Arterial

Por eso - precavido - tengo una camisa. Roja. Arterial. Lista para el día en que me estalles el corazón. (que, aunque no creas, no ha llegado aún).
Y pueda tranquilamente - con conocimiento de tu desconocimiento de este desastre tras la tela - abrazarte, esperando no notes la humedad en el pecho, ni cuando sea demasiado tarde - es un decir, ya era tarde cuando te encontré - ). Tu respiración cesa entre mis brazos, mientras voy perdiendo la poca cordura que tuve alguna vez.

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