"... viva la ciencia ficción!"

Se hizo a un lado para dar paso a un asalariado de traje oscuro, y alcanzó a ver el logotipo de la Mitsubishi Genetech tatuado en el dorso de la mano derecha del hombre. ¿Era auténtico? Si lo era, pensó, se está buscando problemas. Si no, se los merecía.

William Gibson - Neuromante


Hace unos dias, mediante el blog de Juan Arellano me entero de la notificación de deceso de uno de mis géneros favoritos. Hoy, el blog de Ivan Thays hace eco de la entrevista.

"La ciencia ficción ha muerto..."

Por alguna razón, para muchos de nosotros, la ciencia ficción se ha hecho creible. Hemos acelerado tanto y tan repentínamente que nos encontramos en un lugar desconocido (esto me recuerda a cierto episodio de Star Trek) en el que podemos comunicarnos hablar con cualquier persona en cualquier lugar del mundo, podemos acceder a información que antes nos hubiera tomado semanas, o meses conocer. Es obvio que la internet es el paso mas notorio, aquel que aún no terminamos de dar y que muchos de nosotros sentimos como el escalón del vértigo, ese que aún no llegamos a tocar en una escalera hacia abajo. Este ha sido un salto para el que la sociedad no está preparada (Hemos encontrado a los Borg antes de tiempo, si he de seguir con las comparaciones trekkies). Estamos tan maravillados que aún no aprendemos a usar en toda su capacidad esta oportunidad que ya los más jóvenes asimilan pero no aprovechan, como dirían nuestros abuelos, al comparar sus tiempos con los nuestros. Por más que suene a frase marketera, es innegable; el futuro ya ha llegado. O, seamos mas precisos: ya hemos alcanzado al futuro. Es este razonamiento el que nos lleva a la siguiente pregunta: entonces, de que tratará ahora la ciencia ficción?
Esta pregunta obedece únicamente al prejuicio que dictamina: "ciencia ficción = futuro". Sin embargo, basta la mención del steampunk para rebatir el argumento. Quienes le critican el hecho de que solo presente un futuro de adelantos tecnológicos, pero a la misma humanidad, sin algún cambio notorio, olvidan quizás que cuando se hace literatura arte el tema es, a fin de cuentas, la humanidad. El Otelo de Shakespeare nos hace partícipes de la pasión y la furia que corroe al protagonista, sentimientos igual de coherentes aún si alguien decidiera colocar al protagonista en el siglo XX o el XXIV. El hombre sigue siendo el mismo a pesar del tiempo transcurrido, y no veo razón para exigirle a la ciencia ficción que presente un cuadro distinto de la humanidad, solo porque esté enmarcada en "un futuro posible".

¿Porqué?

Se llegó a la situación de que el único progreso que se visualiza es el progreso tecnológico.[...] Ahora, que vaya a existir más justicia, menos hambre y menos desigualdad, nadie lo sabe.
Naturalmente, el único progreso que podremos visualizar es el tecnológico, ya que en el orden social, no existe progreso, solo cambio. Si lineas arriba expuse que el hombre no ha cambiado es porque puedo mirar atrás y comparar. Del mismo modo, la humanidad que nos vea cuando mire hacia atrás también comparará y sacará sus conclusiones. Hoy sigue habiendo discusiones sobre temas controversiales, tan controversiales como lo fueron en su tiempo el voto femenino o la discusión sobre la inteligencia de la raza negra. La humanidad es un cambio constante, que echa por tierra cualquier intento de juicio.
Suele decirse que lo que distingue una novela de ciencia ficción de una novela utópica general[...] es que en las primeras siempre hay alguna vuelta de tuerca donde, por caso, un grupo se resiste al sistema y plantea una alternativa para que las cosas cambien o comiencen a cambiar.

Teniendo en cuenta los orígenes de la ciencia ficción, donde era imperativa la existencia de un Flash Gordon para derrocar al dictador emperador de turno, queda explicada esta predisposición. Sin embargo, ¿es esta una razón para dictaminar la decadencia del género? Debo decir, además, que este rasgo es menos frecuente en los escritores actuales, hastiados tal vez de esta dicotomía de la guerra fría.

¿Y ahora?

Ahora eso no se ve. Si se lee a William Gibson [...] es posible encontrar una insistencia en las marcas, en los dispositivos electrónicos y en la tecnología fina, pero en su mundo la condición humana está cada vez peor.
Si bien es cierto que muchas obras de ciencia ficción han presentado visiones distópicas de la sociedad, ¿Por qué exigirle a la ciencia ficción que muestre algún cambio en la humanidad? ¿ha cambiado en algo el hombre desde que se escribió Macbeth? acaso Shakespeare ya pasó de moda? Aún así, este facilismo de juzgar otras épocas bajo los criterios presentes. Habrá quien esté de acuerdo cuando diga que al pasar de las generaciones, los principios morales se van relajando. Lo que antes era escandalo hoy se tolera e incluso se promueve. Siguiendo esta línea de hechos, ¿porqué pensar que el futuro será "mejor"? ¿"Más justicia, menos hambre y menos desigualdad"?, la ciencia ficción no está obligada a responder.

No es ciencia ficción, sino casi realismo. En ese sentido, siento que el ciclo se cumplió. Quizá sea un punto de vista meramente personal y pronto haya un renacimiento.

Pienso en el profesor Aronnax, y en los extensos y aburridos listados a los que se entregaban sus compañeros de viaje tras las ventanas del Nautilus, mientras allá arriba, en las costas de Francia e inglaterra las noticias de la enorme bestia marina atraían la atención de la prensa y de la muchedumbre. No era ese acaso el "presente" de Verne? En él, no se habla de ningún "futuro cercano". Igualmente, "Pattern Recognition" ya abandonó las visiones alucinantes del sprawl, reemplazándolas por paisajes citadinos de ciudades reales. He aquí dos buenos ejemplos de "casi realismo". Mientras se confunda ciencia ficción con futurismo estaremos perdiendo la oportunidad de buenas historias, listas para escribirse.

2 comentarios:

Juan Arellano dijo...

Hey.. gracias por el enlace. Saludos.

Hacker Fox dijo...

A tí, gracias por el contenido interesante