Moleskine

Leyendo leyendo, me encontré con un blog que resultó ser el de Ivan Thays. Interesante ya que me genera la curiosidad de intentar leer alguno de los libros de los cuales habla. En fin, para que lee uno un blog si no es por curiosidad? Lo que si me llamó la atención es el nombre: moleskine.
Un cuaderno de notas (lo que necesitaba!) con historia: preferido por artistas por la comodidad para tomar apuntes (esto ya parece comercial televisivo) y claro, ya que las primeras páginas que aparecen son de webs que venden los mentados cuadernos. Pero mi agenda ya pagó pato. ya tengo nuevo cuaderno de apuntes:



Escribir (II)

A veces es algo compulsivo. En momentos como esos pienso que estoy respirando. Es como cuando luego de hacer ejercicio, uno se detiene y llega a sentir como el aire, cada vez mas helado, se desliza a velocidad de corte en el pecho, sin detenerse. Cada músculo, cada célula respira al unísono y soy un vaso que es llenado con un líquido helado. Asi me pasa a veces. Claro, solo me doy cuenta al notar el sudor frio que hace que el lapicero se resbale de mis dedos. Respirando, pienso que si por algún motivo alguien detiene esta respiración que está derrapando en la hoja de papel, terminaré asfixiado.
Otras veces estoy frente al monitor. Releyendo notas y no se me ocurre una concatenación medianamente coherente para ideas como esta:
Otras veces escribo tranquilo (pocas veces, la verdad) y me pongo a pensar: "Esta línea parece muy autobiográfica? puede que si" o "que me estoy quejando o criticando? tal vez" y sigo escribiendo tranquilo.

Leer

Al leer soy un poco desordenado (como en todo, valgan verdades), y sin sentido de crítica literaria mas allá del "me gustó" o "no me gustó". Y es que, si uno lee por gusto, no hay de otra. Puedo decir "porqué" me gustó tal o cual libro: Porque me recordó una situación sucedida, porque la manera de contarlo me engatuzó o algo así. Tambien puedo dar una explicación que suene razonable.
Leo en los parques (Cada vez menos). Leo en los carros. En los carros uso los boletos como marcadores. No soy el único. Otros libros que recibí prestados lo prueban: "Etupsa", "03", "T36""Simón Bolivar"... entre las páginas. Se me ocurre que si uno leyera los boletos y su ubicación en las páginas, podría saber derrepente, donde estaba el lector cuando llegó a determinado párrafo. Sería como leer una partitura de viaje: El libro un pentagrama, las hojas cada linea, y los boletos las corcheas, blancas, negras, depositadas entre ellas. Una melodía que lleve al oyente a aquellos momentos, a una lectura junto a una ventana, en un paisaje en movimiento. Aunque es cierto que una melodia no siempre cuenta una historia. La historia suele ser nuestra, y la melodía, patrimonio universal de los soñadores
Un libro en si es un boleto - o será un vehiculo? - bueno, dejemoslo en que es un boleto. Entonces tenemos un boleto lleno de boletos. Un boleto a la expresión del autor? puede ser.
El boleto al mas allá... hoy no quiero hablar de cosas tristes (tristes porque irse me trae la idea de abandono, de abandonar algo o a alguien), hoy quiero hablar de boletos.
Irse de boleto. Otras veces me da por caminar y caminar hasta la playa con un libro y si se puede, una galleta o algo para engañar al hambre en la mochila, creyendo encontrar en el camino escenarios comunes al libro (no les ha pasado?).
Después ordenaré esas notas, terminaré los cuentos. Todo debe terminar.

1 comentario:

kat dijo...

Todo tiene su final, nada dura para siempre...
Y la literatura sensibiliza, la lectura es formativa, los escritos cultivan, pero por supuesto, no todos los seres humanos tenemos la cualidad de interpretarlo o simplemente aceptarlo.
Refrescante post