"Cuentos sin nombre...

... cuentos de olvido"

Me sucede con frecuencia con las cosas que me gustan. Hace tiempo leí un cuento, publicado en el suplemento "Somos": un tipo se jubila, y al cabo de un tiempo de marmotear en casa, saca un sillón y gasta las tardes contemplando el trajín de su cuadra desde junto a su puerta. Todo muy bien, hasta que comienza a sentir curiosidad acerca de como se vería la calle desde el extremo opuesto de la pista. No encontrando motivos para lo contrario, cruza la pista con el sillón y se acomoda a la contemplación del ahora extremo opuesto. Contempla el transcurrir de los dias y es testigo de diversos acontecimientos en su calle Uno de ellos es el desalojo de la casa del frente, pues al parecer la anciana ha fallecido y el esposo no está en casa.

Otro cuento, cuyo nombre ni origen recuerdo: es un monólogo de alguien que es atendido por gentes extrañas, que dificilmente ocultan su enfado hacia algo que el protagonista desconoce. Mientras narra fragmentos de sus memorias y las atenciones se hacen mas intolerables, todo le va diciendo al espectador que está ante un paciente de Alzheimer, que a pesar de todo, recuerda lo más importante.

Quisiera poder recordar. Quisiera poder olvidar.

1 comentario:

R. dijo...

Ya lo decía Michael de Montaigne en sus Ensayos: Nada graba tan fijamente en nuestra memoria alguna cosa como el deseo de olvidarla...