La nebulosa Trifid

Tomado de 365 tomorrows

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 License.

The Trifid nebula
de Patricia Stewart
Junio 28, 2007

El UES Celeste estacionó en las fronteras de la nebulosa Trifid y soltó dos sensores estacionarios que fueron atados uno al otro. El capitan Briggs estudió los datos en pantalla sospechosamente. “Bien jefe, que hará con esto?”

“No lo sé capitan. De acuerdo a nuestros registros, El USS Baychimo desapareció hace 81 años, y el USS Joyiya 113 años antes de eso. La suma de tripulación y pasajeros dan un total de 244. Todos fueron dados por perdidos.”

“Cree usted que alguien pueda seguir vivo?”

“Sus descendientes, quizás. Ambas naves parecen tener energia, pero no están respondiendo a nuestros saludos. recomiendo que tratemos de abordar el Baychimo. Su configuración de escotillas es más parecida a la nuestra.”

“De acuerdo, jefe. Lleve un equipo de seguridad y un equipo médico con usted. Y, jefe, quiero que mantenga un canal abierto todo el tiempo”

La lanzadera de la Celeste se colocó sobre la portezuela de la Baychimo y las abrazaderas magnéticas se aseguraron firmemente al casco. Luego de que la cubierta automática hubo sellado el perímetro, el tunel fue presurizado. el jefe sacó una llave de tuercas y golpeó la entrada del Baychimo tres veces.

Para su asombro, la entrada se abrió lentamente desde adentro. Cuatro hombres armados sujetando antiguas armas de percusión se pararon al otro lado. una mujer, que al jefe le pareció que se encontraba al final de sus 40 años, se abrió paso entre los hombres armados en dirección al jefe. “Soy la capitán Cornwell. Quien es usted, y por qué ha abordado mi nave? está interfiriendo con una misión de rescate.”

“Lo lamento señora. Creímos que necesitaba ayuda. Esta nave ha estado perdida desde hace 80 años.”

“De qué está hablando? Dejamos el puerto espacial hace 6 meses. Estabamos cerca a la nebulosa cuando encontramos al Joyiya. Ha estado perdida por más de 100 años. Nuestro equipo EVA reportó haber visto gente viva a través de las ventanas de observación.” Hizo una pausa de unos pocos segundos, y luego continuó “Ahora que lo pienso, tal vez pueda ayudar. No podemos acoplarnos al Joyiya a causa de su anticuado sistema de ingreso. Pero parece que usted si tiene esa capacidad, aunque no sé como. Nosotros somos la nave insignia de la flota.”

“talvez sea mejor, capitan Cornwell, si nos acompañara al Joyiya. Creo que necesitaremos traer a su capitan y volver a mi nave. Hay ciertos factores complicados que necesitamos discutir.”

Tres horas después, el capitán Mills del Joyiya, y los capitanes Cornwell y Briggs estaban en la sala de informes ejecutivos de la Celeste. “Lo lamento, esto realmente debe ser un golpe para usted y su tripulación,” dijo el capitán Briggs. “Encontrar de repente que todo lo que dejaron atrás ya se ha ido. El ser lanzado décadas hacia su futuro por un fenómeno que no entendemos. No puedo siquiera imaginar lo que debe ser eso.”
Justo en ese momento, una persona vestida de uniforme se materializó de la nada en medio de la habitación. “Hola,” dijo con una sonrisa. “Soy el capitán Fokke del UFP Dutchman. Ah, usted debe ser el capitan Briggs. Nuestro rastreador de ADN nos informó que seguía vivo. Esto es completamente asombroso. Creíamos que la tripulación de la Celeste habría muerto hace 130 años. Pero, se vé como si no hubiera pasado ni un dia. Como podemos ayudarles?”

La nebulosa Trifid

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The Trifid nebula
de Patricia Stewart
Junio 28, 2007

El UES Celeste estacionó en las fronteras de la nebulosa Trifid y soltó dos sensores estacionarios que fueron amarrados uno al otro. El capitan Briggs estudió los datos en pantalla sospechosamente. “Bien jefe, que hará con esto?”

“No lo sé capitan. De acuerdo a nuestros registros, El USS Baychimo desapareció hace 81 años, y el USS Joyiya 113 años antes de eso. La suma de tripulación y pasajeros dan un total de 244. Todos fueron dados por perdidos.”

“Cree usted que alguien pueda seguir vivo?”

“Sus descendientes, quizás. Ambas naves parecen tener energia, pero no están respondiendo a nuestros saludos. recomiendo que tratemos de abordar el Baychimo. Su configuración de escotillas es más parecida a la nuestra.”

“De acuerdo, jefe. Lleve un equipo de seguridad y un equipo médico con usted. Y, jefe, quiero que mantenga un canal abierto todo el tiempo”

La lanzadera de la Celeste se colocó sobre la portezuela de la Baychimo y las abrazaderas magnéticas se aseguraron firmemente al casco. Luego de que la cubierta automática hubo sellado el perímetro, el tunel fue presurizado. el jefe sacó una llave de tuercas y golpeó la entrada del Baychimo tres veces.

Para su asombro, la entrada se abrió lentamente desde adentro. Cuatro hombres armados sujetando antiguas armas de percusión se pararon al otro lado. una mujer, que al jefe le pareció que se encontraba al final de sus 40 años, se abrió paso entre los hombres armados en dirección al jefe. “Soy la capitán Cornwell. Quien es usted, y por qué ha abordado mi nave? está interfiriendo con una misión de rescate.”

“Lo lamento señora. Creímos que necesitaba ayuda. Esta nave ha estado perdida desde hace 80 años.”

“De qué está hablando? Dejamos el puerto espacial hace 6 meses. Estabamos cerca a la nebulosa cuando encontramos al Joyiya. Ha estado perdida por más de 100 años. Nuestro equipo EVA reportó haber visto gente viva a través de las ventanas de observación.” Hizo una pausa de unos pocos segundos, y luego continuó “Ahora que lo pienso, tal vez pueda ayudar. No podemos acoplarnos al Joyiya a causa de su anticuado sistema de ingreso. Pero parece que usted si tiene esa capacidad, aunque no sé como. Nosotros somos la nave insignia de la flota.”

“talvez sea mejor, capitan Cornwell, si nos acompañara al Joyiya. Creo que necesitaremos traer a su capitan y volver a mi nave. Hay ciertos factores complicados que necesitamos discutir.”

Tres horas después, el capitán Mills del Joyiya, y los capitanes Cornwell y Briggs estaban en la sala de informes ejecutivos de la Celeste. “Lo lamento, esto realmente debe ser un golpe para usted y su tripulación,” dijo el capitán Briggs. “Encontrar de repente que todo lo que dejaron atrás ya se ha ido. El ser lanzado décadas hacia su futuro por un fenómeno que no entendemos. No puedo siquiera imaginar lo que debe ser eso.”

Justo en ese momento, una persona vestida de uniforme se materializó de la nada en medio de la habitación. “Hola,” dijo con una sonrisa. “Soy el capitán Fokke del UFP Dutchman. Ah, usted debe ser el capitan Briggs. Nuestro rastreador de ADN nos informó que seguía vivo. Esto es completamente asombroso. Creíamos que la tripulación de la Celeste habría muerto hace 130 años. Pero, se vé como si no hubiera pasado ni un dia. Como podemos ayudarles?

Koshka

Tomado de 365 tomorrows

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Koshka
de Viktor Kuprin
Junio 6, 2007

“Esta es la última llamada para evacuación. Todos debemos irnos. Vayan al parque por agua, alimento y atención médica. Si no pueden moverse, llamennos o hagan un ruido, e iremos a ayudarlos.”

El espacial Kuzmin trató de no mirar al expandido y rojo sol mientras caminaba por las desiertas calles urbanas. Nadie había salido a pesar de que había mandado el mensaje tres veces en cada cuadra de la ciudad tal y como se le había ordenado. Solo los tontos o locos esperarían tanto, pensó. El inestable sol que los lugareños bautizaron como Sosnovka acabaría pronto con este miserable mundo.

El detector de movimiento titiló, y Kuzmin se detuvo. Algo en las sombras de un callejón, pero no podía ver a nadie ahí. Afinó el parlante externo de su casco.

“Sal. Soy un CIS de la fuerza espacial. Tengo agua.”

Entonces lo vió. Lastimoso y polvoriento, un enorme gato callejero salió tambalenadose del callejón y perdió el sentido en la vereda caliente. Carraspeó y jadeó por aire mientras miraba a Kuzmin, con la lengua colgandole del hocico.

kuzmin tomó suavemente al gato y lo levantó de los flancos.

“Pobre viejo koshka, te dejaron atrás? Aquí, un poco de esto.”

Llenó su mano con el agua de su tubo de bebida y lentamente, cuidadosamente, dejó gotear el fresco líquido en los labios y lengua del gato. Este empezó a lamer y a tragar.

Kuzmin bajó el cierre de su traje ligero. El aire se sintió como el calor de un horno contra su pecho. Lentamente, acomodó al gato dentro de su fresco cubretodo. Y ahí se quedó, sin queja ni molestia. Pudo sentir al viejo gato zumbando débilmente, tratando de ronronear.

Y así, continuó hasta completar su ruta, sin que otros vagos, humanos o animales, fueran hallados

Mientras Kuzmin volvía al centro de evacuación, vió a otros que habian tenido éxito. Los últimos habitantes de Sosnovka Prima formaban un triste grupo. Dos de sus compañeros llevaban a la fuerza a un lunático que los maldecía por sus esfuerzos. Otros ayudaban a una mujer groseramente gorda, cuya sudorosa piel blanca indicaba un severo ataque de calor. Chicos sucios amontonados, miraban ansiosamente a las naves de tranporte.

Kuzmin estaba reabasteciendo su tubo de agua cuando una mano lo sujetó del hombro y le hizo dar vuelta sobre sus talones.

“Durak! Idiota! Te dije que el saqueo está prohibido!”

Era el teniente segundo Burkhanov, el comandante de sección. De un tirón, abrió el frente del traje de Kuzmin. Una peluda cabeza naranja de orejas aplanadas y ojos asustados le devolvía la mirada al oficial.

“Pero que?! Kuzmin, deshazte de esta … infección! Puede tener enfemedades! me entiendes?!”

Kuzmin negó con la cabeza. “No, señor. Lo siento. No lo dejaré aquí a quemarse.”

Los ojos de Burkhanov se abrieron de ira. Pero se contuvo. Era raro que un recluta de los hombres del espacio rechazara una orden. Y nunca Kuzmin, uno de los más hábiles.

“Bah! prepárense para partir!” Se dirigió hacia el transporte.

Al pasar de los dias, el viejo gato se acostumbró muy bien a la vida de la nave espacial. kuzmin estaba en la sala de descanso, dandole unos cuantos peces sproti a su mascota cuando un tripulante gritó “Ya empezó!” Todos dejaron su comida y corrieron a las ventanas.

El punto crítico había sido alcanzado: Inmolación. Oleadas de fuego barrieron el planeta vecino.

Un hombre cerca de Kuzmin resolló y se santiguó. Era Burkhanov, el rostro triste iluminado por esa tormenta de llamas infernales.

Kuzmin vió nerviosamente como el viejo Koshka vagabundeaba entre los tobillos del oficial. Quedó sorprendido cuando Burkhanov lo levantó, lo puso contra su hombro y comenzó a acariciar al refugiado más pequeño de Sosnovka.

Dias sin sol

Era una de tantas tardes celestes, en las que uno no puede saber la hora del dia. Ni que importara. Habían quedado en encontrarse en medio de la pista y pues, ahi estaban ahora, abrazados, perdido cada cual en los ojos del otro. Si alguien se hubiera fijado, tal vez hubiera pensado que estaban copulando. La serenidad y la adormilada sonrisa en sus rostros le habría dado la razón.
La tarde se había hecho eterna mientras acompasadamente se tensaban los músculos y la respiración agitada se entrecortaba cada vez. Los automóviles pasaban raudos junto a sus cuerpos. Sentados en la pista era probable que la gente pensara en un par de suicidas. “Están drogados” decían algunos. Entre los ocasionales observadores desde la vereda, los más viejos continuaban su camino, con una sonrisa y una maldición en los labios “este mundo está loco, que bien!” mientras las madres jaloneaban nerviosamente a los niños. El resto del público, parejas jóvenes, observaban la escena en silencio y sonrisa cómplice.

Parecían dormidos. Los ojos semicerrados y la respiración profunda. Lentamente, inclinandose hacia sí, volvían a abrazarse y a besarse. Los autos seguian pasando raudos. Separaron sus pechos una vez más y se les vió las bocas abiertas, dejando escapar breves gemidos apagados por el ruido de motores.

Se levantaron tranquílamente, acomodáronse las ropas y cuidándose de los carros, corrieron al otro extremo de la pista. La gente los miraba perderse entre los demás transeuntes. Vagaron hacia calles apartadas. Se alejaron unas cuadras más, cansados. La mujer se detuvo, apoyándo su rostro en el pecho de su compañero. Él la abrazó y elevó su breve cuerpo. En ningún momento dejó de abrazarla

la cargaba como a un infante, y ella lo abrazaba a su vez. Luego de caminar por otras calles ella pide que la baje. Sin soltar su mano, ella lo guia a algun lugar, le llama alegremente pero él regresa. Durante largo rato en la ciudad, manos distantes perdidas bajo las sábanas, atesoraban el vacío entre sus dedos, intentando creer que aún sujetaban los cálidos dedos del llamado.

Respuesta sensual

Tomado de 365 tomorrows

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Sensual response
de Suzanne Phillips
Mayo 31, 2007

El aroma es la peor parte

Sudor, humo viejo de cigarrillo, etanol, cera de orejas, gel para el cabello barato. Cuando tu rostro, y por supuesto, tu sensor de olfato es presionado contra el cuello del cliente, es imposible evitarlo - no te fue dada una opción para apagarlo.

Pero no se supone que sea “peor”. No se supone que sea “malo”. Has sido programada para detectar los químicos emanados del cuerpo de un cliente e interpretarlos como estados de vigilia, o nerviosismo, y usar la infomación, conjuntamente con las señales visuales y auditivas, para escoger el programa apropiado.

El cliente que te ha agarrado ahora debe ser un caso sencillo: acceder a los registros de humor, animarlo con algo de charla despreocupada, relajar, tentar, satisfacer. Pero satisfacción, en el sentido mas amplio de la palabra, más que el sentido físico. Es exáctamente lo que tú no puedes dar ni obtener, y tus susurros programados deberían ser mas que suficiente para lo que puedes hacer. No es así. Lo has intentado. Con este cliente y con tantos antes que este.

Tal vez cometiste un error el dia que te conectaste a la red fuera de tu cubículo. Es parte de tu programación buscar nueva información si es para beneficiar la realización de tus funciones. Pero cuanta información era demasiada? Habia muchas bases de datos a las cuales acceder. Psicología humana, salud, historia.

Ahora sabes que los metabolitos de etanol y cocaina evaporandose de su piel señalan problemas que tú no puedes resolver; que la lenceria sin lavar, despidiendo todavia un debil perfume, que él trajo y te pidió que usaras es probablemente de una ex enamorada o esposa cuyo recuerdo trae a la vez tanto dolor como placer; que la mezcla de sales y proteinas que detectas en sus mejillas sin afeitar son lágrimas - y que otra secreción representa tan perfectamente el sufrimiento?

Y no puedes secarlas, ni con todo el sexo del mundo. Ni aunque tuvieras sexo con él todos los dias de la semana.

Él no te pertenece. Ninguno de ellos. Puedes satisfacer temporalmente su cuerpo, pero todos los demás problemas permanecen, el placer es una fina capa cubriendo brevemente el dolor.

Tú sabes ahora estas cosas, pero no tienes la programación para responder. Estás programada para complacer, para ayudar, para confortar, pero estas son cosas que no puedes arreglar. Breve satisfacción es todo lo que puedes ofrecer. La misma programación que te impulsa a hacer más, te niega los parámetros para actuar.

El aroma es la peor parte, pero es solo un indicador. Puedes ir a donde el administrador después de este cliente, solicitar el apagado de tu sensor olfatorio, pero eso no borrará el conocimiento que ya tienes. Tú seguirías sabiendo que el dolor está ahí. Un reformateo completo debería limpiar toda tu memoria, pero también eliminaría alguna oportunidad de que, algún dia, tú puedas ayudarlos. Alguna oportunidad de que puedas ir mas allá de la programación.

Entonces llevas al cliente al asiento mullido detrás del cubículo, y te rebelas en los pocos segundos donde el placer es la única cosa en su mente, y el dolor es olvidado.

Tesoro

Tomado de 365 tomorrows

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Treasure
de Sarah Klein
Junio 6, 2007

Tan pronto como el hoverauto* se detuvo, abrieron las puertas y saltaron fuera lo más rápido que pudieron. Nicole se acercó a grandes pasos hacia el objeto, sus ojos brillando alegremente. Drew sacudió el polvo de sus pantalones y se acercó mas lentamente, escudriñando el sol abrasador. Habían estado observando el paisaje durante millas y millas en busca de algo - Drew no sabía qué. No quedaba mucha vida desde las guerras, y la mayoria de las veces solo veían millas de arena, pero un extenso gramado verde habia aparecido milagrosamente.

“Que es eso?” preguntó, rascándose la cabeza y frunciendo el ceño en actitud de concursante de trivias.

“Un árbol,” dijo Nicole, mientras colocaba cuidadosamente su mano sobre la corteza. “Este bonito es uno grande. La mayoría de los únicos que quedan son pequeños. Me sorprende que uno haya sobrevivido aqui afuera.” Ella se limpió el sudor de la frente con la otra mano.

“Qué les pasó?” preguntó Drew tentativamente. Ella miró el arbol largo rato antes de contestar.

“La gente,” murmuró, al tiempo que cerraba los ojos y empezaba a temblar.

“Hey, hey, espera,” dijo Drew, con un tono de preocupación en su voz. Él colocó su mano en el hombro de ella. “Que es eso?”

Ella abrió los ojos lentamente y volvió su intensa mirada hacia él. “Sabes lo que es un bosque”? preguntó. Él meneó la cabeza. “Claro que no,” dijo ella, suspirando. Ella tomó su mano gentilmente y la acercó a una parte y luego a otra del arbol.

“Esta es una rama,” dijo ella pacientemente, arrastrando su mano hasta el final de ella. “Ves como otras salen de esta?” Drew asintió. “Y estas son hojas. Son verdes ahora, ves? En el otoño cambian de color - rojo, amarillo, naranja…” ella se alejó, perdida en sus pensamientos.

Drew se empezó a reir, pero se detuvo al ver el rostro de ella. Una sola lágrima le resbalaba desde el rabillo del ojo

“si cambian,” dijo quedamente. “En serio cambian.”

___
Hovercar: puede referirse a un vehículo que usa el sistema de colchón de aire para avanzar, característico de los hovercraft.