente por los sonidos de la mañana. Experimenté nuevamente el peso de tu cuerpo y el calor de tu piel. No exento de vergüenza, intenté saborear nuevamente tu sabor en mis dedos

La realidad llegó

Reality quickly washed the shore of the senses

(oh, cuanto cambia el sentido/sensatez agregar u olvidar una S al final de la oración)

y con un movimiento de su mano reemplazó tu existencia con la realidad

(que buen truco)

Tu curiosidad y tu sonrisa me mantuvieron anclado a la fantasía.

(seguía viendo sábanas, una bata de hospital y mangueras para fluidos)

Y por algún motivo, parte de mí prefiere aún

(

no escribir el resto de aquella oración, que no es sano. Esfuérzate por quienes te rodean

...

Y creen que no mencionar algo equivale a su no existencia.

A ellos, les espera el infierno que se están construyendo

El infierno que bien se merecen

)

.

.

.

“con él si podría pasar el resto de mis días”

(“hasta viejitos” decías)

.

.

.

Karma Police, your system is a joke

Karma Police, please kindly go fuck yourself

Huyendo

La tristeza es patrimonio de los que quedamos vivos

Así que arriba esa sonrisa.

Tenomos toda la vida para llorar

Caia la tarde y no se me ocurría mejor frase para contarte esto que te voy a contar. Estoy cansado, disculparás la falta de cuidado. El micro nos permitia ver la costa, carcomida por transeuntes mientras los dos, callados, no sabíamos si debiamos hablar o dejar que el silencio lo devore todo, una vez más.

- ¿Ya despertaste?

El transcurso de mis recuerdos se podría comparar al transcurrir de una aguja sobre el vinilo maltratado. Llega un punto en la canción en el que se sucede un salto y estoy nuevamente junto a tí, en ese silencio incómodo pero ...

Crisis

... en el que sé que cada movimiento decidirá el resto de mi vida.

- no estaba dormido... bajamos un rato a la playa?

No dije nada de esto. Solo observé el brillo del sol, entre los cabellos que cubrian tu frente. Era enceguecedor. Quizás era cierto que estaba dormido. De qué otra forma explicar la pereza de mis párpados y el deslumbrarse ante tan breve fulgor. ... estabamos regresando, cierto?

- bueno, tú estás regresando ...

sonries, como si la explicación fuera sencilla y yo no... quizás si, quizás me hayas sorprendido en pleno sueño.

- yo acá me bajo

Perplejo, intento comprender lo que está pasando. El vehiculo avanza, tranquilo en la soledad en la pista, inexorable en la existencia fuera del tiempo.

Es apenas un parpadeo, sus pasos dirigiendose a la salida y el breve empujón del microbus reanudando su camino.

Bajar. Abrir los ojos. Llenar los pulmones. La aguja saltando para invadir el surco ya recorrido. Todo es uno.

Estas lineas, las tareas, las conversaciones. Las caminatas grises. Todo ello existe entre la repetición. Sigo dirigiendome hacia aquello de lo que huyo.

El vehiculo de desplaza en silencio y la tarde se despliega plena a través de las ventanas del bus.

- ¿Ya despertaste?

No hay desesperación. Realmente no estoy asustado. Si se me pidiera que me explique diría que estoy avergonzado. Pienso que intentar hacer algo distinto por el mero deseo de romper el ciclo sería deshonesto.

- ¿significa que quieres corregir las cosas?

- no...

- ... deshonesto sería no aceptar que eso es lo que realmente deseas...

Hay gente afuera, caminando en el mismo sentido que nosotros...

- mira, fijate. No hay nadie que esté caminando en sentido contrario

- cuando bajes, seguirás caminando en la misma dirección también?

Ries con ganas, en una explosión breve que reemplaza al sol que nos abraza desde la ventana.

- sabes que no vamos en la misma dirección...

- ... pero ya ves, no hay nadie que vaya en dirección contraria...

Acercas tu mano a mi rostro, al tiempo que te pones de pie y te dispones a la salida.

- yo acá me bajo

Intento mantener la mirada en ella nientras baja los escalones. La puerta se cierra con el sonido del gas al cerrar la puerta. Sus pies han tocado la vereda y se da la vuelta para despedirse. Pero no lo hace. Su rostro vacio queda a merced del sol ahora que el carro termina de retomar el camino. Una certeza gélida recorre mi espina dorsal y fijo mi mirada al frente del camino, incapaz de soportar la realidad.

Una aguja salta

quiero cerrar los ojos pero siento que tengo los globos oculares a punto de estallar.

La tarde, impasible. El peso de un cuerpo junto al mio. El sol, gritando que algo no anda bien.

me forcé un momento a dejar de ver a la izquierda, a todos aquellos caminando bajo el sol. Al otro lado, todos aquellos otros que alguna vez bajaron, detenidos en paraderos pero sin esperar, con el rostro vacío enfrentando al sol.

- ¿Ya despertaste?

Alivio

En este lugar

Las tardes son silenciosas. Se puede arrastrar una silla a la entrada y esperar el descenso del sol en el horizonte. Acoger a la obscuridad con una pequeña fogata y esperar a que las bestias, atraidas por el aroma del alimento se congreguen alrededor. La leña seca no se deja avasallar por el viento y resiste lo suficiente para alimentar el fuego al centro de la reunión. La familiar batalla entre la vida y el frio se lleva a cabo diariamente, sin tomar prisioneros. Las madrugadas por el contrario, son inundadas por un silbido agudo y constante, inaudible para aquellos que no han vivido lo suficiente (o quizas, solo audible para quienes hayan vivido demasiado). En este lugar, no es común sobrevivir más de una estación. Para qué vivir más? preguntan los mas jovenes, dejando imperceptiblemente que el cinismo de los viejos se transmute en conclusión lógica hacia los imberbes. En este lugar es un poco mas dificil alcanzarte cada mes. Los vehiculos ya no andan y debo levantarme antes de que salga el sol para caminar las horas que me separan de ti. Paso lista a todo lo necesario, esperando alguna vez olvidar el corazón y decir huy, voy un rato a recogerlo, asi desandar el camino, regresar a casa sin llegar a verte y acostarme en la cama a dejarme morir nuevamente. El rencor no es algo nuevo en esta tragedia. Lo insensato seria tratar de negar la existencia de todos estos sentimientos en este corazón que trato de perder en algun lugar.

Recojo la piedra y me repito la pregunta: para qué vivir más? juego con ella entre mis dedos, que toman nota del desgaste de su superficie. Termino devolviendola a su lugar dentro de mi pecho y suspiro al reiniciar el camino andado.

En este dia

Las bestezuelas que se acogen cada noche al calor del fuego descubrieron los rastros de mis pisadas, que los llevaron a la puerta abierta de mi casa. Se acercaron cautelosamente a olisquear la silla desde la que suelo observar el atardecer. Curiosas, se internan en la unica habitacion que es dormitorio, cocina y comedor; guiados por sus punti y agudas narices. Para ser criaturas tan curiosas, me sorprendió la rapidez con la que pasaron de rebuscar los muebles y objetos a buscar aromas en los alrededores. Me ofendió un poco que no encontraran nada digno de su atención. Me ofendió otro poco que un par de ellas hicieran ademán de excavar para tratar de cubrir de tierra algún cuerpo en descomposición. No hubo mayor novedad pero ne recordó la importancia de no bajar la guardia y de borrar los rastros de mi paso por este mundo.

Evidencia

Quizás en realidad si estuvieran tratando de hacer lo sanitario: enterrar un cadaver que, hipócrita, se mofa de su simpleza, pero al que ni siquiera se le ha ocurrido caer en la cuenta de su (ya no tan novedosa) condición. Suspiro un pecho inerte que duerme a la espera de la siguiente puesta de sol.

El corazón del universo

Alguien llora. Todo esto, ¿habrá significado algo? las calles por las que deambulé, las que son ahora unidad de medida

(cuando la distancia es inconmensurable no queda sino medir sus efectos)

.

.

.

- papá, qué tan profundo es el pozo?

- no sé. Un dia dejé caer una piedrita a ver cuanto tardaba en sonar. Sabias que es una manera de calcular, ¿no?

- ¿ah si? ¿cómo asi?

- hmm... bueno, primero lanzas la piedra en un hueco del que ya sepas cuanto mide, le tomas el tiempo que demora en llegar al fondo ...

... ah y luego comparas el tiempo que demora en sonar cuando lanzas la piedra al otro hueco, el que no sabes cuál es su distancia, ¿no?,,, el tiempo que demora... es la velocidad. ¿no? y la piedra? ¿cuanto pesa? ¿no cambia el resultado?

continuaste tratando de explicar con tus palabras, y estuvo bien. Descansaste tu cabecita en mi pecho, al que tus palabras utilizaron como caja de resonancia:

- ¿ya no va a volver?

- hmm, hijo... duermete ya, mañana tienes colegio.

- ya no quiero ir...

- Pedrito...

- ... Disculpa papá

Un largo suspiro descansa sobre mi pecho. Un par de minutos despues, la respiración acompasada traería la calma al corazoncito atribulado.

Esperé con paciencia, pensando en cómo explicar mejor algunos conceptos. La piedra lanzada al vacío, el tiempo. la distancia...

.

.

.

Quizás sea un poco tramposo, esto de estirar el concepto de ausencia a vacío. Tal vez otra unidad de medida. Kilos, litros, horas. La distancia apenas sirve para comparar dos puntos:

  • ¿dónde está el objeto?
  • ¿dónde debería estar?

Pero lamentablemente, la respuesta a una de las preguntas ahora carece de todo sentido. La verdad es que sería un ejercicio de autocompasión seguir con esta linea de pensamiento. Afuera, en la obscuridad, un buzo intenta batir algún record de profundidad. Afuera, en la obscuridad, un astronauta camina a través del vacío. Todos guiados por el impulso estupido y peligroso de querer conocer qué hay más allá, siempre. Pero el vacío al que se me ha otorgado acceso no es para explorar. Pienso que el algún lugar (siendo "lugar" un concepto demasiado flexible) alguien experimenta el mayor de los gozos y en su corazon se origina el universo, con sus galaxias y estrellas. Alguien que algún dia conocerá el dolor que señalará el fin de la vida. Y el corazón se encogerá como un puño. Se contraerá y se apagará. Así hasta el siguiente dia. Big bang hace un momento, big crunch dentro de un ratito, no pierda la paciencia, que nada es eterno... ni siquiera la eternidad.

nunca te olvides, corazón:
sístole, diástole...
(no pierdas nunca la esperanza)

En sueños no supe reconocer quien lloraba.

Costumbres extranjeras

Luego del tiempo establecido por la tradición, cada asistente se acercó a retirar las piedras. Junto a ellos los observaba atónito el extranjero que no daba credito a sus oidos, una vez que le hubimos explicado el procedimiento. Sus manos se posaban alternativamente en su cabeza, nuca o se cubria la boca en algún vano intento por mantener el control. Durante todo el tiempo que les tomó retirar las rocas se le oia susurrar negaciones, súplicas al vacío o a alguna deidad a las que uno clama en momentos de desesperación. Los mas viejos observaban incómodos al extraño, preguntandose por qué insistía en venir luego de haber causado tanto daño. Era un ritual del que no se sentian orgullosos. No era la bienvenida al mundo. Era mas bien la expulsión de un prójimo de la memoria familiar. Dónde se ha visto eso? en qué negro corazón se puede encontrar tal crueldad?

El ajeno no tenia porqué pedir explicaciones. Sus ojos buscaban entre los reunidos a algun oficiante, alguien ante quien suplicar, alguien a quien detener o intentar hacer entrar en razón.


- ... Si se quedan con mi cuerpo, eso es lo que harán

- es una locura! por qué siguen haciendo eso?

- por qué se siguen las tradiciones?


- pero por qué? eso hacen siempre?

- no, solo con los que no siguen la tradición

- no la sigues tú?

- no, porque acá estás tú


- Por qué me cuentas todo esto?

detiene su cólera y suspira cansada...

- ... porque soy mala, por decirte las cosas que van a pasar.


Aquel dia no volvimos a pronunciar palabra.

Su cuerpo era ira y desesperanza sobre mi. Me expulsó de su casa


Los hijos y hermanos han llegado. El extraño se dirige hacia ellos pero las miradas de todos ellos lo detienen. Piensas rogar ahora? parecen decirle.

- De verdad la odian tanto?

El grito se oyó claro y trémulo sobre la sala. Era acaso cólera? El impertinente cree que tiene algo que nos importe escuchar?


Las piedras han desaparecido. No hay ni siquiera un montículo a donde hayan sido desplazadas. La sábana que abriga el cuerpo se descubre sucia y maloliente ante los presentes. Empiezan a acercarse, primero cada hermano, uno con una corbata en una mano y un encendedor en otra, procede a quemarla, cuidando que el fuego no se extinga.Queda una piltrafa negra que luego procede a rasgar con furia y desprecio. para arrojar los restos junto al cadaver.

La hija acerca un vestido. Se oye un gemido El extraño parece a punto de volverse loco No! no! no! y empieza a sollozar. Le acercan una antorcha y ella ofrece el vestido a las llamas. Una vez que el fuego se hubo refugiado en el vestido lo dejó caer al piso. rapidamente fueron acercandose otros, a arrojar al fuego regalos, cartas, fotos, juguetes. Una pequeña acercó el muñeco que abrazaba, indecisa. Un gemido de reconocimiento la obligó a voltear hacia el extraño que susurraba "... dónde encontraste eso?" la pequeña se apresura a lanzar el juguete al fuego y se aleja corriendo hacia sus padres.

Se escuchan ruidos de maderas y vidrios rotos. Los asistentes están estrellando violentamente algunos objetos contra el piso. El extraño voltea sobresaltado hacia cada lugar donde se escuchan los estallidos y se le ve cada vez más (si es que era posible) alterado.

Los sonidos de cosas rompiendose ya se han detenido. Todos estan en silencio, excepto el fuego chisporroteando y el enajenado sollozando. Que espectáculo lamentable. un grupo de gente rodea el cadaver. Se puede ver las piedras en sus manos y la locura en sus ojos. EStan por empezar.

El idiota se levanta tambaleandose y en su loca carrera intenta acercarse a ellos. Grita y se retuerce cuando es sujetado por uns pocos que estaban cerca, preparados para lo que obviamente iba a suceder. Se escuchan gritos y las piedras caen sobre el cuerpo, una y otra vez. Los gritos de locura del sujeto pidiendo que se detengan no hacen sino agregar verguenza a una situación ya de por si demasiado vergonzosa. Se oyen las piedras moler la carne y el sonido de los golpes, al inicio variando entre huesos quebrandose y carne cediendo va convirtiendose lentamente en un uniforme y monotono chapoteo de golpes sobre carne molida. El hombre grita y llora, finalmente abandonada la razón. Alguna defensa basica de su cordura pide razones al vacío y repite la pregunta sin esperar respuesta. 

El ojor es insoportable. La sabana se encuentra totalmente mojada y en algunas partes totalmente erosionada a causa de los golpes. Donde alguna vez hubo un cuerpo inerte, la tradicion se encargó de entregar una demostración de desprecio y odio. Mas que olvido, Era la activa eliminaciónde la memoria, la respuesta definitiva.


Malditos! malditos sean! que sus manos se sequen antes de cosechar el trigo! que no encuentren descanso en la muerte! malditos! malditos todos!

Impasibles, los pocos que lo sujetaban lo lanzan a los pies de la masa sanguinolenta. Nadie le dirigiria la palabra a un don nadie del mundo exterior.

Sepan esto, hijos del desprecio: yo no la voy a olvidar!

Unos pocos volvieron la vista hacia el insolente, otros pocos se acercaron. Los que lo hubieron soltado se apresuraron nuevamente a reducirlo. Los breves y arritmicos tamborileos de la piedra contra la carne se volvieron a escuchar.

Tabula rasa

Un parpadeo me despierta de este ensimismamiento. Has estado mirando al sol mucho rato, escucho.

Cuál sol? Está todo gris 

Asi es el cielo de Lima. Primera pista 

Suelo hacer esto para no entrar en pánico cada vez que despierto desorientado. Qué más?

mi mamá no quiere que te vea. Sonrio al escuchar eso. Entonces soy una mala influencia? no lo digo, claro. Hay que guardar las formas.

.

.

.

Sucedió de nuevo, no?

… si, perdón 

No hay problema 

.

.

.

La pesadez del cuerpo me permite sentir claramente sus latidos, desde mi cabeza apoyada en su regazo. y su sonrisa joven me devuelve la calma. A destiempo, la advertencia de la madre me presenta la posibilidad de un mundo sin mi preciada almohada personal. Mi alegría se muere un poco. Segunda pista.

.

.

.

... en una página en blanco. Me detengo. Olvidé a dónde quería llegar con todo esto. Se lo digo. Su rostro cambia. Se entristece? no. Miedo más que tristeza Es un miedo que creo reconocer.

.

.

.

... yo te veia ser atropellada, pero estaba demasiado lejos para hacer algo. Cuando llegaba, los curiosos no me dejaban acercarme. No sabía si estabas consciente o...

... todo eso soñaste? interrumpe mi relato.

... no, es que, tu rost... si, eso soñé, creo

En mi mente la escena se repite y creo que puedo comprender su expresión, aunque no encuentro cuál pueda ser la causa.

... uno de estos dias tenemos que ir al cine...

no es esto mejor que el cine?

Se rie. y es una risa libre y potente, que más parece un llamado a las armas. Saldría a derrotar dragones, al comando de esa risa.

Rie más aún y me sorprende una agudeza en el timbre que me pone en alerta. Tercera pista, pero aún estoy perdido. No debo desesperar.

Se recompone mientras seca las breves lágrimas que empiezan a asomar

siempre tan zalamero tú jajajajaj

... mejor vamos a la cafeteria de siempre...

no, mejor algo diferente...

pero ahi tienen ese té que te gusta tanto, con flores de jazmin y todas esas hierbas raras...

... oh

bueno, a donde tú quieras está bien.

Tengo miedo de cerrar los ojos.

Por qué?

me arepiento. No quería decirlo en voz alta.

Sus dedos se entrelazan timidamente con los cabellos que nacen de mi frente. suspira. Lo piensa demasiado? solo es una salida al café

Acerca sus ojos a los mios.

Tengo miedo de que cierres los ojos. Lo dice.

Porqué esta tristeza? estoy contigo ante este cielo de un color sin horas...

... pero la noche llega...

No quieres quedarte? Que confuso es todo ahi afuera...

siendo afuera...

... todo lugar donde no estemos los dos, como ahora.

.

.

.

Ya van a cerrar...

Si... El vigilante ya pasó hace un rato. Dudo. Quizás sería mejor que le hicieras caso a tu mamá.

Aleja su mano de mi frente. Encontré el album de fotos. Mañana lo traigo.

Estoy seguro de que lo dije en voz alta. O no?

Mis pesamientos abandonan el puerto de su regazo y creo que esta noche flotaré a la deriva, a merced del...

... ya me voy

... Me aterra la idea... atraparon al que te atropelló?

Si lo atraparon. Bueno, no es que se haya escapado tampoco.

lo metieron a la carcel entonces?

bueno, no. Su abogado lo presentó como demente...

No te vayas!

Su sobresalto me duele, por el mal rato que le hago pasar.

Se pone de pie y acerca sus labios a mi frente.

Siempre he querido preguntarle su nombre, para así no tener que buscarlo en el infierno de mi memoria.

Lo extrordianrio de este infierno es que, siendo cada llama una memoria, me pasaría la eternidad merecida, buscando aquella brasa que contenga su nombre. Cuarta pista:

... no te asustes papá. Vengo mañana.

No era el momento

Ha pasado un año

Y ejercito la vista

Siguiendo mis dedos

Alejandose en el aire

Aun no se estabiliza

(Este estado de las cosas)

Esta realidad, si quieres 

De bordes difusos


“Necesitas lentes?”

(Eso me han dicho)

.

.

.

Asi está bien. A esta distancia no importa tanto el doble borde de los objetos

Pero tambien están ya fuera de mi alcance

Lo mismo pasa contigo, cuando te veo dudar en dar el gran paso.

(son imaginaciones mias?)

Quizas soltar estas frases que suenan a consejos

no son sino un torpe intento de informar

que estoy pendiente de tí

(aunque ya no haga falta)

.

.

.

Pero tambien es cierto

que son cosas que te hubiera querido decir

Te equivocaste. lo entregaste todo. Luego te conocí

Lo diste todo nuevamente

(desafiando las leyes matemáticas)

y me enseñaste

Que el Corazón no se deposita a plazo fijo

Ni se guarda una parte para la jubilación.

El corazón se apuesta en un all in

Cada mañana que se despierta en una cama vacía

mientras a ojos cerrados

la palma de la mano recorre

(en movimiento diáfano)

las sabanas

(reparte cartas)

creyendo encontrar el ultimo calor

(pide una más)

que acaba de partir

(volaste)

No hay de otra.

(abres los ojos)


- oyes eso?

-  ... no... qué es?

-  ... shh!

- ...

- ...

- ... no hay nada.

-  exacto. ya no se oye tu respiración

- ...

- ...

- sigues con eso...

- ... ni siquiera la máquina respiradora. Ya la apagaron también.

-  puedes dejar de torturarte?

- ... ojalá fuera eso. Gritaría, rogaría y lloraría por volver a tí. La tortura sería la posibilidad de enmendar las cosas... pero en lugar de los alaridos que estaría soltando solo hay esto...

- qué?

acerco mi mano a tu pecho. Espero un momento a que caigas en la cuenta.

(la respuesta llega, con los labios fruncidos y ojos vidriosos. Es odio?)

Tu llanto de niña pequeña me lastima más que tus continuos puños hacia mi pecho.

Quiero abrazarte pero sé qué sucedará.

Tu tristeza arrecia y son olas que desbaratan este pequeño navío que es mi cordura.

Lloro contigo, Cierro mis brazos esperando que te quedes en ellos

Despierto agitado, con un dolor en el pecho que me dificulta respirar.

Aún ahora no puedo evitar hacerte llorar.


Aun quedaba tanto por hacer

acariciar a tus perros

Despedir a tus hijas al salir

Sentir el calor de la mañana

El olor ajeno que emociona

Que dice "hoy será un buen dia" mientras las manos traen hacia si el cuerpo

y lo acercan

hasta tenerlo dentro

(hoy será un buen dia)

Y el desayuno

y el barrer la casa

y el cargar la mercadería

y el ir al baño

y el renegar por los platos sucios

.

.

.

Experimentar ese abrazo liberador de comprender nuevanente a tu madre y amarla más aún.

Rememorar el terrible pasado con una sonrisa. al comprobar cómo ahora todo está mejor.

(mucho mejor)

Leyes naturales

 Transformar 

este amor

Rencor

Traición 

Miedo

Dolor


Este inflamado corazón 

(No es producto)

“Transforma esta experiencia de dolor en algo útil”

(Floro barato)

No es que “se va a usar el 4% de este dolor para convertirlas en algo más util y ahora solo queda el 96%! Vamos bien! la gráfica muestra una pendiente positiva!”

No, así no funciona.

Este anti-fuego que no se extingue 

No se trata de transformar para deshacerse del dolor.

(Hey Newton, sorry, no he aprendido nada, ya sé que la cosa no es contigo)

(Tarea infatua? Es la palabra? Algo así como inútil pero mas bien indicando que la acción no tiene ninguna relación con el resultado esperado... tarea inconsecuente... hmm... no no, tampoco...)


Si vamos a ponernos cínicos con símiles financieros: realiza una inversión con esta materia obscura que inunda tu corazón. Haz que valga la pena cargar con este peso que no te va a abandonar 

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Te pones analitico por no llorar 

No, nada de eso. Ambos casos se suceden en simultáneo. No veo por qué se vayan a contarrestar.

No lo dije en mala onda, ven. Abrazame.

(Aún ahora, eres más cálida que yo)

Imaginas cosas

Es más seguro así. Pensé en explicarte que tu voz me destruiría si llegara a mis oidos en este momento, pero volví a repasar la frase en mi cabeza y tuve que aceptar que suena a metáfora. Ojalá lo fuera. Para hacerte comprender que no es exageración hablaría de locura y de sangre manando en vez de lágrimas pero sería peor, seguiría quedando como un charlatan que se cree habil solo por malbaratear las palabras

Pero tienes que hablar... no puedes callar. Piensa en esto: al rio no se le da la opción de detenerse...

oye no, no seas así. si algo aprendieras de mi, que no sea eso de blandir las palabras, por favor. Ahora más deseo no haberte explicado la tarea en clase. Estarías aquí, al menos.

Pero no estaría aquí contigo.

“¿Tienes la palabra clave?”

Fue un sueño un tanto extraño, aquello de estar del otro lado del escenario, con los sonidos tan claros y los colores tan nítidos, dándole cierto sentido de irrealidad a la escena...

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Cuando despertó...


... el dinosaurio todavía estaba allí

Algunas horas, nada más...

... duran más que tu vida
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https://www.youtube.com/watch?v=SBpsanEPUuk&feature=youtube_gdata_player

Releer

20121210
(Traicioneramente. Traidoramente)

Es un tiempo extraño. Detenido, si se quiere. Ya no recuerdo cuando fué la última vez que escribí, o la última vez que me detuve a escuchar  música. La escucho, obviamente, pero es un sonido ajeno, percibido lejano en alguna habitación contigua, en el laberinto de mi cabeza. Se ha hecho presente en la vigilia, un sueño recurrente: camino un camino largo, navegando la niebla más espesa, cuando me asalta la certeza de que hay una pared frente a mí, de que si sigo caminando finalmente la veré. Me detengo de improviso, porque no quiero aceptar esta certeza, este saber en los huesos, que mi camino se acaba. No quiero continuar, no quiero ver el final. Es, claramente, el punto crítico de esta escena de la que repito los pasos cada vez que ando algún camino largo, el punto en el que me quedo quieto, esperando que acabe la puesta en escena. Y es precísamente mi indecisión la que me expulsa de este onírico teatro, de vuelta a la vereda, de vuelta a ser espectador.
Ciertamente he ido cauterizando varias pequeñas heridas, una a la vez. He tratado de tomarme el tiempo necesario para comprender (y para comprenderme). He vuelto a buscar respuestas a preguntas obvias, cuyas respuestas ya sabía lógicas, pero no sinceras. Qué más he dejado? He dejado de leer, claro. He dejado de preocuparme del trabajo, de ahorrar, de pensar en que debería hacer el próximo año, o la próxima semana. He dejado de saludar, he dejado los correos o los mensajes a conocidos, he dejado de buscar eso que no sé qué es, pero que desde hace mucho tiempo buscaba. Se ha instalado el silencio. Toda comunicación no pasa de esa habitación que mencioné lineas arriba. Todo es protocolar. Acuse de recibo? Sello y retirese.
Mas de una vez abuelo mencionó aquello de encontrar "ese algo especial". Lo repetía tantas veces, desesperado en su esperanza, al borde... al otro lado del borde. Desesperado y atónito, mirando hacia atrás, al borde que acaba de cruzar. A donde acabo yo de llegar. Quisiera creer que encontró alguna respuesta, pero sé que no fué así. Se fué sin saber como buscar, tal como estoy yo ahora.
Saber, conocer. Castellano, te admiro por dejar en claro aquellas sutiles diferencias que el inglés se pierde con su apurado to know. Respuesta: te sé, pero no te conozco. Y así, sabiendo sin conocer, como quien se memoriza el mapa pero jamás se atreve a viajar, repaso los dedos por la ruta que me ha de llevar a donde no me atrevo a llegar. Ciego y deseperado, aferrado al tacto del mapa, queriendo creer que los crispados dedos puedan percibir la tinta, aferrados a una respuesta que ya no se puede leer.
He decidido reiniciar un circulo voluntariamente. He decidido releer un libro. Parecerá algo sencillo, pero la verdad es que yo no releo. Jamás he terminado por segunda vez un libro. ¿Por qué me decido a releer? Alguna vez alguien que quiero me dijo (o quizás lo soñé), que para que las cosas sucedieran, tenía que decidirme yo a hacer que sucedan. Con lo cual estoy por completo de acuerdo... siempre y cuando lo que quiero que suceda no afecte a nadie más que a mí. La idea de imponer mi voluntad, o causar malestar a alguien me aprisiona en mis razones. ¿Quien me creo yo, para importunar así algún mundo ajeno? El pensamiento de que alguien pueda verse afectado por lo que haga o deje de hacer me congela en el sitio.
Así pues, releo. Me traiciono (que no importa) con la certeza de que encontraré otras respuestas, que pensaré en las antiguas y que la idea del "esta parte ya la leí, quizás deba adelantar" estará al acecho en cada página, tentándome a abandonar.
Así empiezo este círculo de relecturas: con El fin del mundo y un despiadado pais de las maravillas. Murakami, llevando al protagonista por aquellas habitaciones extrañas de paredes blancas, techo blanco y moqueta color café. Solo hace falta en el escritorio, una botellita con la etiqueta: bébeme.

Sombras chinescas

Llamo y como siempre, no se me ocurre nada que decir. Quizás que ví una película. Pero eso no es importante. Quizás si. Es novedoso, es algo nuevo en esta existencia de 24/3 de trabajar, dormir y pensar en qué hacer con el tercio restante. También es testimonio del porqué escribo en vez de hablar.

Acerca la cañita (“sorbete” voy a escribir, si lo llego a contar) a los labios y lo que sigue es un largo y leeeento sorbo de jugo de naranja.

¿Qué te parece?

Empieza bien… ¿cuando lo terminas?

Ehm… ese es el texto completo. Es todo el cuento.

… ah

Luego de otro largo sorbo, se digna a apaciguar mi mirada interrogante:

¿Porqué no la alargas un poco? o sea, el resultado se venía venir y a pesar de que el espectador ya conoce el final, la narración logra mantener cierto nivel de tensión, que le da un toque… fatalista? no, esa no es la palabra, pero por ahi va. Lo que pasa es que llega muy rápido. Tal vez demasiado rápido como para que esa ominosidad envuelva completamente al lector y le permita tragarse el desenlace.

Gastando menos saliva: apresuré el final.

No. Prefiero gastar más saliva a fin de que se me entienda mejor. ¿Ya ves? de repente ese es el problema con este cuento: se niega a gastar saliva.

Vuelvo la hoja a mis ojos, repasando las linea de manera casi ritual. No quiero que el protagonista pase por lo que tiene que pasar, pero ambos sabemos que es inevitable.

podría haber seguido ocultandole lo del robo a la familia…

… entonces la familia lo hubiera internado, o lo hubieran perdonado, o cosas como esas

… o lo podrían haber botado.

Eso, claro.

Pero para que el lector tema una reacción de la familia le debes mostrar los antecedentes. De repente un hermano mayor desheredado u olvidado por haber hecho algo parecido… no sé, algo así.

Pero si hago eso le quito al lector que ponga de sí en la historia. Que ponga por ejemplo, a su familia. Claro, el lector no dirá “qué haría mi familia si yo...”, pero sin querer, sus elucubraciones al desarrollar la historia tomarán como base su entorno directo, ves? ”Yo”, “mi familia”... eso es lo que quiero en el lector.

Guardo la hoja doblada en el cuaderno que luego guardo en la mochila.

Pues no sé… yo no vi nada de eso.

tal vez porque… no sé, creo que sabes porqué, pero somos demasiado flojos para explicarlo. Pero luego de las explicaciones técnicas, qué te pareció?

Llega la ensalada

te vas a terminar todo eso?

Nunca me lo acabo

¿entonces?

¿entonces qué?

dirigimos una mirada breve al mozo, que responde con un asentimiento de cabeza, mientras pone en la mesa el plato adicional que no sabíamos que tenía en la bandeja. Nos reimos y agradecemos. Se retira sonriendo.

¿Podrías escribir una historia sobre un mozo?

No sé… supongo que si



¿Pero podrías escribir un buen cuento sobre un mozo?

Sonrío ante la ironía mientras separo una porción de ensalada en el plato vacío. Espero a que se descuide e intercambio los papeles.

El cuento de la semana pasada, no sé…

¿El que te pasé por correo? - asiente en silencio -

hasta ahora todos tienen la misma atmósfera enervante, o mas bien… me enerva leerlos.

Eso fue cruel - sonríe, mostrando al fin algo de interés -

Déjame que me explique. Quizás patine feo acá, pero me da la impresión de que buscas mostrar un estilo, una especie de marca característica. Que cuando lean un cuento sepan que fuiste tú.

Esas ”elucubraciones”... eso, se lo dejo al lector.

Pero es que no te sale!

Alza los brazos al decirlo, fingiendo alarma, para luego disculparse con el mozo que creía que lo estaba llamando.

Pero no crees que hay que desarrollar un estilo?

Desarrollar… claro! pero no encontrar en algun lado un estilo para luego decir: yo voy a escribir así. Eso es buscar desarrollar cierto estilo en vez de encontrar primero el propio, no?

Pero es que ese es mi estilo! yo soy así!

Entonces caí en la cuenta: me había sobrepasado. Quizás le estuve dando demasiadas vueltas al asunto, luego de repasar los cuentos. Pero la sinceridad me pareció mejor idea. Aunque claro, es solo mi opinión. Como sea.

En los tuyos ni siquiera se distingue quien dice qué!

Ya que estamos en confianza - me dice sonriendo - tus cuentos - a excepción de este - no llegan a ninguna parte.

Bueno, ahi creo que te equivocas.

Ah?

Llamo nuevamente al mozo - Es que creo que tampoco este llegue a ninguna parte.

Desvío

Vuelvo a engañarme. No me dirijo hacia algún lugar.Estoy huyendo en verdad.
¿Porqué hacia el norte? es la ruta conocida. Oh, mejor desviar mi camino, un poco al oeste, tras los pasos de alguien con preocupaciones más importantes que mis balbuceos de niño engreído.
Cruzar las pistas. Esperar al semáforo cambiar. Todo es un recuento de procesos automáticos. Irrumpe el taxista apurado en el sistema, atropella al distraído. Pero no sucede tal cosa, calma. Aún hay bastante por diseccionar en el protagonista.
Un lugar aséptico en cuanto a memorias. Pero quizás para otros sea campo minado. Los recuerdos se desnudan al sol, danzando ante mis ojos cerrados. Conozco el camino y ni siquiera el final de las veredas me coge por sorpresa. Cuento los pasos por costumbre, a fin de ejercitar la memoria, a fin de prepararla para la batalla que he de librar si he de llegar al siguiente día. Esperan, silban a mi alrededor, prestos a devorar mis pupilas apenas se las deje al alcance. Oh, recuerdos. Ya habrá tiempo para la matanza. Mientras tanto, de cara al sol de la tarde, la vida se deja sobrevivir. Después de esto, ya habrá tiempo para vivir.
Incluso el rumbo recién hallado, continúa siendo huida.

Sinceridad

Casi he olvidado que huyo. Es lo bueno de la memoria. He dejado que la desesperanza me tome en sus brazos, como las olas alguna vez. Solo me queda esperar a que todo acabe. Quizás si no vuelvo a pasar jamás por aquel lugar. Puedo vivir así, claro que sí. Pero se me acaban los lugares. ¿He de seguir caminando? azorado, trato de contar los recuerdos que están tras los recuerdos, dejando al olvido los primeros. Son fácil engaño, pienso.
Pero incluso esta súbita audacia es también engaño: ya se ve que he estado dando vueltas en el mismo lugar. Pero... avanzar... ¿a donde? otro engaño, a fin de dudar.

La playa nublada, la gris arboleda y la negrura de las olas desde el otro lado. Sujeto estos recuerdos - reducidos casi a conceptos - con cuidado los deposito en la copa. El licor termina de diluirlos y bebo. Es una mala mezcla, esta. Apuro el trago y seco la copa. Me espera un sueño blanco como la ceguera.

Niego la pregunta, por intentar distraerme en inútil batalla retórica. Quiero continuar.