Oniria

Hace tiempo (1 año? 2 años?) hubo un ciclo de cortometrajes en canal 7. Entre ellos uno que trataba de un grupo de compañeros de clase de la universidad que no pueden salir de una casa porque afuera, al parecer está la policia desactivando una bomba. El tema está en las distintas reacciones de los chicos ante la presión y la posibilidad de morir. La canción de los créditos me gustó tanto que estuve anotando diversas frases para buscarlas después. Es por esta canción que existe un tag llamado Oniria:

Letra y música: Rafo De la Cuba

Había un ángel en mi ventana
había un ángel que me cuidaba


el siempre quiso cuidar mi alma
nunca me dijo lo que pasaba
y entonces pude ver esa gran explosión
(vi cómo el cielo se abrió)
están intentando oscurecerme
(no tengo como defenderme)
veintisiete mil ladrones mentales
(quieren tomar el control)
pero el ángel se atraviesa
(un sangriento asalto a su cabeza)




Él no podía acorazarme
estaba frágil ante la luz del sol
funden sus almas dentro del ángel
la oscuridad en su brillante color
y entonces tuve esa horrible sensación
(el gran momento llegó)
lo que quieren es convencerme
(el cielo no oirá esta muerte)
el peligro nunca estará en mi mente
(no llegará a mi dolor)
pero el ángel se atraviesa
(un sangriento asalto a mi cabeza).





Presidente Morsa - Oniria

Conflicto entre los ojos y la mirada

Muchas veces he visto cosas que otros también han visto. Esto me inspira una cólera sutil y de puntillas, a cuya íntima presencia manan sangre mis flancos solidarios.

- Ha abierto sol - le digo a un hombre.

Y él me ha respondido:

- Sí. Un sol flavo y dulce.

Yo he sentido que el sol está, de veras, flavo y dulce. Tengo deseo entonces de preguntar a otro hombre por lo que sabe de este sol. Aquel ha confirmado mi impresión y esta confirmación me hace daño, un vago daño que me acosa por las costillas. No es, pues, cierto que al abrir el sol, estaba yo de frente? Y, siendo así, aquel hombre ha salido, como de un espejo lateral, a mansalva, a murmurar, a mi lado: «Sí. Un sol flavo y dulce». Un adjetivo se recorta en cada una de mis sienes. No. Yo preguntaré a otro hombre por este sol. El primero se ha equivocado o hace broma, pretendiendo suplantarme.

- Ha abierto sol - le digo a otro hombre.

- Sí, muy nublado - me responde.

Más lejos todavía, he dicho a otro:

- Ha abierto sol.

Y este me arguye:

- Un sol a medias.

¡Donde podré ir que no haya un espejo lateral, cuya superficie viene a darme de frente, por mucho que yo avance de lado y mire yo de frente!

A los lados del hombre van y vienen bellos absurdos, premiosa caballería suelta, que reclama cabestro, número y jinete. Mas los hombres aman poner el freno por amor al jinete y no por amor al animal. Yo he de poner el freno, tan solo por amor al animal. Y nadie sentirá lo que yo siento. Y nadie ha de poder ya suplantarme.

O tal vez...

Sabe que da miedo. No es solo la mirada. Es también la violencia de sus movimientos y la imposibilidad de predecir en sus ojos el devenir de las ideas o alguna intención. O quizás, por el contrario, el poder distinguir en ellos tantas imágenes entremezcladas, formando una quimera espantosa, ya no lo sabe. A su alrededor el tacto le devuelve una sensación de eterna alerta, contenida rabia.

- Pareces un demonio
- En serio? has visto alguno antes?

La nota amenazante que impregna al sarcasmo de su voz puede ser otro motivo. Sea cual fuere la razón, nota los corazones ennegrecer y contraerse a su alrededor. Es tan facil - piensa - infectarse de este subrepticio sentimiento, que ataca al olfato de la mente. Ese sentido, el más alejado de la razón. Por eso precisamente al que se le tiene una ciega confianza.

O tal vez...

Se es lo más transparente que se puede ser.

- Idiota. Te quieres creer toda esa mentira, no?
- Supongo que sí. En algo tengo que creer.









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Temporadas de amor

Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos
Quinientos veinticinco mil momentos tan queridos
Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos
Como mides tú un año?

En amaneceres, en atardeceres, en medianoches, en tazas de café?
En pulgadas, en millas, en risas, en relajos?
En quinientos veinticinco mil seiscientos minutos
Como mides un año en la vida?

Que tal en amor?
Mídelo en amor.

Temporadas de amor.

Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos!
Quinientos veinticinco mil viajes que planificar.
Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos
Como puedes medir la vida de una mujer o un hombre?

En verdades que ella aprendió, o en las veces que él lloró
En puentes que él quemó, o en la forma en que ella murió.

Es momento de cantarlo ahora,
ya que la historia nunca termina
celebremos la memoria de un año en la vida de los amigos.
Recuerda el amor!

Midelo en amor.

Temporadas de amor




Al tiempo

Noches de luna clara y viento helado
(como han cambiado los dias)
El calor hoy está en otras tierras,
(pero de que existe, existe)
en otro corazón prendado
(en otro corazón...)

un corazón cerrado
un corazón ajado
un corazón callado

En luna clara y viento helado
un corazón
Pulido como piedra de rio.









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Viaje

Como una mala broma llegó la oportunidad. En el lugar extraño encontré también que, a cada paso iba desapareciendo mi rastro. - Nada nuevo - me dije.
Fuí otro, por querer decir "fué otro". Quien en la acera encontró a una mujer dormida y la acompañó (por querer decir "gozó de su compañia"). Fué otro el que se extravió al encontrar lo que deseaba y darse cuenta de que aún así, seguía cayendo. Ese otro que fue recogido y llevado a rastras a la orilla de un rio, a ser lavada su cara y despertados sus sentidos. Al amanecer seguía teniendo hambre. Ese mismo otro que no protestó al ser llevado al calabozo. Aquel que no tenia a nadie esperandolo en la puerta de la comisaria, mas que el sol de las 3 de la tarde. Solo con lo puesto, sin correa ni pasadores, encontró que no valia la pena ser el otro, o intentar irse a otro lugar.
Pensó en buscar al otro, no sabía para qué. Quiso creer que quizás el otro sabría para qué. El otro, que no sabia para qué, intentó en vano esconderse, el otro, que a pesar de todo, sabia que ninguno de los dos sabia para qué, siguió buscando. Ambos se sabian cercanos, luego de haber caminado tanto. Bastaba llegar a esa esquina, pensaron ambos a la vez, y se vería cara a cara. El otro detuvo su paso, el otro lo notó. El otro maldijo su cobardía, su querer encontrarlo a sabiendas de que el otro tampoco tenia la respuesta, el querer buscar en otro el sentido para su sinsentido. Dió media vuelta y se alejó. Probablemente de tiempo en tiempo cede a la tentación de buscar al otro, pero desiste luego de unas pocas cuadras.
Del otro lado de la esquina, el otro, extrañado y confundido se quedó de pie, perdido entre la multitud que empezaba a abarrotar los paraderos a las 6 de la tarde.









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Reuters

Fuentes allegadas a nuestra redacción indican que, en la maleta que Dios dejó, se encontró, además de enseres personales consistentes en mudas de pijamas y ropa interior, un juego de bigotes y barbas postizas, gafas oscuras y un par de alas talla XL. Ante la evidencia, voceros de extranjería se apresuraron a alertar a la ciudadanía a denunciar a cualquier angel de la guarda en actitud sospechosa: que sea viejo, que no tenga alas o que tenga la costumbre de impartir órdenes.









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Pánico

Tu cuerpo amanece
deshecho cada mañana
luego de soñarte ultrajada.

Lo prefieres al olvido.









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Término de exilio

(acuerdate, luego de leer esto: salir a buscar el cielo esta noche)

Esta noche las estrellas
se han alzado en rebelión

Las calles del país lejano
arden en fuegos fatuos

Del palacio de Dios allá arriba
pronto quedarán cenizas

A los angelitos los han lanzado
por las ventanas

Sus cuerpos, arrastrados
por la turba, han terminado
colgados patas arriba
de los árboles de cabeza

(Pienso en los pollos en dia
de mercado, con la sangre
escurriendo, pataleando y
estirando las alas por última vez)

Se prepara el retorno. Empiezan a llegar los pequeños, fallecidos sin bautismo. Les siguen los fallecidos sin nacer. Los ciudadanos del infierno ya tienen entrada libre mientras Dante se desespera por no poder saber en que parte de su recorrido se encuentra. Bizarro desfile se pasea por la ciudad encendida. Corren rumores de que han atrapado a Dios en el aeropuerto, con un par de maletas repletas de dinero. Dicen que se han agarrado a balazos con los manifestantes. Dicen también que dejó una de las maletas y lo dejaron pasar.
Ya voy alistando maletas. Fuerza muchachos, pronto estaré con ustedes!









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Puntos (de viajero frecuente)

A veces creo
que tengo los pasos contados.
A veces pienso,
que solo me empeño en caminar
con la esperanza
de que pronto se van a acabar
los pasos.
Que de una vez (alguna vez)
mi cuerpo se ha de cansar
y se detenga
todo.
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Sin importar el lugar,
tener la certeza
de haber llegado al final.









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Quiero

Guardar silencio
hasta que todo se olvide.









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Ven obscuridad, a mi abrazo.
Sé vacio.
Permíteme decir
que existo.









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La madre de la Noche
se arrepiente:
no debí - le dijo, -
devorar a tu padre.
Siempre caminando.
Que no se dén cuenta nunca
que estoy esperando

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(Dios! que no se enteren!)