Ya se acabó el juego

y tengo un regalo para probarlo. Jaja, me siento idiota, tan cerca y ni me daba cuenta. Encima me preguntaba si ya sabia quien era. Si es para matarse de risa.
Está por acabarse el año, y yo apenas me doy cuenta. Si no fuera por los abrazos que me cuesta tanto aceptar, sería un dia de trabajo más.
Ayer, empezando el trajín por conseguir los regalos para mis amigos, pensé en lo diferente que estaba siendo esta fecha para mi:

- ... donde está ahora ese pesimista interior? - me pregunto mientras le doy las ultimas cucharadas a mi yogurt - debe estar en casa... ya iré a botarlo cuando llegue -. O talvez sea él quien me bote a mi. Bien! ambas opciones son excelentes, ya que hoy no está en mí...


Vayan las gracias y todo mi cariño a aquellos que llegaron a palpar la inexistencia, al intentar empujarme/abrazarme.
Ya me reconozco apenas como aquel ser humano que perdió la fe en las palabras, a pesar de ser aquellas, su único patrimonio.

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