Recuerda...

...que una vez, cuando era pequeño, alguien blandió un cuchillo frente a él, y le escribió palabras extrañas en el corazón. De la realidad de aquella pesadilla quedaba tan solo una marca en la piel. A veces, sus dedos viajaban, siguiendo la ruta, el lugar de donde hace tiempo ya, terminó por desprenderse una cicatriz.
Palpar y presionar, presionar y palpar. Notar otra vez la hendidura, hasta finalmente aceptar para sí, que la piel sellada era solo una fachada. Detrás, la carne continuaba separada. Casi podia sentirlo, unos labios moviendose ante la presión de sus dedos. - Hay una boca tras esa herida cerrada - pensó. Era consciente del movimiento, de algo que no debia estar ahí, debajo de su piel.
Un dia, harto de la falsa cicatriz, sujetó con fuerza un cuchillo (otro, que eperó fuera el mismo). Empujó a través de la linea cerrada y fue como la llave que encuentra su cerradura. Esta vez lo haría todo bien. Sanaría desde adentro, y no dejaría la herida cerrarse, sino hasta estar seguro de que ahí adentro, ya todo estaba bien.

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No contento con el final?

Luego de liberar con el cuchillo, la boca prisionera de su corazón, se sentó a esperar hasta que esta se cansara de vomitar. Tenía paciencia. Luego llegaría la tranquilidad.

1 comentario:

na dijo...

Las heridas jamás se callan si no han terminado de supurar. Siempre es así, caray.