lunes 29 de junio de 2009

Fábula de menos de un segundo

El dia que el colibrí se detuvo (pero no por mucho tiempo), sujetaron sus patas el tallo, descansaron sus alas y cayó redondo el mismo colibrí al vacío (así como le cuento, todo en uno señor, señora)

- ahora veo por qué nunca dejamos de bregar - se dijo

En plena caída despertó a las alas y volvió a ascender, en pos de la misma flor.
.
.
.
¿Moraleja? (bajo protesta, eh?)

Si de su nectar deseas disfrutar, no te puedes dejar de esforzar. Fin.