... todas las mañanas, al despertar

Que he de decir? hay una historia aquí, que no quiere salir. Dice que no vale la pena, que no es bonita ni interesante.
Pero yo sé que es peor que eso. Sé que es dolorosa, con un dolor que no es posible abrazar. Lees o te enteras de gente lastimada (que dulce palabra, lastimada) y no sabes lo que eso realmente significa.
No es lo mismo cuando cambias "gente lastimada" por "gente a la que le han hecho daño". Ahora la frase toma otro sentido, mas ominoso, desesperado y sublevante. Pero sigue siendo engañosa la palabra, por insuficiente.
Alguna vez leí que las palabras eran lo unico que nos permitia acceder a lo inasible, pero comprendo tambien que hay significados que desbordan a las palabras que intentan contenerlos. Hay esta necesidad de creer que se comprende, de creer que aún existe la posibilidad de control, de un sentido, aunque sea oculto. Se busca un orden, una justicia, un dios. Un piso firme para no ceder al eterno caer que es la desdesperanza y la locura. Se buscan palabras que describan cada dolor, cada experiencia, cada terror; quizás para sentir que no estamos solos en ellos. Sentir que hay de donde sujetarse en todo este vacío de horror.
Cuando eres espectador, intentas comprender. Te cuentan, te explican: pero tu idioma se encuentra limitado por tus experiencias y créeme: tú en realidad no quieres sentir aquello que te cuentan. En algún momento, mientras las explicaciones te ahogan, llegas a desear que por favor, rogarle a quien haya que rogarle (o rogar que exista alguien a quien rogarle) que todo ese dolor que te cuentan sea posible sentirlo, con tal de que esta otra persona sienta siquiera un poquito menos del dolor que ha venido devorandole toda la vida, desde antes que la conocieras. Escuchando estás dispuesto a hacer sangrar y a arrancarte los oidos, entregar los ojos y la lengua, si con eso pudieras aligerar un poco siquiera este dolor que te cuentan. Pero es inutil, lo sabes. A pesar de lo que puedan decir las esperanzas y las buenas intenciones, cada dolor es único e intransferible. Tus manos golpean el espacio vacío. Tus manotazos no alcanzan nunca al ahogado. Estás abrazando un cadaver, todas las mañanas al despertar. Y lo peor de todo es que no lo saben. Ninguno de los dos lo sabe.

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En realidad, ninguno de los dos quiere saber. Te abrazo mas fuerte y notas que lloro, cuando en realidad eres tú quien tiene motivos para llorar, para morir y matar. Aún así, besas mis lágrimas y me abrazas aún mas fuerte.