O tal vez...

Sabe que da miedo. No es solo la mirada. Es también la violencia de sus movimientos y la imposibilidad de predecir en sus ojos el devenir de las ideas o alguna intención. O quizás, por el contrario, el poder distinguir en ellos tantas imágenes entremezcladas, formando una quimera espantosa, ya no lo sabe. A su alrededor el tacto le devuelve una sensación de eterna alerta, contenida rabia.

- Pareces un demonio
- En serio? has visto alguno antes?

La nota amenazante que impregna al sarcasmo de su voz puede ser otro motivo. Sea cual fuere la razón, nota los corazones ennegrecer y contraerse a su alrededor. Es tan facil - piensa - infectarse de este subrepticio sentimiento, que ataca al olfato de la mente. Ese sentido, el más alejado de la razón. Por eso precisamente al que se le tiene una ciega confianza.

O tal vez...

Se es lo más transparente que se puede ser.

- Idiota. Te quieres creer toda esa mentira, no?
- Supongo que sí. En algo tengo que creer.









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