Ceremonias

Los dias luego de encontrar el libro son una historia monótona, contada con los dedos. Cerrar el libro en cada viaje, solo para llegar a algún otro paradero, un punto de reposo cualquiera , a donde volver (aunque sea por un momento) a abrir nuevamente el libro. El atardecer del sábado, en el patio soleado y descuidado, me hace preguntar, como otras veces, cuando llego al final - y ahora qué? -.
Esta sencilla manera de narrar, que diré narrar, él viene y te cuenta, en algún café de alguna calle transcurrida, despues de la oficina, cada cosa que uno no sabe que pensar porque uno ya las había pensado, o no es tan cierto eso de haberlo pensado, tan en serio como se espera de la palabra 'pensar' (tanto como 'Meditar', creo yo), cosas que uno cree intimas, cosas que uno solo encuentra una manera de contar, la de la primera persona. Pero se ve al camarada aquí sentado, llevándose la taza de café a los labios, contándote que la vez pasada, al ver pasar a la tipa de top y pantalon ajustado a la cadera (que más parecia salida de video de reggaetón) te acercaste, y aprovechando la soledad (la tuya, y quizás también la de ella), todo un dandy, un sujeto que las trae todas consigo. La saludas y mientras te está contando eso tu crees captar una pequeña luz en las pupilas de este barbudo despreocupado, que quiere ver tu mirada flaquear para... para qué, me pregunto yo, si no gana nada, tal vez un triste orgullo que ambos sabemos que desdeña, qué gana con engañar... pero va, aparta la mirada para seguir contando que le hace la conversa y claro, uno va en desventaja, porque toda irrupción de extraños es eso, una irrupción, y por lo tanto, rechazada de plano. Pero sucede que a pesar de ello, quizás la impresión que das de estar perdido te ayuda, porque puedes ver la cara de desconcierto que rápidamente se esmera en ocultar la reggeatonera (que despues te cuento como estaba compadre, que eso merece un post completo) y pienso que algo debe haber visto para responder al saludo y no huir del dialogo (que ya es bastante, considerando lo invasivo del método), con sonrisa nerviosa (que ya es bastante, considerando idem) y va contándote todo esto como una extraña hazaña (un extra de lasagna!) cuando todos hemos hecho algo así en algún momento de la vida (no, yo no), que no es nada raro, lo que no significa que sea facil o sencillo, y el sigue contando y tú te preguntas si finalmente la bien dotada y mordible fémina (ah, no te adelantes!, guardate la descripción para otro post!) bueno en que iba, pido otro café porque esto va para rato, y mientras la mordible va señalando la calle por la que preguntaste (bueno, de alguna forma habia que hacerle el habla) llega el mozo con el otro café y ya pues, puestos a ser sinceros, le sueltas a bocajarro que tiene un hermoso cuerpo - así le dijiste? con esas palabras? exáctas? - pero ya no respondes, solo sigues contando que perdone si lo cree un majadero por acercarse así, todo un extraño y nos miras, que nosotros pensamos lo mismo, si realmente dijo algo así - yo sabia que era un bruto para esto de palabrear pero ya ves, uno no termina de sorprenderse - y la chica sonrie y dice que gracias y antes de que pueda soltar algún 'pero' él le pregunta si va a algún gimnasio. Ella dice que no, y ya está por irse porque acaba de llegar el micro y él sube junto a ella - no ibas a la oficina? - Iba, y dejeme seguir contando - y dale con el cuento. y él no sabe de donde le sale la idea, pero le pregunta si pasa muy seguido por ahi, que es la primera vez que él toma esa ruta, todo porque hoy estaba llegando tarde al trabajo y definitivamente ya llegó tarde. Ella lo escucha callada, están sentados, ella junto a la ventana y él junto a ella y él quiere seguir hablando, que de ningún modo llegue el silencio, porque será pensar en qué miércoles está haciendo ahí - el ridículo - respondo yo - eso - secundas tú - que intentas haciendole el habla a una extraña que lo mas probable es que ya tenga su compromiso, su pareja, su machucante (como no va a tener, pienso yo, si lotes como esos se separan desde el cole!) y cuando las palabras ya se te acaban y empieza el silencio ella te pregunta a donde estás yendo y tu le dices que no sabes, porque es tambén la primera vez que te subes a este carro. Y tú?, a estudiar, me dice y yo veo la hora y tambien llegas tarde entonces, si pues, y el profe que es un jodido, no nos deja entrar porque dice que le interrumpimos su clase - que idiota - piensas tú, y lo dices, además - que idiota, concuerda ella. - Entonces, si no te dejan entrar podemos ir a pasear por ahi, al menos hasta que llegue la hora... ella no está segura, pero el dice que la espera en la esquina, que igual, ya llegó tarde al trabajo y que va a llamar para avisar que está enfermo. Yo le digo que no le creo mientras tú te terminas tu café (tampoco le creo, dices), pero que como cuento está pasable. Luego pregunta que porqué no creemos, ni que fuera imposible, dice. Yo, todo lógico le explico que facil, no te creemos y ya. Ya, me callas, solo para que continúe el cuento pero él dice que no hay más, que el resto es para mayores de 18 y que no lo cuenta ni aunque le mostremos el DNI. Se rie sin hacer caso. Es posible que esté inventando, pero ahi está la conclusión, inevadible, esperando su pedido.
Lelos quedamos, luego de finalizado este cuento de hadas para un público masculino y hormonado. Llega el mozo con el apetecible plato de lasagna que habia ordenado la otra apetecible, el hada de este cuento. Conversamos un poco más y luego de terminar mi café, nos despedimos, ellos se levantan y son el apretón de manos y el beso en la mejilla (con mano en su cintura, palpando la victoria del gym). Ya saliendo alcanzamos a escuchar - te vas a comer todo eso? y tu dieta? - y es la voz melosa y provocativa la que responde - no importa, apenas llegamos hacemos ejercicio, si?...
Salimos al paradero con el contento de ver feliz a nuestro buen amigo - puta que lechero - si pues... no hay sin suerte... - seguro que ya tiene su gil - lo miro - igual... Crees que le importe?

No hay comentarios.: