Tengo

Tengo textos. No cuentos, no poemas... no crónicas. Textos que fluyen. Como sangre, como lágrimas, como sudor... como orina.
Tengo cartas, que no tengo intención de no enviar. Vertidas las letras impunemente en la acera, en estas hojas, o como semen, en las mayólicas de los baños. Escritas urgentemente, como cuando el deseo irrefrenable, o como cuando no puedo llegar - niño en su primer dia de clases, se escribe en los pantalones solito, humillado, pantalones húmedos de letras y de burla de sus compañeros -.
Tengo fotografias de tiempos que no conozco. Que decir de ellas?
Tengo miedos por montones ("Todos los tienen", alguien dirá). Miedo al tiempo - porque me he burlado de él muchas veces, y sé que cuando lo tome en serio, éste se las va a cobrar, vengativo como es -. Miedo al ruido, porque es preludio de mi miedo a la gente. Miedo a los gritos, porque activan lo peor de mi: ira, miedo a la noches en las que visitas mis sueños.
Tengo fé. (O esperanzas estúpidas, que es lo mismo) de que al amanecer, cuando acaba mi dia, encontraré un motivo para quedarme, y no dormir otro dia más sin razones para despertar.
Tengo sueño de tanto temer al dia empezar nuevamente, sueño que el dia se repite como siempre.
No es cierto entonces, que no tengo nada.

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