Desvío

Vuelvo a engañarme. No me dirijo hacia algún lugar.Estoy huyendo en verdad.
¿Porqué hacia el norte? es la ruta conocida. Oh, mejor desviar mi camino, un poco al oeste, tras los pasos de alguien con preocupaciones más importantes que mis balbuceos de niño engreído.
Cruzar las pistas. Esperar al semáforo cambiar. Todo es un recuento de procesos automáticos. Irrumpe el taxista apurado en el sistema, atropella al distraído. Pero no sucede tal cosa, calma. Aún hay bastante por diseccionar en el protagonista.
Un lugar aséptico en cuanto a memorias. Pero quizás para otros sea campo minado. Los recuerdos se desnudan al sol, danzando ante mis ojos cerrados. Conozco el camino y ni siquiera el final de las veredas me coge por sorpresa. Cuento los pasos por costumbre, a fin de ejercitar la memoria, a fin de prepararla para la batalla que he de librar si he de llegar al siguiente día. Esperan, silban a mi alrededor, prestos a devorar mis pupilas apenas se las deje al alcance. Oh, recuerdos. Ya habrá tiempo para la matanza. Mientras tanto, de cara al sol de la tarde, la vida se deja sobrevivir. Después de esto, ya habrá tiempo para vivir.
Incluso el rumbo recién hallado, continúa siendo huida.

No hay comentarios.: