Sin sentido

Observaba incrédulo a la joven junto a mí, mientras este escritor bromeaba diciendo que facilmente, aunque pareciera prestabamos atencion a su charla, en realidad estariamos pensando en qué hacer para el sábado. Risas del público.
Porque así es la imaginación de indomable, claro y yo me negaba a aceptar que ella estaba junto a mi nuevamente, en una imagen distinta.
Sabia que era otra. No era ni siquiera parecida. Por el contrario, era idéntica a lo que recordaba de ella en una noche lejana. Con el tiempo llegaron los cambios, pero lo que estaba en ese asiento era una versión inmutada. Tenia junto a mí al recuerdo de ella hecho cuerpo.
Lentes de montura gruesa y el cabello no tan largo que tanto le recuerdo. Y maldición, yo que seguía dudando con una duda falsa porque sabia que no era, claro que no era pero era ella hasta en sus gestos, en su forma de cruzar las piernas pálidas, apagadas por el velo de las medias transparentes. Me digo que escribiré sobre esto al regresar pero sé que no lograré explicar ese saber que no es ella, por mas que sea ella. Además está esa imagen imaginada (jamás la habia visto vestida así, me explico?). Así atendía a la conferencia, con ganas de tocar la burbuja de al lado y que se reventara de una vez, porque tengo miedo de llegar a creer que las fantasias pueden fugarse a la realidad. Así, pap! dedo a burbuja y ya no está, la exposición ha terminado, me he quedado de piedra al ver su figura alejandose despreocupada, no solo por el recuerdo sino por el calor de verla hermosa, apetecible, vestida como en mis mejores sueños (porque mis mejores sueños empiezan así, con ella vestida). Y me siento culpable porque comprendo que estoy viendo lo que espero de ella, no la que es ahora, con el cabello corto y algún kilo de más que yo estoy seguro que no me importa realmente, pero de repente pienso que no es tanto así, porque si así fuera la hubiera imaginado real. No me entiendo. Creo que estoy siendo demasiado severo, si lo que extraño de ella, mas que su cuerpo es a ella, porque esto, la necesidad de cuestionarme todo, de repente eso.
Al salir, recibo el libro y el cambio. Volteo y quedamos frente a frente, así confirmo lo que ya sabia, que es ella, los ojos los labios todos suyos y ese color capulí en sus mejillas que me enciende

- disculpe...
- ah, pase

... y sus tobillos y extremidades posteriores todas, elevadas por obra y gracia de las sandalias de taco alto

- señor...
- perdón

Sus ojos se agazapan tras los lentes, aunque miran fijo y yo quiero sorprender un conato de sonrisa en sus labios que me lleve de cabeza al otro lado de este filo en el que estoy caminando, que está entre realidad e imaginación. No sonrie, se sorprende y se incomoda y pasa de mí, que estorbo. Caigo del otro lado del filo. Ya no tengo interés ni en el autografo ni en la copa de vino reglamentaria. Me voy, es decir, huyo. Cosas sin importancia.









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Para qué volver a lo mismo...

...Pero sí, bobo, para qué volver sobre eso. No es que yo junte las manos de admiración frente a tu deseo de franqueza, que en el fondo es una mala conciencia que busca detergentes a toda costa, pero ese problema ya lo hemos manoseado hasta vomitar...










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Oniria

Hace tiempo (1 año? 2 años?) hubo un ciclo de cortometrajes en canal 7. Entre ellos uno que trataba de un grupo de compañeros de clase de la universidad que no pueden salir de una casa porque afuera, al parecer está la policia desactivando una bomba. El tema está en las distintas reacciones de los chicos ante la presión y la posibilidad de morir. La canción de los créditos me gustó tanto que estuve anotando diversas frases para buscarlas después. Es por esta canción que existe un tag llamado Oniria:

Letra y música: Rafo De la Cuba

Había un ángel en mi ventana
había un ángel que me cuidaba


el siempre quiso cuidar mi alma
nunca me dijo lo que pasaba
y entonces pude ver esa gran explosión
(vi cómo el cielo se abrió)
están intentando oscurecerme
(no tengo como defenderme)
veintisiete mil ladrones mentales
(quieren tomar el control)
pero el ángel se atraviesa
(un sangriento asalto a su cabeza)




Él no podía acorazarme
estaba frágil ante la luz del sol
funden sus almas dentro del ángel
la oscuridad en su brillante color
y entonces tuve esa horrible sensación
(el gran momento llegó)
lo que quieren es convencerme
(el cielo no oirá esta muerte)
el peligro nunca estará en mi mente
(no llegará a mi dolor)
pero el ángel se atraviesa
(un sangriento asalto a mi cabeza).





Presidente Morsa - Oniria

Conflicto entre los ojos y la mirada

Muchas veces he visto cosas que otros también han visto. Esto me inspira una cólera sutil y de puntillas, a cuya íntima presencia manan sangre mis flancos solidarios.

- Ha abierto sol - le digo a un hombre.

Y él me ha respondido:

- Sí. Un sol flavo y dulce.

Yo he sentido que el sol está, de veras, flavo y dulce. Tengo deseo entonces de preguntar a otro hombre por lo que sabe de este sol. Aquel ha confirmado mi impresión y esta confirmación me hace daño, un vago daño que me acosa por las costillas. No es, pues, cierto que al abrir el sol, estaba yo de frente? Y, siendo así, aquel hombre ha salido, como de un espejo lateral, a mansalva, a murmurar, a mi lado: «Sí. Un sol flavo y dulce». Un adjetivo se recorta en cada una de mis sienes. No. Yo preguntaré a otro hombre por este sol. El primero se ha equivocado o hace broma, pretendiendo suplantarme.

- Ha abierto sol - le digo a otro hombre.

- Sí, muy nublado - me responde.

Más lejos todavía, he dicho a otro:

- Ha abierto sol.

Y este me arguye:

- Un sol a medias.

¡Donde podré ir que no haya un espejo lateral, cuya superficie viene a darme de frente, por mucho que yo avance de lado y mire yo de frente!

A los lados del hombre van y vienen bellos absurdos, premiosa caballería suelta, que reclama cabestro, número y jinete. Mas los hombres aman poner el freno por amor al jinete y no por amor al animal. Yo he de poner el freno, tan solo por amor al animal. Y nadie sentirá lo que yo siento. Y nadie ha de poder ya suplantarme.

O tal vez...

Sabe que da miedo. No es solo la mirada. Es también la violencia de sus movimientos y la imposibilidad de predecir en sus ojos el devenir de las ideas o alguna intención. O quizás, por el contrario, el poder distinguir en ellos tantas imágenes entremezcladas, formando una quimera espantosa, ya no lo sabe. A su alrededor el tacto le devuelve una sensación de eterna alerta, contenida rabia.

- Pareces un demonio
- En serio? has visto alguno antes?

La nota amenazante que impregna al sarcasmo de su voz puede ser otro motivo. Sea cual fuere la razón, nota los corazones ennegrecer y contraerse a su alrededor. Es tan facil - piensa - infectarse de este subrepticio sentimiento, que ataca al olfato de la mente. Ese sentido, el más alejado de la razón. Por eso precisamente al que se le tiene una ciega confianza.

O tal vez...

Se es lo más transparente que se puede ser.

- Idiota. Te quieres creer toda esa mentira, no?
- Supongo que sí. En algo tengo que creer.









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Temporadas de amor

Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos
Quinientos veinticinco mil momentos tan queridos
Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos
Como mides tú un año?

En amaneceres, en atardeceres, en medianoches, en tazas de café?
En pulgadas, en millas, en risas, en relajos?
En quinientos veinticinco mil seiscientos minutos
Como mides un año en la vida?

Que tal en amor?
Mídelo en amor.

Temporadas de amor.

Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos!
Quinientos veinticinco mil viajes que planificar.
Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos
Como puedes medir la vida de una mujer o un hombre?

En verdades que ella aprendió, o en las veces que él lloró
En puentes que él quemó, o en la forma en que ella murió.

Es momento de cantarlo ahora,
ya que la historia nunca termina
celebremos la memoria de un año en la vida de los amigos.
Recuerda el amor!

Midelo en amor.

Temporadas de amor




Al tiempo

Noches de luna clara y viento helado
(como han cambiado los dias)
El calor hoy está en otras tierras,
(pero de que existe, existe)
en otro corazón prendado
(en otro corazón...)

un corazón cerrado
un corazón ajado
un corazón callado

En luna clara y viento helado
un corazón
Pulido como piedra de rio.









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Viaje

Como una mala broma llegó la oportunidad. En el lugar extraño encontré también que, a cada paso iba desapareciendo mi rastro. - Nada nuevo - me dije.
Fuí otro, por querer decir "fué otro". Quien en la acera encontró a una mujer dormida y la acompañó (por querer decir "gozó de su compañia"). Fué otro el que se extravió al encontrar lo que deseaba y darse cuenta de que aún así, seguía cayendo. Ese otro que fue recogido y llevado a rastras a la orilla de un rio, a ser lavada su cara y despertados sus sentidos. Al amanecer seguía teniendo hambre. Ese mismo otro que no protestó al ser llevado al calabozo. Aquel que no tenia a nadie esperandolo en la puerta de la comisaria, mas que el sol de las 3 de la tarde. Solo con lo puesto, sin correa ni pasadores, encontró que no valia la pena ser el otro, o intentar irse a otro lugar.
Pensó en buscar al otro, no sabía para qué. Quiso creer que quizás el otro sabría para qué. El otro, que no sabia para qué, intentó en vano esconderse, el otro, que a pesar de todo, sabia que ninguno de los dos sabia para qué, siguió buscando. Ambos se sabian cercanos, luego de haber caminado tanto. Bastaba llegar a esa esquina, pensaron ambos a la vez, y se vería cara a cara. El otro detuvo su paso, el otro lo notó. El otro maldijo su cobardía, su querer encontrarlo a sabiendas de que el otro tampoco tenia la respuesta, el querer buscar en otro el sentido para su sinsentido. Dió media vuelta y se alejó. Probablemente de tiempo en tiempo cede a la tentación de buscar al otro, pero desiste luego de unas pocas cuadras.
Del otro lado de la esquina, el otro, extrañado y confundido se quedó de pie, perdido entre la multitud que empezaba a abarrotar los paraderos a las 6 de la tarde.









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Reuters

Fuentes allegadas a nuestra redacción indican que, en la maleta que Dios dejó, se encontró, además de enseres personales consistentes en mudas de pijamas y ropa interior, un juego de bigotes y barbas postizas, gafas oscuras y un par de alas talla XL. Ante la evidencia, voceros de extranjería se apresuraron a alertar a la ciudadanía a denunciar a cualquier angel de la guarda en actitud sospechosa: que sea viejo, que no tenga alas o que tenga la costumbre de impartir órdenes.









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Pánico

Tu cuerpo amanece
deshecho cada mañana
luego de soñarte ultrajada.

Lo prefieres al olvido.









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Término de exilio

(acuerdate, luego de leer esto: salir a buscar el cielo esta noche)

Esta noche las estrellas
se han alzado en rebelión

Las calles del país lejano
arden en fuegos fatuos

Del palacio de Dios allá arriba
pronto quedarán cenizas

A los angelitos los han lanzado
por las ventanas

Sus cuerpos, arrastrados
por la turba, han terminado
colgados patas arriba
de los árboles de cabeza

(Pienso en los pollos en dia
de mercado, con la sangre
escurriendo, pataleando y
estirando las alas por última vez)

Se prepara el retorno. Empiezan a llegar los pequeños, fallecidos sin bautismo. Les siguen los fallecidos sin nacer. Los ciudadanos del infierno ya tienen entrada libre mientras Dante se desespera por no poder saber en que parte de su recorrido se encuentra. Bizarro desfile se pasea por la ciudad encendida. Corren rumores de que han atrapado a Dios en el aeropuerto, con un par de maletas repletas de dinero. Dicen que se han agarrado a balazos con los manifestantes. Dicen también que dejó una de las maletas y lo dejaron pasar.
Ya voy alistando maletas. Fuerza muchachos, pronto estaré con ustedes!









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Puntos (de viajero frecuente)

A veces creo
que tengo los pasos contados.
A veces pienso,
que solo me empeño en caminar
con la esperanza
de que pronto se van a acabar
los pasos.
Que de una vez (alguna vez)
mi cuerpo se ha de cansar
y se detenga
todo.
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Sin importar el lugar,
tener la certeza
de haber llegado al final.









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Quiero

Guardar silencio
hasta que todo se olvide.









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Ven obscuridad, a mi abrazo.
Sé vacio.
Permíteme decir
que existo.









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La madre de la Noche
se arrepiente:
no debí - le dijo, -
devorar a tu padre.
Siempre caminando.
Que no se dén cuenta nunca
que estoy esperando

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(Dios! que no se enteren!)

Memoria



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... Es otra pagina otro cielo otro dìa hoy
Mis versos van vestidos de melancolia.

Tierra.

No me esperen en abril

Otra vez lo perdí y ha sido un dolor de cabeza. Llegar a las citas, o muy tarde o demasiado temprano.
El reloj. Si lo ven, díganle que no vuelva. Quiero intentarlo una vez más sin él.
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Lo encontré finalmente en el bolsillo de una camisa que habia dejado abandonada desde la última vez, hace casi un mes. Luego de atarlo a mi, las cosas comenzaron a salir mal.
- estaba tan bien sin tí - le pensé. El saldo al final del dia fueron los lentes lastimados, el traje inutil, la corbata asfixiando... listo para la actuación, el cansancio y para los planes cancelados.

A veces siento que será lo mejor lanzarlo lejos (sobre todo a la hora de las despedidas). Creo que es verdad. Tengo que lanzarlo muy lejos.

Propuestas

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Solo me dijo que podía ser su reemplazo, pero hizo hincapié en que no intentaría reemplazarla. No le entendía nada y este hecho, además del martillo de su mirada, terminaron por hacerse insoportables.
Me quedé quieto, reticente a meditarlo siquiera. El martillo era un solo, único y continuo golpe en mi frente y terminé vencido, pensando que tal vez no soy un héroe, que no tengo por qué serlo, que soy solo un ser humano que no tiene por que soportar o sacrificarse por nada.
Desandé el camino andado y el primer pasó tuvo un sonido muy claro para ella. No podría decir que seguía ensimismada en ver hacia adelante. Por el contrario, aunque ni su ubicación ni su postura habian cambiado, la tensión de sus facciones me decian que tenia puesta toda su atención en los sonidos que producian mis pasos al abandonarla. Quizás fuera lo único que recordara de mí, después de todo. Con la conciencia de ser observado por sus oidos llegó mi arrepentimiento. El siguiente paso tuvo un sonido distinto, ahora que sabia que ella me prestaba atención. No quería que fuera así, no debia ser así. El siguiente paso recobró la seguridad, nunca debió ser así. Desandé el camino andado.

Respuestas

Esta vez no hubo evasivas cuando le pregunté. La abracé. Es decir, lo intenté. Rechazó mi cuerpo con la rapidez que solo otorga la angustia, para luego explicarse de una manera que no comprendí. Juro que no comprendí, o tal vez era que las palabras no llegaban a mis oidos, como si no estuvieran destinadas a mí. Mientras reemprendiamos el camino, intentaba descrifrar lo que en mi cabeza habia sido el sonido de su voz, mirándola a los ojos de rato en rato, ella devolviendome la sonrisa por algo que seguramente creía que yo había comprendido. Me detuve un momento y ella se adelantó un par de pasos más, convencida, casi cantante, de la comunión en la que nos encontrabamos. Repentinamente, tuve la impresión de ser observado y volteé, al momento que la mano de una muchacha de cabello negro se posaba sobre mi hombro. Conocía esa mirada y la detestaba. Sabía que no era culpa suya, pero no podia evitarlo. Miré nuevamente a mi compañera, que no habia abandonado su lugar a pocos pasos frente a mí, abstraida en algún sueño que no lograríamos alcanzar juntos.
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Recuerda...

...que una vez, cuando era pequeño, alguien blandió un cuchillo frente a él, y le escribió palabras extrañas en el corazón. De la realidad de aquella pesadilla quedaba tan solo una marca en la piel. A veces, sus dedos viajaban, siguiendo la ruta, el lugar de donde hace tiempo ya, terminó por desprenderse una cicatriz.
Palpar y presionar, presionar y palpar. Notar otra vez la hendidura, hasta finalmente aceptar para sí, que la piel sellada era solo una fachada. Detrás, la carne continuaba separada. Casi podia sentirlo, unos labios moviendose ante la presión de sus dedos. - Hay una boca tras esa herida cerrada - pensó. Era consciente del movimiento, de algo que no debia estar ahí, debajo de su piel.
Un dia, harto de la falsa cicatriz, sujetó con fuerza un cuchillo (otro, que eperó fuera el mismo). Empujó a través de la linea cerrada y fue como la llave que encuentra su cerradura. Esta vez lo haría todo bien. Sanaría desde adentro, y no dejaría la herida cerrarse, sino hasta estar seguro de que ahí adentro, ya todo estaba bien.

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No contento con el final?

Luego de liberar con el cuchillo, la boca prisionera de su corazón, se sentó a esperar hasta que esta se cansara de vomitar. Tenía paciencia. Luego llegaría la tranquilidad.

una niña, una madre, una mujer...

Como una barca de papel
que cuando se moja se hunde,
como una manzana que al morder
la cabeza me confunde

como una veleta que se mueve
y al viento no obedece,
...me gusta como eres.

Como una balanza que mide el tiempo,
la soledad y el silencio,
como un agujero en el cielo
por donde se van los sueños,

como esa cesta que tanto cuesta llenar
y que se vacía al momento,
…me gusta como eres.

Como una herida en el corazón que no me duele,
me gusta como eres...
como una ventana que al cerrar deja correr el aire
una niña, una madre, una mujer en mi vida.

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Como una nube cargada de agua que moja la tierra seca,
como la manta que me protege cuando el invierno llega,
como la vela que se prende y me rescata de la oscuridad,
...me gusta como eres.

Como esa calle que siempre me lleva a ese sitio al que quiero llegar,
como ese bar en la carretera en el que me paro a descansar,
como la peninsula sin bandera en la que me siento libre,
...me gusta como eres.

Como una herida en el corazón que no me duele,
me gusta como eres…
como una ventana que al cerrar deja correr el aire
una niña, una madre, una mujer en mi vida.

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Como una barca de papel
que cuando se moja se hunde,
como una manzana que al morder
la cabeza me confunde

como una veleta que se mueve
y al viento no obedece...




Jarabe de palo - Me gusta como eres


ps: Es su dia, despues de todo

"Es la última cantimplora...

... bébala cuando ya no pueda soportar la sed"


Como reconocer el momento?

"Cuentos sin nombre...

... cuentos de olvido"

Me sucede con frecuencia con las cosas que me gustan. Hace tiempo leí un cuento, publicado en el suplemento "Somos": un tipo se jubila, y al cabo de un tiempo de marmotear en casa, saca un sillón y gasta las tardes contemplando el trajín de su cuadra desde junto a su puerta. Todo muy bien, hasta que comienza a sentir curiosidad acerca de como se vería la calle desde el extremo opuesto de la pista. No encontrando motivos para lo contrario, cruza la pista con el sillón y se acomoda a la contemplación del ahora extremo opuesto. Contempla el transcurrir de los dias y es testigo de diversos acontecimientos en su calle Uno de ellos es el desalojo de la casa del frente, pues al parecer la anciana ha fallecido y el esposo no está en casa.

Otro cuento, cuyo nombre ni origen recuerdo: es un monólogo de alguien que es atendido por gentes extrañas, que dificilmente ocultan su enfado hacia algo que el protagonista desconoce. Mientras narra fragmentos de sus memorias y las atenciones se hacen mas intolerables, todo le va diciendo al espectador que está ante un paciente de Alzheimer, que a pesar de todo, recuerda lo más importante.

Quisiera poder recordar. Quisiera poder olvidar.

Contra todo pronóstico
(Mírame ahora)

How can I just let you walk away, just let you leave without a trace
Como puedo solo dejarte ir, solo dejar que te vayas sin dejar rastro
When I stand here taking every breath with you, ooh
cuando estoy aquí tomando cada aliento contigo
You're the only one who really knew me at all
Eres la única que realmente me conoce del todo

How can you just walk away from me,
como puedes solo alejarte de mí,
when all I can do is watch you leave
cuando todo lo que puedo hacer es verte partir
Cos we've shared the laughter and the pain and even shared the tears
porque hemos compartido la risa y el dolor e incluso compartido las lágrimas
You're the only one who really knew me at all
Eres la única que realmente me conoce del todo

So take a look at me now, oh there's just an empty space
Entonces mírame ahora, aquí solo hay un espacio vacio
And there's nothing left here to remind me,
y no queda nada aquí que me recuerde
just the memory of your face
solo el recuerdo de tu rostro

Ooh take a look at me now, well there's just an empty space
Mírame ahora, pues aquí solo hay un espacio vacio
And you coming back to me is against the odds and that's what I've got to face
y el que regreses a mi va contra todo pronóstico
y eso es algo que tengo que aceptar

I wish I could just make you turn around,
Solo desearía hacer que te dieras vuelta
turn around and see me cry
darte vuelta y verme llorar
There's so much I need to say to you,
hay tanto que necesito decirte,
so many reasons why
tantas razones porque
You're the only one who really knew me at all
Eres la única que realmente me conoce del todo

So take a look at me now, well there's just an empty space
Entonces mírame ahora, pues aquí solo hay un espacio vacio
And there's nothing left here to remind me, just the memory of your face
y no queda nada aquí que me recuerde, solo el recuerdo de tu rostro
Now take a look at me now, cos there's just an empty space
Entonces mírame ahora, porque aquí solo hay un espacio vacio

But to wait for you, is all I can do and that's what I've got to face
pero para esperar por tí, es todo lo que puedo hacer y eso es algo que tengo que aceptar
Take a good look at me now, cos I'll still be standing here
Mirame ahora, porque seguiré estando aquí
And you coming back to me is against all odds
y el que regreses a mí va contra todo pronóstico
It's the chance I've gotta take
Es la oportunidad que debí aprovechar.




"... viva la ciencia ficción!"

Se hizo a un lado para dar paso a un asalariado de traje oscuro, y alcanzó a ver el logotipo de la Mitsubishi Genetech tatuado en el dorso de la mano derecha del hombre. ¿Era auténtico? Si lo era, pensó, se está buscando problemas. Si no, se los merecía.

William Gibson - Neuromante


Hace unos dias, mediante el blog de Juan Arellano me entero de la notificación de deceso de uno de mis géneros favoritos. Hoy, el blog de Ivan Thays hace eco de la entrevista.

"La ciencia ficción ha muerto..."

Por alguna razón, para muchos de nosotros, la ciencia ficción se ha hecho creible. Hemos acelerado tanto y tan repentínamente que nos encontramos en un lugar desconocido (esto me recuerda a cierto episodio de Star Trek) en el que podemos comunicarnos hablar con cualquier persona en cualquier lugar del mundo, podemos acceder a información que antes nos hubiera tomado semanas, o meses conocer. Es obvio que la internet es el paso mas notorio, aquel que aún no terminamos de dar y que muchos de nosotros sentimos como el escalón del vértigo, ese que aún no llegamos a tocar en una escalera hacia abajo. Este ha sido un salto para el que la sociedad no está preparada (Hemos encontrado a los Borg antes de tiempo, si he de seguir con las comparaciones trekkies). Estamos tan maravillados que aún no aprendemos a usar en toda su capacidad esta oportunidad que ya los más jóvenes asimilan pero no aprovechan, como dirían nuestros abuelos, al comparar sus tiempos con los nuestros. Por más que suene a frase marketera, es innegable; el futuro ya ha llegado. O, seamos mas precisos: ya hemos alcanzado al futuro. Es este razonamiento el que nos lleva a la siguiente pregunta: entonces, de que tratará ahora la ciencia ficción?
Esta pregunta obedece únicamente al prejuicio que dictamina: "ciencia ficción = futuro". Sin embargo, basta la mención del steampunk para rebatir el argumento. Quienes le critican el hecho de que solo presente un futuro de adelantos tecnológicos, pero a la misma humanidad, sin algún cambio notorio, olvidan quizás que cuando se hace literatura arte el tema es, a fin de cuentas, la humanidad. El Otelo de Shakespeare nos hace partícipes de la pasión y la furia que corroe al protagonista, sentimientos igual de coherentes aún si alguien decidiera colocar al protagonista en el siglo XX o el XXIV. El hombre sigue siendo el mismo a pesar del tiempo transcurrido, y no veo razón para exigirle a la ciencia ficción que presente un cuadro distinto de la humanidad, solo porque esté enmarcada en "un futuro posible".

¿Porqué?

Se llegó a la situación de que el único progreso que se visualiza es el progreso tecnológico.[...] Ahora, que vaya a existir más justicia, menos hambre y menos desigualdad, nadie lo sabe.
Naturalmente, el único progreso que podremos visualizar es el tecnológico, ya que en el orden social, no existe progreso, solo cambio. Si lineas arriba expuse que el hombre no ha cambiado es porque puedo mirar atrás y comparar. Del mismo modo, la humanidad que nos vea cuando mire hacia atrás también comparará y sacará sus conclusiones. Hoy sigue habiendo discusiones sobre temas controversiales, tan controversiales como lo fueron en su tiempo el voto femenino o la discusión sobre la inteligencia de la raza negra. La humanidad es un cambio constante, que echa por tierra cualquier intento de juicio.
Suele decirse que lo que distingue una novela de ciencia ficción de una novela utópica general[...] es que en las primeras siempre hay alguna vuelta de tuerca donde, por caso, un grupo se resiste al sistema y plantea una alternativa para que las cosas cambien o comiencen a cambiar.

Teniendo en cuenta los orígenes de la ciencia ficción, donde era imperativa la existencia de un Flash Gordon para derrocar al dictador emperador de turno, queda explicada esta predisposición. Sin embargo, ¿es esta una razón para dictaminar la decadencia del género? Debo decir, además, que este rasgo es menos frecuente en los escritores actuales, hastiados tal vez de esta dicotomía de la guerra fría.

¿Y ahora?

Ahora eso no se ve. Si se lee a William Gibson [...] es posible encontrar una insistencia en las marcas, en los dispositivos electrónicos y en la tecnología fina, pero en su mundo la condición humana está cada vez peor.
Si bien es cierto que muchas obras de ciencia ficción han presentado visiones distópicas de la sociedad, ¿Por qué exigirle a la ciencia ficción que muestre algún cambio en la humanidad? ¿ha cambiado en algo el hombre desde que se escribió Macbeth? acaso Shakespeare ya pasó de moda? Aún así, este facilismo de juzgar otras épocas bajo los criterios presentes. Habrá quien esté de acuerdo cuando diga que al pasar de las generaciones, los principios morales se van relajando. Lo que antes era escandalo hoy se tolera e incluso se promueve. Siguiendo esta línea de hechos, ¿porqué pensar que el futuro será "mejor"? ¿"Más justicia, menos hambre y menos desigualdad"?, la ciencia ficción no está obligada a responder.

No es ciencia ficción, sino casi realismo. En ese sentido, siento que el ciclo se cumplió. Quizá sea un punto de vista meramente personal y pronto haya un renacimiento.

Pienso en el profesor Aronnax, y en los extensos y aburridos listados a los que se entregaban sus compañeros de viaje tras las ventanas del Nautilus, mientras allá arriba, en las costas de Francia e inglaterra las noticias de la enorme bestia marina atraían la atención de la prensa y de la muchedumbre. No era ese acaso el "presente" de Verne? En él, no se habla de ningún "futuro cercano". Igualmente, "Pattern Recognition" ya abandonó las visiones alucinantes del sprawl, reemplazándolas por paisajes citadinos de ciudades reales. He aquí dos buenos ejemplos de "casi realismo". Mientras se confunda ciencia ficción con futurismo estaremos perdiendo la oportunidad de buenas historias, listas para escribirse.

Terquedad

Han pasado mas de 6 años desde que empecé aquel cuento. Es uno de esos cuentos que uno escribe de un tirón, al llegar a casa y darse cuenta de que no basta el haber dejado atrás la calle, para sacarse de encima la sensación. A un par de horas del amanecer, creí haber terminado. Sin embargo llegó la siguiente sensación de siempre: era posible que fuera tan simple? así de perfecto? Intenté tomármelo con calma. Dejé el texto hasta el dia siguiente, cuando creí encontrar segundos significados a diversos pasajes. Creí hallar palabras de venganza, un reclamo a algo inexistente, tal vez.
Empecé a plantearme la idea de que me gustaba este cuento por la sencilla razón de que era una catarsis, nada de lo que avergonzarse, claro. Sin embargo no me convencía esta explicación. Tal vez quería creer que había alguna esperanza en este texto, algo que valiera la pena más allá de la simple emoción de una noche. También me molestaba el hecho de que algunas frases las conocía por ser demasiado comunes, a pesar de encajar perféctamente en el texto. Tampoco quería usar palabras extrañas o rimbombantes, pero la incomodidad ya estaba ahí. Dejé el texto unas semanas, que se hicieron meses y luego un par de años.
Regresé a casa una noche y abrí el block de notas, empezando a escribir nuevamente. Minutos despues reparé en que al terminar cada palabra sentía algo parecido a un eco, pronunciado con una voz que no reconocía. Busqué cualquier archivo que contuviera la frase que acababa de escribir - Trepó la pared, lista a enfrentarse a la ciudad al anochecer -.

1 archivo(s) encontrado(s)

Abrí otro archivo, de fecha cercana, solo para encontrar los mismos reclamos en las frases, un patear el tablero ante ningún contendiente. Era obvio que habia quedado atascado en un momento, como dice una canción. Lo curioso es que hasta ahora no logro reconocer cual es ese momento. En los demás textos que revisé encontré ese factor común que me hizo sorprenderme, por creer, al momento de escribir cada uno de ellos, que estaba siendo original. Volví a pensar en cierta idea del eterno retorno, que me habia planteado alguna vez. Pequeños ciclos, grandes ciclos, que tendían a repetirse en el transcurso de mi vida. Eran los grandes golpes los que me sacaban de la órbita circular, permitiendome apreciar, cual satélite abandonado, el ominoso orden y sucesión de las cosas pasadas y por pasar. Lograba rememorar situaciones similares que en algunos casos tenian como única diferencia el lugar o el interlocutor (además del tiempo como lo cuentan los relojes, claro está), pero era indiscutiblemente lo mismo. Entonces comprendí que fácilmente podía borrar todo, pues tarde o temprano volvería a escribir esto, o algo similar. Todas las historias borradas se recuperarían, esta vez como originales para, algún otro dia darme cuenta nuevamente de haber estado repitiendome. Ya no uso la palabra "finalmente". Sé que la idea del final es una fantasía necesaria para poder publicar los libros, pues hay gente, que tanto como la idea del tiempo, necesita la idea del final. No he borrado nada. Talvez (solo talvez) si me llega a convencer el texto, alguna vez lo publicaré. Mientras tanto continúo escribiendo, consciente de que, además de mis pequeños retornos, existe una órbita de la cual, antes de darme por vencido, reconoceré haber vuelto a empezar.

Sala de psicopatología

Después de años en Europa
Quiero decir París, Saint-Tropez, Cap
St. Pierre, Provence, Florencia, Siena,
Roma, Capri, Ischia, San Sebastián,
Santillana del Mar, Marbella,
segovia, Ávila, Santiago,
y tanto
y tanto
por no hablar de New York y del West Village con rastros de muchachas estranguladas
- quiero que me estrangule un negro - dijo
- lo que querés es que te viole - dije (¡oh Sigmund! con vos se acabaron los hombres del mercado matrimonial que frecuenté en las mejores playas de Europa)
y como yo soy tan inteligente que ya no sirvo para nada,
y como he soñado tanto que ya no soy de este mundo,
aquí estoy, entre las inocentes almas de la sala 18,
persuadiéndome día a día
de que la sala, las almas puras y yo tenemos sentido, tenemos destino,
- una señora originaria del mas oscuro barrio de un pueblo que no figura en el mapa dice:
- el dotor me dijo que tengo problemas. Yo no sé. Yo tengo algo aquí (se toca las tetas) y unas ganas de llorar que mama mía.
Nietzsche: "Esta noche tendré una madre o dejaré de ser."
Strindberg: "El sol, madre, el sol."
P. Éluard: "Hay que pegar a la madre mientras es joven."
Sí, señora, la madre es un animal carnívoro que ama la vegetación lujuriosa. A la hora que la parió abre las piernas, ignorante del sentido de su posición destinada a dar a luz, a tierra, a fuego, a aire,
pero luego una quiere volver a entrar en esa maldita concha,
después de haber intentado nacerse sola sacando mi cabeza por mi útero
(y como no pude, busco morir y entrar en la pestilente guarida de la oculta ocultadora cuya función es ocultar)
hablo de la concha y hablo de la muerte,
todo es concha, yo he lamido conchas en varios países y sólo sentí orgullo por mi virtuosismo - la mahtma gandhi del lengüeteo, la Einstein de la mineta, la Reich del lengüetazo, la Reik del abrirse camino entre pelos como de rabinos desaseados - ¡oh el goce de la roña!
Ustedes, los mediquitos de la 18 son tiernos y hasta besan al leproso, pero
¿se casarían con el leproso?
Un instante de inmersión en lo bajo y en lo oscuro,
sí, de eso son capaces,
pero luego viene la vocecita que acompaña a los jovencitos como ustedes:
-¿Podrías hacer un chiste con todo esto, no?
Y
sí,
aquí en el Pirovano
hay almas que NO SABEN
por qué recibieron la visita de las desgracias.
Pretenden explicaciones lógicas los pobres pobrecitos, quieren que la sala - verdadera pocilga - esté muy limpia, porque la roña les da terror, y el desorden, y la soledad de los días vacíos habitados por antiguos fantasmas emigrantes de las maravillosas e ilícitas pasiones de la infancia.
Oh, he besado tantas pijas para encontrarme de repente en una sala llena de carne de prisión donde las mujeres vienen y van hablando de la mejoría.
Pero
¿qué cosa curar?
Y ¿por dónde empezar a curar?
Es verdad que la psicoterapia en su forma exclusivamente verbal es casi tan bella como el suicidio.
Se habla.
Se amuebla el escenario vacío del silencio.
O, si hay silencio, éste se vuelve mensaje.
¿Por qué está callada? ¿En qué piensa?
No pienso, al menos no ejecuto lo que llaman pensar. Asisto al inagotable fluir del murmullo. A veces - casi siempre - estoy húmeda. Soy una perra, a pesar de Hegel. Quisiera un tipo con una pija así y cogerme a mí y dármela hasta que acabe viendo curanderos (que sinduda me la chuparán) a fin de que me exorcisen y me procuren una buena frigidez.
Húmeda
Concha de corazón de criatura humana,
corazón que es un pequeño bebé inconsolable,
"Como un niño de pecho he acallado mi alma" (Salmo)
Ignoro qué hago en la sala 18 salvo honorarla con mi presencia prestigiosa (si me quisieran un poquito me ayudarían a anularla)
oh no es que quiera coquetear con la muerte
yo quiero solaente poner fin a esta agonía que se vuelve ridícula a fuerza de prolongarse,
(Ridículamente te han adornado para este mundo - dice una voz apiadada de mí)
Y
Que te encuentres con vos misma - dijo.
Y yo le dije:
Para reunirme con el migo de conmigo y ser una sola y misma entidad con él tengo que matar al migo para que así se muera el con y, de este modo, anulados los contrarios, la dialéctica supliciante finaliza en la fusión de los contrarios.
El suicidio determina
un cuchillo sin hoja
al que le falta el mango.
Entonces:
adiós sujeto y objeto,
todo se unifica como en otros tiempos, en el jardín de los cuentos para niños lleno de arroyuelos de frescas aguas prenatales,
ese jardín es el centro del mundo, es el lugar de la cita, es el espacio vueto tiempo y el tiempo vuelto lugar, es el alto momento de la fusión y del encuentro,
fuera del espacio prófano en donde el Bien es sinónimo de evolución de sociedades de consumo,
y lejos de los enmierdantes simulacros de medir el tiempo mediante relojes, calendarios y demás objetos hostiles,
lejos de las ciudades en las que se compra y se vende (oh, en ese jardín para la niña que fui, la pálida alucinada en los suburbios malsanos por los que erraba del brazo de las sombras: niña, mi querida niña que no has tenido madre (ni padre, es obvio)
De modo que arrastré mi culo hasta la sala 18,
en la que finjo creer que mi enfermedad de lejanía, de separación de absoluta NO-ALIANZA con Ellos
- Ellos son todos y yo soy yo -
finjo, pues, que logro mejorar, finjo creer a estos muchachos de buena voluntad (¡oh, los buenos sentimientos!) me podrán ayudar,
pero a veces - a menudo - los recontraputeo desde mis sombras interiores que estos mediquillitos jamás sabrán conocer (la profundidad,cuanto más profunda, más indecible) y los puteo porque evoco a mi amado viejo, el Dr. Pichon R., tan hijo de puta como nunca lo será ninguno de los mediquitos (tan buenos, hélas!) de esta sala,
pero mi viejo se me muere y éstos hablan y, lo peor, éstos tienen cuerpos nuevos, sanos (maldita palabra) en tanto mi viejo agoniza en la miseria por no haber sabido ser un mierda práctico, por haber afrontado el terrible misterio que es la destrucción de un alma, por haber hurgado en lo oculto como un pirata - no poco funesto pues las monedas de oro del inconsciente llevaban carne de ahorcado, y en un recinto lleno de espejos rotos y sal volcada -
viejo remaldito, especie de aborto pestífero de fantasmas sifilíticos, cómo te adoro en tu tortuosidad solamente parecida a la mía,
y cabe decir que siempre desconfié de tu genio (no sos genial; sos un saqueador y un plagiario) y a la vez te confié,
oh, es a vos que mi tesoro fue confiado,
te quiero tanto que mataría a todos estos médicos adolescentes para darte a beber de su sangre y que vos vivas un minuto, un siglo más,
(vos, yo, a quienes la vida no nos merece)

Sala 18
cuando pienso en laborterapia me arrancaría los ojos en una casa en ruinas y me los comería pensando en mis años de escritura continua,
15 o 20 horas escrbiendo sin cesar, aguzada por el demonio de las analogías, tratando de configurar mi atroz materia verbal errante,
porque - oh viejo hermoso Sigund Freud - la ciencia psicoanalítica se olvidó la llave en algún lado:
abrir se abre
pero ¿cómo cerrar la herida?

El alma sufre sin tregua, sin piedad, y los malos médicos no restañan la herida que supura.
El hombre está herido por una desgarradura que tal vez, o seguramente, le ha causado la vida que nos dan.
"Cambiar la vida" (Marx)
"Cambiar el hombre" (Rimbaud)

Freud:
"La pequeña A. Está embellecida por la desobediencia", (Cartas...)

Freud: poeta trágico. Demasiado enamorado de la poesía clásica. Sin duda, muchas claves las extrajo de "los filósofos de la naturaleza", de "los románticos alemanes" y, sobre todo, de mi amadísimo Lichtenberg, el genial físico y matemático que escribía en su Diario cosas como:
"Él le había puesto nombres a sus dos pantuflas"
Algo solo estaba, ¿no?
(¿Oh, Lichtenberg, pequeño jorobado, yo te hubiera amado!)
Y a Kierkegaard
Y a Dostoyevsky
Y sobre todo a Kafka
a quien le pasó lo que a mí, si bien él era púdico y casto - "¿Qué hice del don del sexo?" - y yo soy una pajera como no existe otra;
pero le pasó (a Kafka) lo que a mí:
se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo - tuvo que saber -
que de allí no se vuelve

se alejó - me alejé -
no por desprecio (claro es que nuestro orgullo es infernal)
sino porque una es extranjera
una es de otra parte,
ellos se casan,
procrean,
veranean,
tienen horarios,
no se asustan por la tenebrosa
ambigüedad del lenguaje
(No es lo mismo decir Buenas noches que decir Buenas noches)


El lenguaje
- yo no puedo más,
alma mía, pequeña inexistente,
decidíte;
te la picás o te quedás,
pero no me toques así,
con pavura, con confusión,
o te vás o te la picás,
yo, por mi parte, no puedo más.


1971

AP escribió este poema durante su estadía en el Hospital Pirovano. El texto, tal como se reproduce, está mecanografiado y lleva correcciones hechas a mano por la autora.

La compra en la feria

Ya ha pasado más de un mes desde que conseguí este libro, que ya empiezo a releer sin siquiera haber llegado a terminar. Es que quisiera asegurarme a cada momento de que realmente las palabras siguen ahí. Cada vez que vuelvo la página es para preguntarme "es real todo esto?". Claro, en un sentido escrito al menos. Algo me pasa con este libro, un empacho o un hastío (un "ya es demasiado" por lo menos) que no se me ocurrió nada mejor que cambiar de libro. Darle una mordida a un sabor diferente, para no embotar el paladar y volver luego, con la cabeza despejada, a las páginas en las que estoy ahora, intentando distinguir en qué momento el texto se tornó tan ofensivamente propio, conocido y comprensible. Son incoherencias que uno entiende, un idioma nuevo conformado por palabras viejas. Alguna vez se me ocurrió que las canciones eran populares porque lograban que el público se identificara con ellas. Entonces, si alquien escribiera una letra a la que la gente dijera "ajá, yo tambien estuve igual/mira tú, tambien estoy en las mismas" entonces tendríamos la fórmula perfecta para los éxitos. Fácil, no?. El Libro que conseguí para desperezarme de Pizarnik fue "Crónica de San Gabriel" de Ribeyro, y no puedo dejar se sentirme mal por ello, porque es una buena novela y porque mi único interés al leerla fue sacarme de la memoria las palabras de Alejandra. Otro poco de culpa, porque no me tomó ni 2 horas darle curso al bendito libro, cuando esperaba que me entretuviera por lo menos una semana. Retorno a Pizarnik. Tenemos algo pendiente que ya no puede esperar.

Ponte el traje...♫

Recitar! Mentre preso dal delirio,
¡Actuar! ¡Mientras preso del delirio,
non so più quel che dico,
no sé ya lo que digo
e quel che faccio!
ni lo que hago!
Eppur è d'uopo, sforzati!
Y sin embargo, es necesario... ¡esfuérzate!
Bah! sei tu forse un uom?
¡Bah! ¿Acaso eres tú un hombre?
Tu se' Pagliaccio!
¡Tú eres payaso!

Vesti la giubba,
Ponte el traje
e la faccia in farina.
y la cara en harina.
La gente paga, e rider vuole qua.
La gente paga y aquí quiere reír,
E se Arlecchin t'invola Colombina,
y si Arlequín te birla a Colombina,
ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà!
¡ríe, Payaso, y todos te aplaudirán!
Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto;
Muda en pantomimas la congoja y el llanto;
in una smorfia il singhiozzo e 'l dolor, Ah!
en una mueca los sollozos y el dolor. ¡Ah!

Ridi, Pagliaccio,
¡Ríe, Payaso,
sul tuo amore infranto!
sobre tu amor despedazado!
Ridi del duol, che t'avvelena il cor!
¡Ríe del dolor que te envenena el corazón!


El fin de la infancia

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Chilhood's end
de Kaj Sotala
Diciembre 28, 2007


Aún luego de nueve años, la gente sigue fijandose en nosotros. Ya estamos acostumbrados.

La plaga que repentinamente hizo esteril a toda la humanidad no fue facil para la sociedad. Hubo pánico, disturbios, cultos del dia final. Pero eventualmente la gente se acostumbró y las cosas se calmaron, y los científicos volvieron su atención a buscar una cura.

Les tomó diez años, pero lo lograron. Luego de una década sin niños en el mundo, nuestra generación nació.

Los adultos decían que tuvimos una niñez extraña - Eso creo, aunque no puedo saberlo. Yo estaba acostumbrado a que todo girara alrededor de nosotros, desde las miradas que atraíamos a la industria entera, muerta una década, floreciendo nuevamente para cubrir nuestras necesidades. Cuando entramos a la primaria, habian pasado diecisiete años desde la última vez que alguno de los profesores haya enseñado a alumnos de primaria. A veces me pregunto si eso los hizo mejores o peores.

Los antiguos niños, la última generación nacida antes de la plaga, nos miraba con una mezcla de celos y desconfianza. Celos, porque antes ellos eran los únicos que tenian toda la atención. Un notable porcentaje de ellos aún usaba pañales cuando nacimos, a causa de padres poco dispuestos a dejar ir a los últimos bebés que podrian tener. Desconfianza, porque nosotros no compartimos su cultura. Todos los juegos y rimas tontas y locos rumores que pasaban de una generación de niños a la siguiente, secreto para los adultos, ya están perdidos. Nosotros nunca aprendimos de los niños que eran un poco mayores que nosotros. En vez de eso, decidimos hacernos nuestra propia cultura.

Nunca en la historia de la humanidad habia habido una generación como la nuestra. Hasta los adultos estaban un poco preocupados por nosotros, deprimidos. Ellos sabían que habían olvidado como se debería tratar a los niños pequeños, y temian haber cometido errores.

Yo digo: dejenlos temer. Eso hace las cosas fáciles para nosotros. Cada noche cuando rezamos, aquellos de nosotros que fuimos enseñados a rezar, secretamente agregamos un gracias por la plaga

Por hacernos únicos.

Este es...

... el informe del clima.

Ayer desperté sudando, porque finalmente el sol de mediodia hizo acto de presencia. Igual, unas horas más en la cama que importan.
Lo novedoso es que el anochecer trajo un viento fresco, que conjugó estupendamente con el calor que anuncia el inicio real de la primavera. Hoy un dia fresco y otra noche en la que puedo andar en camisa sin preocuparme por el frio...

... por qué hablo del clima?
.
.
.
porque tengo que decir algo?
o porque tengo algo que decir?

Ceremonias

Los dias luego de encontrar el libro son una historia monótona, contada con los dedos. Cerrar el libro en cada viaje, solo para llegar a algún otro paradero, un punto de reposo cualquiera , a donde volver (aunque sea por un momento) a abrir nuevamente el libro. El atardecer del sábado, en el patio soleado y descuidado, me hace preguntar, como otras veces, cuando llego al final - y ahora qué? -.
Esta sencilla manera de narrar, que diré narrar, él viene y te cuenta, en algún café de alguna calle transcurrida, despues de la oficina, cada cosa que uno no sabe que pensar porque uno ya las había pensado, o no es tan cierto eso de haberlo pensado, tan en serio como se espera de la palabra 'pensar' (tanto como 'Meditar', creo yo), cosas que uno cree intimas, cosas que uno solo encuentra una manera de contar, la de la primera persona. Pero se ve al camarada aquí sentado, llevándose la taza de café a los labios, contándote que la vez pasada, al ver pasar a la tipa de top y pantalon ajustado a la cadera (que más parecia salida de video de reggaetón) te acercaste, y aprovechando la soledad (la tuya, y quizás también la de ella), todo un dandy, un sujeto que las trae todas consigo. La saludas y mientras te está contando eso tu crees captar una pequeña luz en las pupilas de este barbudo despreocupado, que quiere ver tu mirada flaquear para... para qué, me pregunto yo, si no gana nada, tal vez un triste orgullo que ambos sabemos que desdeña, qué gana con engañar... pero va, aparta la mirada para seguir contando que le hace la conversa y claro, uno va en desventaja, porque toda irrupción de extraños es eso, una irrupción, y por lo tanto, rechazada de plano. Pero sucede que a pesar de ello, quizás la impresión que das de estar perdido te ayuda, porque puedes ver la cara de desconcierto que rápidamente se esmera en ocultar la reggeatonera (que despues te cuento como estaba compadre, que eso merece un post completo) y pienso que algo debe haber visto para responder al saludo y no huir del dialogo (que ya es bastante, considerando lo invasivo del método), con sonrisa nerviosa (que ya es bastante, considerando idem) y va contándote todo esto como una extraña hazaña (un extra de lasagna!) cuando todos hemos hecho algo así en algún momento de la vida (no, yo no), que no es nada raro, lo que no significa que sea facil o sencillo, y el sigue contando y tú te preguntas si finalmente la bien dotada y mordible fémina (ah, no te adelantes!, guardate la descripción para otro post!) bueno en que iba, pido otro café porque esto va para rato, y mientras la mordible va señalando la calle por la que preguntaste (bueno, de alguna forma habia que hacerle el habla) llega el mozo con el otro café y ya pues, puestos a ser sinceros, le sueltas a bocajarro que tiene un hermoso cuerpo - así le dijiste? con esas palabras? exáctas? - pero ya no respondes, solo sigues contando que perdone si lo cree un majadero por acercarse así, todo un extraño y nos miras, que nosotros pensamos lo mismo, si realmente dijo algo así - yo sabia que era un bruto para esto de palabrear pero ya ves, uno no termina de sorprenderse - y la chica sonrie y dice que gracias y antes de que pueda soltar algún 'pero' él le pregunta si va a algún gimnasio. Ella dice que no, y ya está por irse porque acaba de llegar el micro y él sube junto a ella - no ibas a la oficina? - Iba, y dejeme seguir contando - y dale con el cuento. y él no sabe de donde le sale la idea, pero le pregunta si pasa muy seguido por ahi, que es la primera vez que él toma esa ruta, todo porque hoy estaba llegando tarde al trabajo y definitivamente ya llegó tarde. Ella lo escucha callada, están sentados, ella junto a la ventana y él junto a ella y él quiere seguir hablando, que de ningún modo llegue el silencio, porque será pensar en qué miércoles está haciendo ahí - el ridículo - respondo yo - eso - secundas tú - que intentas haciendole el habla a una extraña que lo mas probable es que ya tenga su compromiso, su pareja, su machucante (como no va a tener, pienso yo, si lotes como esos se separan desde el cole!) y cuando las palabras ya se te acaban y empieza el silencio ella te pregunta a donde estás yendo y tu le dices que no sabes, porque es tambén la primera vez que te subes a este carro. Y tú?, a estudiar, me dice y yo veo la hora y tambien llegas tarde entonces, si pues, y el profe que es un jodido, no nos deja entrar porque dice que le interrumpimos su clase - que idiota - piensas tú, y lo dices, además - que idiota, concuerda ella. - Entonces, si no te dejan entrar podemos ir a pasear por ahi, al menos hasta que llegue la hora... ella no está segura, pero el dice que la espera en la esquina, que igual, ya llegó tarde al trabajo y que va a llamar para avisar que está enfermo. Yo le digo que no le creo mientras tú te terminas tu café (tampoco le creo, dices), pero que como cuento está pasable. Luego pregunta que porqué no creemos, ni que fuera imposible, dice. Yo, todo lógico le explico que facil, no te creemos y ya. Ya, me callas, solo para que continúe el cuento pero él dice que no hay más, que el resto es para mayores de 18 y que no lo cuenta ni aunque le mostremos el DNI. Se rie sin hacer caso. Es posible que esté inventando, pero ahi está la conclusión, inevadible, esperando su pedido.
Lelos quedamos, luego de finalizado este cuento de hadas para un público masculino y hormonado. Llega el mozo con el apetecible plato de lasagna que habia ordenado la otra apetecible, el hada de este cuento. Conversamos un poco más y luego de terminar mi café, nos despedimos, ellos se levantan y son el apretón de manos y el beso en la mejilla (con mano en su cintura, palpando la victoria del gym). Ya saliendo alcanzamos a escuchar - te vas a comer todo eso? y tu dieta? - y es la voz melosa y provocativa la que responde - no importa, apenas llegamos hacemos ejercicio, si?...
Salimos al paradero con el contento de ver feliz a nuestro buen amigo - puta que lechero - si pues... no hay sin suerte... - seguro que ya tiene su gil - lo miro - igual... Crees que le importe?

Traduttore, Traditore

Julio Cortázar:
¿traditore?

Marco A. Contreras
Colaborador de McGraw-Hill Interamericana
(México)

... Y ya que toda forma de comunicación es en cierto
modo una traducción (del pensamiento de quien
emite el mensaje, por lo menos), resulta prudente
precaverse ante una gran verdad que parece haberse
afirmado desde siempre como una ley natural:
traduttore, traditore. O más llanamente: de lo que
te diga un traductor cree sólo la mitad. El resto tienes
que comprobarlo tú mismo.

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Angel asolado

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Ravaged Angel
de Duncan Shields
Diciembre 4, 2007

El Angel asolado

Eso era lo que estaba pintado en cera roja en la punta del módulo de evacuación para tres pasajeros. Había estacionado en automático con todos los códigos correctos, pero no respondía a los saludos. La computadora del puerto se habia conectado a la computadora de navegación del módulo para averiguar de donde venian y cual era el reporte de situación, cuando las escotillas se abrieron, dejando a la vista tres óvalos en la parte superior del casco del Angel Asolado.

Era una nave humana, posiblemente una cápsula de escape, pero los adornos del exterior del casco pulido se veian viejos y ligeramente arcaicos.

Con un bien aceitado crujido, la válvula de vacio empujó y los ovalos en lo alto de la nave se balancearon hacia arriba y haica atrás para revelar tres refugios, cada uno conteniendo un azul y desnudo cuerpo, en sueño criogénico

El Angel Asolado contenía tres mujeres dormidas.

El silencio se mantuvo por unos momentos antes que el ruido devolviera nuestra atencion al proceso y tuvieramos a las tres chicas desembarcadas y llevadas a la enfermeria.

El despertar del sueño criogénico era un procedimiento bastante rutinario pero aún así, el doctor sintió la necesidad de 'desempolvar' algunos manuales de los bancos de datos. También solicitó una descarga de emergencia de la nave principal para un inmediato protocolo de aislamiento con prioridad máxima. Solo para estar seguro.

Ninguno de nosotros habia visto una mujer en toda nuestra vida, ya ves, ni siquiera nuestros abuelos.

Esta debe haber sido una cápsula de las legendarias 'semilla dorada', naves de fecundación que habrian viajado de colonia en colonia, hace cientos de años.

Ya era demasiado tarde para mantener el secreto. Como el comandante de puerto, era mi deber informar lo sucedido al capitan y delegarle la decisión de como proceder.

No tengo la menor idea de como reaccionar en presencia de una mujer. Podría jurar que realmente podia olerlas durante todo el camino a través de la cubierta de carga mientas permanecían del otro lado del delgado cristal, me dije que debería mantenerme alejado de la enfermeria hasta que esté completamente listo para el informe.

Tres colores de cabello visitaron mis sueños esa noche.

Despertarán en ocho horas. Desearia que hubiera flores en algún lugar a bordo, que pudiera llevarles para que se sientan a salvo.

Estoy seguro de que dieciseismil de nosotros nos sentimos de la misma forma. Estoy seguro de que en este momento, hasta la última persona en la nave que no estuvo en el puerto estará descargando y revisando el video de esas tres puertas de las cápsulas balancearse arriba y atrás.

Va a ser una nave diferente en la mañana.

Amanecía

La claridad invadía la habitación, desde las rendijas del techo, las ventanas y las paredes. El cuerpo junto al suyo, adormilado y sudoroso, ahora venía a guarecerse junto a su pecho - buenos dias - dijo. Ella no respondió. Se dedicó a restregar su sueño contra él. Mientras acariciaba su largo cabello dormido, pensó en lo extrañamente bien que iban las cosas, por primera vez en su vda. No tenia pensado quedarse tanto tiempo en un solo lugar. Cuando ella le preguntó porqué viajaba, a donde quería llegar, él - para ese entonces, ya algún amanecer los había encontrado en la misma cama - le respondió sinceramente que lo que menos le importaba era el destino. A ella se le iluminó la sonrisa al escuchar eso. Él nunca imaginó que ser sincero podia ser tan placentero - luego de otro dia más, encerrados en la habitación -.
Un fin de semana, en que ella no tenía mucho trabajo, se quedaron en la playa, tomando hasta acabarse toda la reserva de vinos de una bodega cercana. El creyó que ella querría medirse al momento de beber. Ella lo sacó de su error quitándole una botella de las manos y bebiendosela de un golpe, dejándo para él menos de la mitad. Él, divertido, se terminó lo restante. Hablaron mucho rato. Él le habló del mar - es tu obsesión, no? - y ella le habló del cielo - esa es mi obsesión -. Le dijo que preferia al cielo porque parecía otro mar, - imagínate a ese mar, cubriendo a la tierra y a tu mar... - pero el mar es el mar... - respondía él - y el cielo es el cielo, retrucaba ella -. dejaban fluir las palabras, conversaciones sin sentido que terminaban en carcajadas. El calor del atardecer extendió su borrachera, antes que el cansancio. Aún bailaron al compás de alguna música que unicamente ellos, en sus risas, podían escuchar. Así, riendo, cayeron aparatosamente, uno sobre otro, ambos sobre la arena.
Amanecía. Mientras acariciaba su largo cabello dormido, pensó en lo extráñamente bien que iban las cosas, por primera vez en su vida.
- ¿... y algún dia te irás? preguntó ella - como todos -respondió él. Luego de sobarse el rencoroso pellizco que se había ganado, la atrajo hacia sí, a fin de extenderse en su respuesta - todos nos vamos, todos abandonamos este valle de lágrimas ... - y acercándo el rostro de ella al suyo, continuó - ea pues, señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos, tus ojos misericordiosos... - ¿... me pides, acaso, el fruto bendito de mi vientre? - le susurró ella al oido. Creyó él que escuchar algo así lo asustaría, pero si algo había aprendido era que la sinceridad era jugar a ganar - lo quiero todo - respondió. Después, mucho después, comprendió que en ese diálogo habia herido el fragil orgullo de una esteril. Ella continuó tan amorosa como siempre. Incluso cuando aparecieron los primeros síntomas de la enfermedad. - Quisiera que tú fueras el que se muera primero - le dijo una noche, - ¿por qué? Dime - ella lo evadía. Tuvo que insistir mucho rato para que ella se decidiera a contestar. - Es que no quisiera dejarte acá, solo - Pero es por eso, precísamente, que yo estoy contento. Intentaron tener relaciones una vez más, pero la debilidad del cuerpo de ella, junto con su dificultad para respirar les cortaron los ánimos. Ella le pidió que fuera él quien la moviera, e hiciese todo lo necesario. Se lo pidió como quien pide un favor. A él le costó trabajo explicarle que no habia necesidad de pedirlo como favor.
Un dia, ella le pidió que la llevara a la playa. Las pocas personas que pasaban no reprimian el asco al ver el cuerpo delgado y demacrado que escapaba de las mantas - sarta de idiotas - sonreía él - Tú lo has dicho.
Dejó el cuerpo sin reclamar en la morgue, alistó sus cosas y devolvió las llaves de la habitación a la casera, que le dedicó una extraña mirada. - También me miran con asco, Noelia - dijo al vacio, a un bajar de escaleras y a una puerta cerrarse. Sarta de idiotas, dijo a la calle.

Bizarro triangulo amoroso

Cada vez que pienso en ti
me siento alcanzado por un rayo de tristeza
No es mi problema, pero es un problema encontrarme
viviendo una vida que no pueda dejar atrás

No tiene sentido decirmelo a mi mismo
la sabiduria de un tonto no te hace libre
pero así va la cosa
Y es que nadie lo sabe
mientras cada dia aumenta mi confusión

Cada vez que te veo caer
caigo de rodillas y rezo
esperando el momento final
en que dirás las palabras que yo no puedo decir

Me siento bien y me siento sano
Me siento como no debería sentirme
Siempre que decido esto, no sé que decir
¿Por qué no podemos ser nosotros mismos como lo fuimos ayer?

No estoy seguro de lo que esto pueda significar
No creo que seas lo que aparentas
Tengo que admitir para mi
que si lastimo a alguien mas
entonces nunca veré lo que somos para nosotros

Cada vez que te veo caer
caigo de rodillas y rezo
esperando el momento final
en que dirás las palabras que yo no puedo decir

28º Feria del libro "Ricardo Palma"

Tal como leen, este viernes 30 de noviembre se inaugura la edición número 28 de esta conocida feria. Espero encontrar a precio accesible un anhelo de hace años.
En fin, que para comprar libros todo no soy muy ordenado (tanto que a veces ni puedo recordar las recomendaciones). En fin, este método (o, mas específicamente, la ausencia de él) me ha deparado ciertas agradables sorpresas como para pensar seriamente en cambiarlo. Curiosamente, no encontré información oficial (de la página del municipio de Miraflores, por ejemplo), así que aquí van algunos vínculos interesantes:

En El Diario de IQT, el cronograma de actividades

La noticia en el diario La república

A hacerse tiempo libre entonces, que la feria va hasta el miercoles 12 de diciembre.

Cuando regrese a casa

¿De donde salieron todas esas imágenes? ¿Es acaso, tan ávida mi imaginación? que acaso secuestra sus sueños, o con ella se encuentra en ellos. Que poca vida, aquí afuera, para salir allá adentro, a esa otra jungla - la acogedora -. Me pierdo por querer decir querer creer querer querer - tal vez - que todo no fue sino un rapto de la imaginación. Mia a la de ella - o a ella -.
.
.
.
Ahora, mientras estoy despierto, pienso que de repente encontraré al regresar a casa, a mi imaginación, acariciando viciosa a la tuya, atada a alguna silla, o mejor aún, a las perillas de la cama. Al volver, la sorpresa será mutua, pero la tuya será mayor al ver que, sonriente, apago la luz y cierro la puerta, dejándote a solas, a merced de mi imaginación.

INTENTO DE PRÓLOGO AL ESTILO DE ELLOS, NO DEL MIO



Ellos son todos y yo soy yo
G.

Nada en suma. Absolutamente nada. Nada que no salga del carril cotidiano. La vida no fluye ni incesable ni uniforme: no duermo, no trabajo, no paseo, no hojeo al azar algún libro nuevo, escribo bien o mal - seguramente mal -, con impulso y con desmayo. De rato en rato me tumbo en un diván para no mirar el cielo, añil o ceniza. ¿Y por qué no habrá de surgir de improviso lo impensado, quiero decir el poema? Trabajo noche tras noche. Lo que cae fuera de mi trabajo son dádivas de oro, las únicas estimables. Pluma en mano, pluma en las cuartillas, escribo para no suicidarme. ¿Dónde nuestro sueño de absoluto? Diluido en el afán diario. O acaso, a través de la obra, hacemos esa disolución más delicada.
El tiempo transcurre. O, más exáctamente, nosotros transcurrimos. En la lejanía, cada vez más próxima, la idea de un trabajo siniestro que he de cumplir: la corrección de mis antiguos poemas. Fijar la atención en ellos equivale a volver a lo mal andado, cuando ya estoy caminando hacia otra parte, no mejor pero sí distinta. En un libro informe quiero detenerme. No sé si ese libro mío realmente me pertenece. Forzada a leer sus páginas, me parece que leo algo escrito por mí sin darme cuenta que era otra. ¿Podría escribir hoy del mismo modo? Me descontenta, siempre, leer una antigua página mía. La sensación que experimento no podría definirla con exactitud. ¡Quince años escribiendo! Desde los quince años con la pluma en la mano. Fervor, pasión, fidelidad, devoción, seguridad de que allí está la via de salvación (¿de qué cosa?). Los años pesan sobre mis hombros. No podría yo escribir así al presente. ¿Había en esa poesía la asombrada y silenciosa desesperación de ahora? Poco importa. Todo lo que quiero es volver a reunirme con las que fui; el resto lo dejo a la ventura.
Cantidad de imágenes de muerte y de nacimiento han desaparecido. El destino de estas prosas es curioso: nacidas de la desgracia, sirven, ahora, para que otros se entretengan (o no) y se conmuevan (o no). Acaso, después de leerlas, alguien que yo sé me querrá un poquito más. Y esto sería bastante, es decir muchísimo

Se recomienda escucharlo en orden aleatorio...

- ... debe ser alguna leyenda amazónica - pensé, cuando ví el cuadro de Bendayan en la pared:

http://33bendayan.blogspot.com/

que a su vez, me recordó al "Obsequio" de Rafo Raez:



Y no fué por nada:


Producido por Javier Lazo y Mino Mele. Arte - Christian Bendayán. Diseño gráfico - Fabrizio Piazze. Mezclado por José Inoñán y Javier Lazo. Masterizado por José Inoñán. Música y letras - Rafael Raez Luna, excepto letras de "Obsequio", poema de Carlos Oquendo de Amat, y "Aguas tranquilas", co-escrita con Celeste Viale Yerovi para la ópera infantil "La ópera del Sol" de Rafo Raez, Javier Lazo y Celeste Viale Yerovi. Producción ejecutiva - Eduardo Cisneros. Manager - Yolanda Hernandez Miguel. Cel 9 714 4897 - Contactos: rraez (a) yahoo.com - rraez2003 (a) yahoo.es - www.raforaez.com

Apoya a tu escena, este disco no es plástico, cuesta muchísimo trabajo y dinero hacer un disco así.

Poco importa

Al abrir los ojos esta mañana, el amor se había ido. Miré por la ventana largo rato, sin terminar de creerlo - ahora regresa... - me decía a mí mismo - ... seguro se ha ido a comprar el pan -, pero ¿quién ha visto alguna vez al amor salir a comprar el pan? casi sin tomar mi situación en serio, fui haciendo como si no fuera a regresar. Hice algunas llamadas, me despedí de los amigos - no recordé haber deseado tanto que una conversación telefónica acabase pronto - y salí a trabajar. Ya en la oficina, noté un zumbido inundando mis oidos, tan monótono y alto que no supe discernir en que momento habia empezado. Llegué a manejar la posibilidad de que lo haya estado escuchando desde que despertara. No podía recordar el momento o el origen del sonido. Incluso creí recordar que en mi sueño, al momento de despedirme de alguien, los ruidos de la ciudad se hacian mas fuertes, fundiendose, haciendo imposible distinguir algún otro. - ¿Es así?, ¿este sonido ha venido siguiendome desde entonces? - No era una molestia, pero me pareció que mis compañeros de trabajo me miraban extrañados. Al voltear encontraba a un grupo de gente mirándome, gente que al instante volteaba a otro lado, distraida. Algunos se asomaban por encima de sus cubículos y yo, con la mirada les interrogaba - ¿Que sucede? - meneaban la cabeza, despreocupados, volvian a sentarse. Nada de esto me preocupaba, en realidad. Seguí con mi trabajo normalmente, hasta la hora de salida. Tomé mis cosas y como siempre, pasé de largo entre toda esa gente desconocida. Me miraban y hablaban entre si. O eso estarían haciendo, no podría asegurarlo. Cuando pasaba junto a ellos el zumbido crecía, y de ellos solo podia ver sus labios moverse y sus ojos observarme. En la calle, un taxi me llevó a casa. Encendí la radio y la televisión al máximo volumen. Apagué la luz.
De espaldas al televisor, observando la luminosidad proyectada contra la pared, pensé en si realmente se habría ido para siempre el amor. Sin terminar de creer en mi buena suerte, caí dormido. ¿O desperté? Poco importa.

Alicia encadenada

Rooster

No encuentro una forma de matarme aún
Los ojos arden con escociente sudor
parece q todos los caminos me llevan a ninguna parte
Esposa y niños, mascota en la casa
El ejército verde no era apuesta segura
Las balas gritan hacia mí desde algún lado

si, vienen a destripar al pollo
si, aquí vienen a destripar al pollo, si
Sabes que no se va a morir
No, no, no, sabes que no se va a morir

Ya vienen a destripar al pollo
Ah, si, si
si, acá viene el pollo, si
Sabes que no se va a morir
No, no, no, Sabes que no se va a morir

El artillero alto caminando
Ellos me escupen en mi propia tierra
Gloria me envió fotos de mi chico
tengo mis pildoras contra la malaria
Mi cuerpo está respirando su desfalleciente aliento
Oh dios por favor no vas a ayudarme a lograrlo?

Si, ya vienen a destripar al pollo, ah si
si, aqui viene el pollo, si
tú sabes que no va a morir
No, no, tú sabes que no va a morir

Al final

Una semana en que golpeo y golpeo. Tengo los nudillos pelados. La cólera sigue. Sigo golpeando. ¿Qué puedo hacer? Las paredes no responden y yo continúo golpeando. ¿Cuando lo supe? Hace años, pero sigo intentando, intentando. Golpeo, golpeo y no es suficiente.
Tengo ganas de dar un cabezazo. Final que apague el fuego de mi rabia. Que sea hielo que traspase desde mi corona a mi pecho, que la luz se apague de una vez.
Que nadie responda cuando llamo a voces a lo que está en el abismo obscuro. Que sea certeza inmediata la muerte.
Dolor de manos, de huesos hollados y brazos cansados. Dolor que no logra el motivo del sacrificio. Dolor de razón de ser perdida. Dolor de pérdida.
Que las aves sepan que he llegado. Que sus nidos se pudran al huirme. Que el trino sea mudo de una vez.
Que no haya recuerdo, que las fotos se quemen y las cabezas sangren.

Te utilizo

Quedé con fragmentos de tu alma incrustados en la mia, aquella vez que estallaste frente a mí. No tengo problema en admitirlo: muchas veces uso tu imagen para cuestionarme, para conocerme - para llegar a lugares a los que temo ingresar solo - Esas veces haces las preguntas adecuadas y ante ellas, no temo responder.
Hay gente que vive con pedazos de bala en el pecho y no se muere. No has visto las noticias? Otros dicen que con metal metido en el cerebro pueden captar las señales de radio, ves? todo es posible. No te rias, comprendes mi punto? bueno, ríete pues.
Juntos hemos ido a muchos lugares. Contigo todo es religión. Hemos irrumpido en bautizos antiguos, algunos matrimonios, y hasta un velorio. Recuerdo esa tarde: observabas el rostro en el cajón, largo rato. Luego preguntaste qué se sentiría estar ahí, con la certeza de que serás enterrada. ¿Otra vez la pregunta correcta para mí? Quedé en silencio, observando el rostro apagado de la finada.
Cuando salimos, hacia mucho rato que se habian llevado el cuerpo. La capilla estaba vacía y el sol se habia ocultado. Un viento helado nos abrazó. Caminamos en silencio. Creí que algo había pasado. Tuve miedo de dirigirte la palabra y que no respondieras, como si fuera a tí a quien se llevaran al camposanto. Me detuve a mirarte. Alzaste la vista hacia donde aún se podia escuchar a la comitiva alejándose. Sujetaste mi brazo y con decisión, me sacaste del cementerio, alejándome del llanto.
Marqué tu número nuevamente. Contestó la misma voz que ha venido respondiendo desde entonces - ¿quien és?... ya deje de llamar! - su voz se hizo más aguda - ya se lo he dicho!... ya está muerta! - el llanto le cortaba la respiración - muerta!... ¿que no le dí la dirección del velorio esa vez? ¿no fue? ¿Quien es?
- el llanto del otro lado del auricular fue interrumpido por un golpe seco que acabó con todo sonido. No importa. Si le contara no me creería. Luego de ese velorio, de vez en cuando me sorprende gratamente tu buenos dias en mi habitación - ¿te molesta? - No, como crees, ven cuando quieras, la casa es tuya.

El amor se va volando

Al final, no hay final

Algún comentario?

Una de esta noches va a dibujarse en el umbral de mi puerta la silueta delgada y silenciosa de un hombre que no pronunciará palabra alguna porque no será necesario y porque no habrá siquiera saludos. Ni él ni yo llegaremos a saber como se llama el otro ni a calcular el tamaño de la tristeza porque, rápido, como si calzara los zapatos de la muerte, ese hombre se irá con Claudia...


Alguna vez pensé en la muerte. No en la parca, no la de la guadaña. Es la muerte real la que siempre estuvo acá adentro, separando mis neuronas, dejándome caer en el vacío, tensando mis visceras cual guitarra.
El no poder hacer nada, este "no-existir" en tí, ser el espectador de una película millares de veces vista. Dejar el corazón caer (una vez más). Esta muerte, la de no ser en tu plano de realidad. Incorpóreo como soy, incapaz de sujetar nada en la caida.

No reconozco en mí un poder tan mágico le dije, o tal vez lo pensé, ya no recuerdo


El título es de un cuento de Eduardo Gonzalez Viaña.

Por los siglos de los siglos...

¿Recuerdas todas las veces que cruzamos el puente que iba al pueblo, y siempre te negaste a bajar del caballo? Terca, niña terca, me río ahora. Un puente colgante no es lugar para jinetes. Tenías mi alma en vilo mientras guiaba a pie a la dócil bestia, un paso a la vez. Los señores me encargaban tu cuidado, por ser el que estaba mas cerca a tu edad, pero por eso mismo te negabas a hacer caso a las mínimas precauciones que intentaba tomar contigo.
Tu hermoso rostro arrugado. Mira cuanta gente te rodea. Te ríes hablándoles a tus nietos, pequeños que te miran, con más curiosidad que temor. No te levantas de esa vieja poltrona, tu cómodo trono matriarcal. ¿Ya para qué? Los niños siguen llegando, los hijos traen a sus hijos y estos, a sus hijos. Sonríes y los abrazas tan fuerte que a muchos de ellos haces olvidar que es la primera vez que los ves. Algo se aprende cuando se llega a tu edad.
Esa poltrona, ¿es acaso la que hice para tu madre? ¿Hace tanto? no es posible. Recuerdo que mi padre me enseñaba a hacer muebles. Fue precisamente durante la hechura de esta que ahora te sostiene. Él Estaba desbastando el armazón - siempre queda algo tosco luego de armarlo - me decía, cuando los demás peones entran al taller a llevárselo. Atisbé una expresión en su rostro que me costaba definir. No me avergüenza decir que se le quebró la voz al oír al patrón, llamándolo a salir. Afuera lo llevaron. Sostuvo la mirada del señor y en silencio, volvió la mirada hacia mí. - No te preocupes, se va a nuestra casa -.
La señora me trataba bien. Pocas veces la había visto salir en primavera. Otoño e invierno la mantenían retirada en sus habitaciones. Nunca habría entrado de no ser por tu insistencia - mi mamá quiere que vengas -. El olor fuerte de la madera húmeda.
Tal vez si las cosas hubieran sido de otra manera. Desear la muerte de un muerto no es pecado, ¿o sí? Pero tal vez si tu padre hubiera muerto primero, tal vez lo hubiera sabido antes. Ya sabes, ese secreto que la vergüenza le hacia callar. Yo lo sabia, o creía saber, que a pesar de su protección, tu padre me odiaba, tal como odiaba a mi padre por alguna rencilla perdida en el tiempo. ¿Por qué se había demorado tanto en hacer lo que hizo, finalmente?

Tuve mucho tiempo para odiarlo, cuando me enteré, por boca de tu madre, de su parte de la historia. ¿Te la contó también a ti? Digna confesión de agonizante. Al menos fue reconfortante para él, saber que el odio era mutuo. Mi padre no lo habría odiado, quizás eso lo hizo lo suficientemente insoportable como para matarlo.

Mis pasos ahora son lentos, pausados. Los más jóvenes me observan, dudosos de acercarse a ayudar a un extraño. Alguien me cede un asiento junto a la mesa donde está la gran torta que han traido para tu fecha especial. Los más pequeños corretean entre la sala y el jardín, amenazando con derribar las botellas de cerveza que presiden los corros de gente adulta. Junto a mí está una pareja con dos niñas que acaba de llegar, el padre ansioso de soltar a los hijos, como cabritos al monte – Pero primero vayan a saludar a la abuela – dice la madre – la biz… abuela – objeta la pequeña de ojos pardos, inquieta ante los intentos de su padre por acomodarle el cabello – ya – la suelta mientras la niña se va saltando, tarareando – la biz, abuela la biz, abuela la biz, abuela la biz… -.
La mujer le dice – ¿no es tu bisabuela? – si, pero si le digo a la nena entonces va a estar todo el día con el sonsonete de “es mi tatara tatara tatara tatara tatara tatara tararara tatarabuela…♫” – llévale a la bebe… - ¿por qué no vienes tú? – ya sabes que tu abuela no me quiere – no seas así… vamos! –

Mientras me guiabas hacia la habitación de tu madre, encontraba cada habitación que atravesabamos más fria que la anterior. La obscuridad era total en muchas de ellas y solo me tranquilizaba el hecho de que tu conocieras el camino.

Dias después retomé el trabajo que mi padre dejó pendiente. El armazón me igualaba en altura y no tenia la fuerza suficiente para hacer avanzar el cepillo sobre la madera. Armado únicamente con mi cólera y una buena cuota de papel de lija me dispuse a la batalla. Tu madre, nuestra madre, empeoraba cada dia y tu padre habia ordenado que solo la vea el médico. Fue hace tanto, lo he odiado tanto, lo he pensado tanto, que ahora no siento este odio como propio. Es solo un odio por encargo. Similar al amor por encargo que me impulsó a terminar el sillón que tienes ahora.

No la conocí como madre sino unas pocas semanas, que no bastaron para terminar la tarea. El relleno ya estaba cosido al cuero del respaldo, los brazos ya estaban terminados, y recién comenzaba a forrarlo con la tela que mi padre habia separado especialmente para esto. Me detuviste en silencio, bastó ver tu rostro bañado de lágrimas. No brotó un sonido de tus labios, pero tus ojos gritaban incontenibles. No habia terminado de cubrir el respaldo con la tela y fue todo tan natural como el fin del mundo para nosotros. Te abracé fuerte, incapaz de contener el llanto. Sollozando cada vez mas fuerte, sentí que me invadia una cólera ajena hasta que escuché tus sollozos entre mis brazos, quedito, sorbiendote los mocos apresuradamente. Volví a ser yo mismo, encarando la tristeza infinita, soportable solamente porque estabas ahi, llorando conmigo.
El hombre toma en sus brazos a la más pequeña, que mira con los ojos completamente abiertos a todo lo que se mueve a su alrededor, bebé de menos de un año chupándose todos los dedos de la mano.

Se acercan a ti, que estás jugando con la traviesa del “tatara…” le ries mientras acaricias sus mejillas y le ríes más, escuchando lo que te cuenta la despierta traviesa. El tiempo ha templado tu risa, pero sigue siendo el arrullo por el que tantas noches pedí al cielo direcciones. - … y después la bebita arrojó todo! Me manchó el vestido y mi mamá se molestó conmigo. . . – La escuchas mientras sujetas su rostro y puedo observar detenidamente el tuyo, de ojos cansados y de color ahora diluido. Él tiempo no pasa en vano y recién noto los gruesos lentes que descansan sobre tu pecho.

Cuando me quedé solo, hubo dias en que, a pesar de saber que te habias ido, pronunciaba tu nombre en la habitación vacía, una y otra vez, luego en otra habitación, la cocina, y me quedaba en la puerta que da a la calle, esperando que me hubieras escuchado y ya estuvieras por aparecer de regreso, doblando la esquina.

Pronuncié tu nombre otra vez y mi voz se quebró. Me arrepentí de inmediato. ¿Que derecho tengo? Volviste el rostro hacia mí, tus ojos cansados buscándome. Respondiste con mi nombre en un suspiro. Las pocas fuerzas que tenía me abandonaron y me quedé quieto, esperando dudaras de la realidad de este momento. Deseé desaparecer cuando empezaste a sollozar. Tu nieta en tu regazo, te mira desconcertada. Mi nombre nuevamente como un susurro – mamama que pasa? – el padre se acerca a la pequeña – que le pasa a la abuelita? – no sé hija, ¿mamá? ¿Que pasa?

¿Cuando dejé de verte? Ya tuve bastantes problemas para llegar. Una música que nuestra generación ya no comprende ensordece la amplia sala familiar. El taxi se perdió por más de media hora antes de encontrar la dirección. ¿Quien diría que las calles cambiarían de nombre con tanta frecuencia? Cuando llegamos a la capital creímos que nos perderíamos tarde o temprano, que en un abrir y cerrar de ojos el otro podría desaparecer y no nos volveríamos a encontrar jamás. Y claro, eso sucedió. Tan así que es probable que pasen otros cien años hasta que nos volvamos a encontrar.

Tengo

Tengo textos. No cuentos, no poemas... no crónicas. Textos que fluyen. Como sangre, como lágrimas, como sudor... como orina.
Tengo cartas, que no tengo intención de no enviar. Vertidas las letras impunemente en la acera, en estas hojas, o como semen, en las mayólicas de los baños. Escritas urgentemente, como cuando el deseo irrefrenable, o como cuando no puedo llegar - niño en su primer dia de clases, se escribe en los pantalones solito, humillado, pantalones húmedos de letras y de burla de sus compañeros -.
Tengo fotografias de tiempos que no conozco. Que decir de ellas?
Tengo miedos por montones ("Todos los tienen", alguien dirá). Miedo al tiempo - porque me he burlado de él muchas veces, y sé que cuando lo tome en serio, éste se las va a cobrar, vengativo como es -. Miedo al ruido, porque es preludio de mi miedo a la gente. Miedo a los gritos, porque activan lo peor de mi: ira, miedo a la noches en las que visitas mis sueños.
Tengo fé. (O esperanzas estúpidas, que es lo mismo) de que al amanecer, cuando acaba mi dia, encontraré un motivo para quedarme, y no dormir otro dia más sin razones para despertar.
Tengo sueño de tanto temer al dia empezar nuevamente, sueño que el dia se repite como siempre.
No es cierto entonces, que no tengo nada.

El teniente Dumbar...

... echaba de menos algunas cosas. Por ejemplo, la compañia de personas. Echaba de menos el placer de tomar una copa. Pero sobre todo, echaba de menos a las mujeres, o más bien a una mujer. No es que pensara exactamente en el sexo, sino más bien en la necesidad de compartir. Cuanto más instalado se sentía en aquel estilo de vida libre y fácil en Fort Sedgewick, tanto más deseaba poder compartirlo con alguien, y al pensar en el elemento que le faltaba, hundía la barbilla y se quedaba mirando fija y tristemente hacia la nada.
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El teniente permaneció inmovil delante de su caballo y mientras la tribu se arremolinaba alrededor de En pie con el puño en alto, él se sintió desanimado. Aquél no era su pueblo. Nunca llegaría a conocerlos. Era como si se encontrara a mil kilómetros de distancia. Y en ese momento quiso ser pequeño, lo bastante pequeño como para arrastrarse al interior del agujero mas pequeño y oscuro. ¿Qué había esperado de aquella gente? Tuvo que haber pensado que echarían a correr a su encuentro, y le abrazarían, y le hablarían en su idioma, y le invitarían a cenar, a compartir sus historias y bromas con toda naturalidad. Qué solitario debía sentirse. Que despreciable tenía que haber sido por haber concebido expectativa alguna, por haberse aferrado a aquellas ideas tan estrafalarias, por haber abrigado esperanzas tan lejanas a la realidad que ya ni siquiera parecía capaz de ser honesto consigo mismo. Se las había arreglado para engañarse acerca de todo y pensar que él era algo, cuando no era nada. Todos estos terribles pensamientos daban vueltas en su cabeza como una tormenta de destellos incoherentes, y ya no le importaba el lugar donde se encontrara ahora, delante de este poblado primitivo. El teniente Dumbar vacilaba bajo el peso de una mórbida crisis personal. El corazón y la esperanza le habian abandonado al unísono, como demasiada tiza borrada de un plumazo de la pizarra. En alguna parte, en lo más profundo de sí mismo, alguien había bajado un conmutador, y la luz del teniente Dunbar se había apagado. Inconsciente ante todo lo que no fuera la vacuidad de sus sentidos, el desgraciado teniente montó en Cisco, lo hizo volver grupas y reinició el camino de regreso por donde había venido, emprendiendo un trote vivo. Todo esto sucedió con tan poca espectacularidad, que los muy ocupados comanches no se dieron cuenta de que se había marchado hasta que él ha había avanzado cierta distancia.


Michael Blake - Danza con lobos

Arterial

Por eso - precavido - tengo una camisa. Roja. Arterial. Lista para el día en que me estalles el corazón. (que, aunque no creas, no ha llegado aún).
Y pueda tranquilamente - con conocimiento de tu desconocimiento de este desastre tras la tela - abrazarte, esperando no notes la humedad en el pecho, ni cuando sea demasiado tarde - es un decir, ya era tarde cuando te encontré - ). Tu respiración cesa entre mis brazos, mientras voy perdiendo la poca cordura que tuve alguna vez.