Deambulante

Junto a las murallas de esta ciudad callada que me rechaza. Mi piel padece las dentelladas del viento frio. Las yemas de mis dedos tejen la piedra tallada que conforma la pared que me separa de mi especie. Aunque el viento aúlla mis oídos han decidido apartarse de mi voz. No sé si esté sollozando, solo sé que estoy arrodillado y que mis manos cubren mi rostro. El tacto pronto me abandonará también, lo cual será un alivio. Recuerdo esta.niebla engañosa. Extiendo mis dedos a la altura de los ojos para comprobar que, en efecto, este mundo gris es ahora mi hogar y prisión.

Los sentidos restantes me guian a rastras hacia tu descanso. Reconozco los trazos en el cemento. Reconozco el olor a arena reseca y el polvo árido cerrando mi garganta. Me recibirás? lo estarás haciendo ya? Quiero creer que tus brazos me esperan y me acuesto junto a tí. Mi espalda se apoya en la pared. Las llagas se extienden con la velocidad de un fuego que en breve consumirá este cadáver acurrucado cuyas cenizas serán olvidadas.