Son sueños...

No quiero ordenar mis ideas en este momento. Vuelven los sueños de violencia y descontrol. Por eso estoy aquí, escribiendo...
Papeles y notas que hoy parecen querer derrotarme, frases que saltan sobre mi, esperando ser escuchadas y yo siempre huyendo. No deseo ver nuevamente mis manos pegoteadas de sangre, no de nuevo. Poco importa si es la mia, la tuya o la de quien se interpuso entre nosotros en esta confrontación. Mañana caminaré al trabajo diciendo que todo ya ha pasado, que tengo cosas que hacer, mantener la mente ocupada y todo eso que dicen los libros - y los que siempre dicen que saben - ayuda a mantener la calma y a vivir en sociedad.
Tenía unas líneas de un cuento que me está gustando mucho, otras lineas de historia que me aligerarían la carga del sentir, y algunas otras descripciones que le dirían a mis ojos que no se preocupen, aquello que han logrado ver, no se perderá... una falsa esperanza, cierto, pero una esperanza.
También está ese otro tema... (el de siempre). Hoy no puedo ordenar mis ideas, y extrañamente, solo puedo escribir de mi presente. Mi ahora frente a este monitor y la ausencia. La ausencia de sueño, la ausencia de tranquilidad, la ausencia de fuerza y vehemencia. Tu ausencia. Ni siquiera de las frases de la semana, o el acontecer de las sonrisas (cada vez mas ausentes) o la idea de lo futuro me atraen.
No hay conclusión. Dentro de unos momentos me acostaré, y si logro dormir, soñaré quizás con mi mundo ideal (el sarcasmo de este momento me provoca arcadas) frente a ti, hablando, hablando con sinceridad inclusive para con uno mismo. Lo que cada uno se niega a aceptar.

Hablando. Mirándote a los ojos.

Hace tiempo tenía (es triste decir "tenía" y "amig@" en la misma oración, creanme) una amiga de ojos bellos, achinados. En ese tiempo, una de mis primeras preguntas al conocer a una mujer así era "Será ella?". Nos llevabamos bien, entre los estudios, las actividades de grupo y las conversaciones. Todo era un divertido cuento infantil (no puedo evitar las frases sarcásticas. Si no bromeo, romperé a llorar). Yo habia perdido hace unos años la costumbre de mirar a los ojos del interlocutor. Era mi época del "me llega altamente" en aquel entonces (a la cual - valgan verdades - regreso a esconderme con cada vez mayor frecuencia) asi que encontrarme con álguien como ella fue el volver a confiar en las miradas. Cada vez despues de clases nos quedabamos conversando, las asignaciones, la familia y los sentimientos. La conversación usual que cada vez extraño más. Al poco tiempo noté que ella ahora apartaba la mirada al hablarme, y poco tiempo después, al ella notar que yo la miraba, solo atinó a decir: "no me mires a los ojos, no me gusta que me miren a los ojos, me pone nerviosa".
Caí (y a veces creo que continúo cayendo).

"adiós... con esta última flor me voy,
así como ella tan solo estoy y su pasado no vuelve,
por eso les digo adiós,
no me mires a los ojos y
guárdate esos labios rojos para mejor ocasión...
con la ultima flor... la ultima flor...
la ultima... con la ultima flor"


Fugitivo - Mar de copas

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