Eco

Uno puede dejar de ser escuchado, pero no puede dejar de hablar... al menos si fuera cierto. Cayendo a abismos en los cuales encontré que no tenía motivo para estar, solo quizás por acompañarte me creí aquella mentira del destino que me merecía. No tengo porque estar aqui, no tienes porque estar aqui. Aunque en algún momento llegamos a considerarnos seguros en este, que creimos nuestro hogar.
Releo una carta, releo una respuesta, y me vuelvo a preguntar, en el estricto sentido de lo esperado: Valió todo esto la pena?

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